Saturday, February 21, 2009

fosfoyesos y otros disparates

Los socialistas tienen dos maneras de acabar con el paro, expulsando del país a tantos inmigrantes como pueden, cuando ayer mismo los llamaban a gritos (que hay que ser hijo de puta para eso, ya les digo y les he dicho estos días atrás) y conservando los puestos de trabajo a viento y marea, es decir retrocediendo en el túnel del tiempo en que Zapatero nos ha metido y del que vamos a salir con pantalón acampanao, y si no al tiempo.
Ahora toca jodernos con lo de Fertiberia. Resulta que hay una sentencia para que dejen de echar al río residuos radioactivos, las famosas balsas de fosfoyesos que, junto al resto de la industría química y básica onubense, ha sido y es la principal causa del retraso económico de esta ciudad y de esta provincia (esas industrias impiden el desarrollo de otros sectores que producen más beneficios para la comarca y, por supuesto, más empleo). Pues bien, los socialistas, gente descerebrada y con menos vergüenza que todas las cosas, pretenden que se retrase la sentencia (influir en el poder judicial como si no hubiera división de poderes en España, que desde luego para ellos, que hasta confunden su partido con la mismísima Junta de Andalucía, no) con el pretexto de conservar los cuatro puestos de trabajo que tiene esta empresa que tanto daño y tantas posibilidades de desarrollo ha cercenado en Huelva y provincia. El caso es que el gobierno de Chaves, auténtico recordman mundial en números rojos, que ha logrado situar a Andalucía a la cola de todas las estadísticas de calidad y nivel de vida españolas, pretende mantener en Huelva, a toda costa, una industria química y básica que no quieren en ningún lado, pero además en unas condiciones legales y medioambientales absolutamente desconectadas de la realidad europea y del siglo XXI en el que el resto de andaluces estamos, por mucho que Chaves y compañía pretendan perpetuar el siglo XIX en esta tierra de la que son los nuevos señoritos. Lo dicho, hijos de puta…
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Monday, January 19, 2009

