Gracias mil (recetas y amigos)
Cuando empecé a maquinar el modo y manera de presentar mi nuevo libro de cocina, tenía claro que debería buscar un lugar amplio, donde pudiera meterse el personal que uno pensaba que podría acudir. Por eso me fui a la Casa Colón , dónde me reuní con Ruperto Gallardo, director del Gran Teatro y responsable junto a Melo de la Casa Colón , además de con el concejal Manuel Remesal, quién nada más explicarle la necesidad que tenía y lo frita que tenía la cuenta bancaria me respondió con tan sobrada elocuencia como pocas palabras: “estás en tu casa”.
Salvado por lo tanto el primer escollo, me quedaba buscar a alguien que me presentara el libro. En esas estaba cuando un día que comimos en casa Juan Cobos Wilkins y yo, sin necesidad de pedírselo, me dijo “oye, que si no tienes todavía a nadie para presentar el libro, me gustaría hacerlo yo”. Enseguida le dije que no se preocupara de mi libro, que demasiado tenía él ahora con el suyo propio, con el premiado y, de nuevo, éxito de ventas, “El mar invisible” como para tener que estar pendiente de otra presentación. Así que nada más irse de casa llamé a Lola y le dije “niña, que Juan me presenta el libro”, a lo que mi querida novia respondió, como es natural, que desde luego hay que ver como soy, que está el hombre que no para y que ya lo has tenido que enredar. Pero yo sabía que Juan estaría encantado y como no había puesto demasiada objeción mi novia, la que me puede como se puede colegir de lo que digo, pues llamé al celebrado escritor y le respondí entonces que sí, que me dejaba presentar por él. Otro pasito adelante.
Al día siguiente me fui a ver a Remedios Rey de las Peñas, con la que construí ese best seller de la historia editorial onubense que fue “La cocina de Huelva”. Ella es además presidenta de la Academia Gastronómica de Huelva y amiga, por lo que tenía tres motivos para estar allí. Le pedí que abriera el acto y le comuniqué que tenía intención de que Pedro Rodríguez, el alcalde, estuviera a su lado abriendo lo que en mi imaginación estaba tomando forma, una jornada gastronómica en la que se vindicara el recetario popular andaluz e hiciera frente a la contaminación foránea que amputa de raíz las posibilidades de mostrar y ofrecer una tradición culinaria propia, modernizada y actualizada, a visitantes y turistas que por aquí se acercan. Entonces fue cuando llamé a don Antonio Zapata, amigo entrañable y uno de los gastrónomos más reverenciados de España, además de persona de amplia cultura y entretenido verbo. Don Antonio, nada más proponerle dejar sus clases en la Universidad de Almería para venir a acompañarme en esto que debería ser toda una celebración (después de tanta trabajera como fue escribir “Huelva en su salsa. 1000 recetas de cocina”, la presentación de la obra debía ser sonada y bien bautizada, con vino, como verán después que fue). Propuesto y hecho. Antonio Zapata estuvo aquí, pregonando otra vez en el mismo desierto de siempre que es menester recuperar y actualizar el recetario popular andaluz, ponerlo en valor y no dejarnos llevar por la comodidad de otros recetarios ya conocidos y reverenciados, pero ajenos a nuestra forma de ser y de comer.
Después, las buenas noticias se iban a ir sucediendo una detrás de la otra. Pepe Lagares, presidente de la Cooperativa Vinícola del Condado, me llamaba para comunicarme que el consejo en pleno de la agrupación de vitivinicultores bollulleros estarían el jueves siete a las siete de la tarde en la Casa Colón , y estar ellos allí, conmigo, era estar también esos vinos con los que llevan tantos años trabajando y que nunca dejaré de pregonar y alabar. Mioro Gran Selección, un blanco afrutado como la zalema de la que procede y con excelentes aromas florales y tonalidades herbáceas, que le aporta el pequeño porcentaje de moscatel. Un vino que causó sensación (pregunten y verán) entre la multitud de asistentes al acto. Más la demostración evidente de que aquí se pueden hacer tintos de calidad, el Lantero Roble Syrah, fue la otra guinda a una noche de auténtica fiesta y vindicación de lo puramente onubense.
Otro amigo, José María Rosado, de Catering El Cortijo, también se sumó a la fiesta y puso las delicias que los muchos amigos que decidieron estar conmigo y disfrutaron, también, de lo que allí pasó. La otra buena noticia me la dijo dos días antes el alcalde de Huelva en la calle Berdigón: “Bernardo, hijo, no veas la que he tenido que liar para cambiar la agenda, pero el jueves estaré contigo. Faltaría más”. Y así fue, el Bernardo rodeado de amigos, también de los que no pudieron estar y se preocuparon de llamarme o ponerme un correo electrónico. Mil recetas, mil amigos y, por supuesto, a todos, gracias mil.
“Huelva en su salsa. 1000 recetas de cocina”