No hagan nada, por favor

En esta novela por entregas en que se ha convertido la crisis en manos de Zapatero, faltaba el dilema del paro. Y seguirá faltando, según los movimientos del presidente y sus ministros. Seguira ausente de sus diatribas, de ese impresionante echar el muerto a un lado con tanta facilidad como lo hacen estos tardoliberales que nos gobiernan.
Habría que empezar por avisar de que una crisis no es más que un desajuste en el sistema económico, por lo que sería preciso y conveniente actuar sabiendo lo que ocurre y adoptar las medidas pertinentes. Quiere decirse arreglar esos desajustes que han provocado la crisis y que ésta delata ostensiblemente por mucho que nadie la quiera oír (nuevas tecnologías = necesidad de adecuar la economía a los nuevos modos de producción. Déjà vu).
Las crisis tienen muchos números, muchos elementos y algunos factores que se han desarrollado en estos días con profusión en los medios de comunicación, pero tiene una sola maldad implícita, el paro. Ese es el fondo de la cuestión, lo que determina el no poder salir de esta tuerca sin fin que es el mandar gente al Inem, lo que lleva a una reducción de la producción, la cual sólo muestra un camino a las empresas, enviar a más gente aún a las colas del paro y vuelta a empezar (a los sindicatos, corresponsables de esta crisis estructural, ni se les pasa por la imaginación  exigir menos horas laborales. No, ellos a lo suyo, a defender al capital solicitando excursiones a Benidorm y aumentos del salario según IPC, que a este paso terminarán exigiendo que se reduzcan los salarios a los trabajadores).
Mas el paro, además de indicador, es un drama. Aunque ni como drama, ni como elemento cuantificable de una crisis, al gobierno se le oiga hablar más allá de lo estrictamente necesario, por eso llama la atención que de entre todos los indicadores económicos, esa previsión que nos llega desde la UE según la cual el paro alcanzará casi el 19% en 2010, no está afectando demasiado, de momento, el discurso de Zapatero y sus ministros, que culpan de forma mecánica a fuerzas externas de todo lo que está ocurriendo, como si España no existiera en el contexto económico internacional.
Miden escrupulosamente los días que faltan de crisis para ir en consecuencia midiendo los tiempos de su infinita campaña de prensa y propaganda, sólo hay que verles largar fiesta atentos tan sólo al poderío electoral que les sostiene. Y mientras que el gobierno se preocupa de sostenerse, lo peor de todo queda por venir. Las medidas que se andan tomando, pocas y a destiempo, no hacen sino repetir lo que se hace mal en otros países europeos, donde la crisis, por lo demás, no es tan profunda como aquí, quede claro.
De persistir en esto de afianzar los sectores en crisis y de paso de apuntalar los desajustes utilizando los dineros públicos, no es que vaya a aumentar peligrosamente el déficit (ya bastante alarmante), sino que no se terminarán de ajustar los desajustes de una crisis que no hace, la pobre, sino poner de manifiesto lo que está ocurriendo.
Nos están dando dolalgial para que nos deje de doler la cabeza, pero no se ataca al virus que nos provoca una jaqueca que no es sino síntoma, mero aviso de que algo está pasando. No se intenta ajustar nada, de resolver nada, sino de salir al paso y esperar que esto termine antes de las próximas elecciones generales, donde esperan llegar con el deber cumplido de haber sacado a España de una crisis que provocó el enemigo americano.
En esta tesitura, sería mejor para todos que el gobierno hiciera lo que mejor sabe hacer, nada. Que dejen a los desajustes ajustarse solitos, que no se empeñen en mantenerlos ad aeternum con dineros públicos (los tiempos y con ellos los sistemas productivos, han cambiado. Repito). En ese caso, si no hicieran nada y se tiraran a la bartola (o a la que quieran), habría alguna posibilidad de que saliéramos de la crisis al tiempo que el resto de países europeos. Pero no va a ser así. Tiempo al tiempo. La cosa va para largo, y lo que es peor, con este personal gobernante y gobernando, a peor.
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Thursday, March 6, 2008

Temporales a dos voces

De momento nos libramos. Del temporal, queremos decir. De los debates que pretenden y lo conseguirán, someter España al bipartidismo, no. De eso, ni la Caridad , con todo lo buena y santa que es, podrá librarnos.
Ahí están los dos, diciéndose el uno al otro que mentiroso eres. Entre tanto, los medios de comunicación preguntándose quién demonios ha ganado el sacrosanto, único y verdadero debate electoral. Está claro, han ganado los dos, a pesar del flojísimo nivel, de que uno miente con la facilidad que da la costumbre y el otro se dedica a cabrearse, moderadamente, claro está, en lugar de utilizar la socarronería gallega como feliz contraataque a un adversario que es como una pared. Hasta tres veces le dijo que la primera intervención fue sobre economía, y el otro como si oyera llover, que no, que de economía, nada, que de lo que me preguntó usted fue de cómo iba el país. Y el otro que claro, que de la inflación, del IVA, de las pensiones… Pero de economía, no. Eso está claro. Queremos decir que está claro que no hay peor sordo que quién no quiere oír.
Después vino el volver al pasado. Y menos mal que empezaron diciendo que pretendían hablar del futuro. Uno describiendo la España de 2020 y el otro con la niña. Ahí quedó el futuro. Después, otra vez a contar muertos – que infeliz recurso este de Zapatero – y a hablar de guerras. De ETA, ni hablamos, cuarenta años ya. Está bien, hombre, ya está bien. Acaben con estos pobres degenerados de una vez.
Y en el pasado, cómo no, Irak. Ya le han sacado rédito con el apoyo de los cómicos, ya. El cine español continúa bajando enteros, hasta en Huelva han perdido un festival de cine para abrazar otro dedicado a la televisión, el de Islantilla. Todo el mundo prefiere apuntarse a caballo ganador. Los actores, que no pueden ser premiados con público, lo son con series para canís y demás tribus horteras. Hay trabajo. Para todos los actores con un pasado de pegatina en la solapa contra la guerra de Irak, contra las otras, no. Contra la de Irak que es la que da votos. Hay trabajo para todos en las series de las televisiones afines, que son las más, y en las otras, aunque sean las menos.
Hay trabajo para todos menos para los andaluces que por noveno mes consecutivo ven como aumenta el paro. Lo de Chaves en este apartado es impagable, después de nueve meses seguidos aumentando el paro, suelta la fresca de que no hay motivos para precipitarse. Para precipitarse, puede que no, pero para tirarse por el barranco abajo, sí. Y eso es lo malo, que a pesar de la que está cayendo, ya saben, en el norte frío y viento y aquí números que chivatean lo que está ocurriendo, pues no pasa nada. Fantástico. Andalucía imparable. De culo y cuesta abajo, pero imparable al fin y al cabo.
Mejoramos en niveles de renta, en calidad de vida, en educación, en sanidad y en la madre que nos parió, pero el problema es que en el resto de Europa, en el resto de España, mejoran más todavía, luego la brecha continúa abriéndose entre las regiones desarrolladas y nosotros, esta corte de los milagros donde los niños, que apenas saben leer y escribir, hablarán inglés en diez años. Ya les digo, fantástico. Me falta un solo dato ¿por qué modernización vamos ya?
El temporal, como ya ven, apenas nos ha rozado siquiera. Han bajado un poco las temperaturas y el viento sopló con algo más de fuerza de lo que es habitual. Pero ya está. Todo vuelve a la normalidad. El lunes, después de las elecciones, todos habrán ganado y todo seguirá igual. Bueno, ganado, lo que se dice ganado, pues puede que no. Habrá que preguntarle a Valderas, que muy probablemente se quede en casa. Eso es lo que tienen los debates y la enorme campaña mediática que han suscitado: que el bipartidismo mandará a la porra a este reducto de la izquierda tradicional.
Se pregunta la prensa nacional quién ganó los debates y quién va a ganar el domingo. Las dos preguntas tienen fácil respuesta. El debate lo ganaron los dos y las elecciones, obviamente, las ganarán los dos. También está meridianamente clara la pregunta sobre quién perdió el debate. Todos los demás. IU y toda esa suerte de partidos decimonónicos que representan la modernidad en este país de las maravillas. Los nacionalistas. Ellos también perderán, pero se mantendrán, como momias, pero se mantendrán.
En Andalucía, a aguantar. Esto es peor, pero que mucho peor, que el temporal de viento y frío que azota la península Ibérica. Por aquí, por el sur, no hay vientos ni truenos. De eso, al menos, parece que nos hemos librado. Las encuestas, en todo caso, dicen que del señor Chaves, tampoco nos vamos a librar por mucho que llueva o truene. Qué se le va a hacer, Andalucía es cómo es. Pobre.

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Saturday, February 9, 2008

Lamentos, industria y anuarios

Van pasando las elecciones y poco nuevo nos vienen a prometer, o a sumar a lo ya prometido en otras campañas y que se queda, como mucho, en la sonrisa de quienes se llevan el voto. Lo que deben reírse de nosotros las criaturitas que llevan vayan a saber ustedes cuantas campañas prometiendo, por ejemplo, lo del desdoble de la carretera de la Sierra , la N-431 , decana de las promesas electorales socialistas. Lo que se reirán de nosotros los de la Andalucía imparable.
Hemos estado rastreando datos en uno de los anuarios más respetados y serios de España y nos hemos encontrado con esa Andalucía imparable que tanto vocean justo en su lugar. A la cola, queremos decir. A excepción de la lista del paro, claro está. Ahí no estamos en la cola, sino a la cabeza. En esta lista, la del paro en relación con la población activa, la que está en situación de trabajar, tan sólo Badajoz osa todavía ocupar la tercera plaza. Lástima, podríamos haber hecho un completo en el medallero, pero no. Badajoz se lleva el bronce, Cádiz el oro, como no podía ser de otra manera y Sevilla, la provincia que decanta una y otra vez las elecciones autonómicas del lado de los socialistas, la medalla de plata. Huelva la sexta, todavía tenemos por delante a Córdoba, con 1’6 puntos por encima, y Granada, aunque ésta con tan sólo tres décimas más que nosotros. Avanzamos. Aunque algunos no lo quieran ver, avanzamos decididamente. Este año que acaba de terminar – los datos del anuario corresponden a 2006 – Huelva ha sido la provincia andaluza donde más creció el paro, luego puede que en el ranking del 2007 estemos ya en las medallas. Puede ser.
Hay otros indicadores que explican por qué razón somos de las provincias con más paro de España. Está por ejemplo el índice que mensura el grado de industrialización y allí nos encontramos con esotro cuento de que la industria química produce empleo y riqueza para la provincia de Huelva. Y resulta ser eso, un cuento que cada vez menos personas se creen. Aunque todavía queda mucho por recorrer hasta que nos convenzamos, por ejemplo, de que si desde el Muelle de la Compañía Ríotinto hasta el monumento a Colón hubiese hoteles, restaurantes y embarcaderos deportivos, el empleo sería considerablemente superior al que ofrecen hoy esas industrias obsoletas y contaminantes. Pero todavía hay quien ve riqueza y empleo en esa barbaridad a las puertas mismas de la ciudad, incluido ese error garrafal de permitir una nueva central térmica en una zona que era urbanizable, que los socialistas cambiaron y que debería volver a ser lo que siempre fue, el lugar por el que la ciudad debe crecer hacia el mar.
Tan sólo doce provincias españolas tienen un índice de industrialización menor que el de Huelva, y fíjense cuáles son: Segovia, Soria, Ávila, Teruel, Palencia, Zamora, Huesca y Cuenca, provincias de interior y clara vocación agrícola, sin posibilidad alguna, mínimamente racional, de alcanzar desarrollo alguno industrial. A ellas habría que sumar Albacete, Badajoz, Granada, Guadalajara u Orense, con índices algo más bajos pero similares al de Huelva, que componen con nuestra provincia el grupo de las menos industrializadas de España. Ya lo ven. Encima de eso, pues… eso, apaleaos.
El índice turístico tampoco nos ofrece que digamos buenos resultados. A pesar de que somos una provincia litoral y del sur, con un clima excepcional, magníficas playas y otros tesoros dignos de promocionar en el interior, o a pesar de contar con una tercera parte del territorio provincial bajo alguna figura de protección medioambiental, tan sólo ocupamos el lugar número 22 y, de las provincias litorales españolas, tan sólo las dos pequeñas provincias vascas y la gallega de Lugo, con también muy poco litoral y además abrupto, se sitúan por detrás nuestra. Significativo. Indicador del trabajo que los lumbreras de la promoción turística están haciendo en esta castigada provincia.
Ahora podrán volver en la próxima campaña electoral a prometer de nuevo el oro y el moro, por mucho que como en el caso del desdoble mentado, ya esté caducado y además sea eso, un triste desdoble. Volverán con sus aeropuertos que maldita sea la falta que nos hace, con los puentes que se inventaron la última vez y vaya usted a saber con qué más. Podrán venir con lo que quieran, que aquí tendrán de nuevo el saco de votos dispuesto y generoso.
Huelva ciudad portuaria, provincia rica en paisajes y bien protegida medioambientalmente, industrial y turística, agrícola y ganadera… seguirá escalando lugares hacia la cola. Imparable, como dice el eterno presidente andaluz, a quién deberíamos darle con cualquier anuario en la cabezota a ver si espabila. Imparable, dice el nota.
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