Lo que Overli nos dejó
Ludopatía del poder. Overli
La galería Fernando Serrano ha dejado en su planta superior una exposición permanente de Overli. Esa es una de las decisiones de la recién creada Asociación de Amigos de Overli, una entidad que pretende contribuir a crear una Fundación con el nombre del artista desparecido en 2001 y que el pasado viernes habría cumplido 56 años de edad. Joven pues, se nos fue Isidoro Fernández Palma, ayamontino y hombre libre, artista, soñador e idealista. Y precisamente ahí, en ese idealismo, en ese deseo de alcanzar la paz y la armonía universales, estuvo su callada lucha, sus muchas horas en el estudio, punto a punto, describiendo su imaginario personal, esa lectura que el artista hizo de este mundo en el que vivió, gozó y también, qué duda cabe, sufrió.
Pero se lamentó de aquello que no le gustaba, del sufrimiento ajeno, de lo disparatado de un mundo que él nunca aceptó: las guerras, el deterioro del medio ambiente… esas fueron sus preocupaciones vitales, y respondió a ellas de la mejor manera que podría haberlo hecho, pintando.
Overli, creó. Fue un hombre sabio que además superó las adversas condiciones de vida que le tocaron en suerte. Se hizo hombre y sufrió por los demás. Era profeta pero sobre todo un místico, un artesano y alquimista, capaz de ordenar su rico mundo interior. Desconectado del resto del mundo, enhebró la compleja hilazón que el hombre urdió a través de siglos para obtener unas claves comunes que le permitieran comunicarse, entenderse. Al artista le fue negado el saber, por eso lo construyó todo desde un principio. Pero su lenguaje y, lo que es más importante, su significado, es absoluta y perfectamente identificable. Paz, amor y armonía. Falta de miedos para vivir en comunidad, respetando a los demás, sin ambiciones que impongan opresión y salvajismo. El hombre libre, por naturaleza y por convicción. Eso es lo que significa cada uno y todos los cuadros, las creaciones, de Overli. Ahí están sus cuadros, sus gritos pidiendo que el hombre viva feliz y dueño de sus actos.
De su obra, de su visión del mundo, hablaron sus amigos, sus admiradores, en la celebración de su 56 cumpleaños en la galería Fernando Serrano, que cierra una exposición y abre otra, ahora permanente, de la obra de este iluminado de luenga barba y enorme corazón, de un artista que supo caminar descalzo por la vida, que compartió lo poco que tuvo y que se dedicó a amar a los demás, a todos quienes estaban a su alrededor, pero también a todos aquellos que sufrieron en el mundo por la obsesión del hombre de dominar a sus semejantes. Comunismo libertario, le llamaron mucho antes, un siglo atrás, los teóricos que también supieron que había otras maneras de vivir.
Eugenio “Capu” Mora, maestro de escuela y artesano, que vive un feliz retiro de la ambición en la serranía onubense; Cipriano González “Cipri”, un músico que luego, tras los actos preparados por el galerista, recordó lo que Overli también a él le dejó; Manuel Tereñez, pintor que compartió con el de Ayamonte estudio y noches iluminadas por un lienzo y un candil; Rafael Delgado, uno de sus apologistas más destacados; el propio galerista Fernando Serrano, que no deja de admirarse como el pintor continúa teniendo admiradores de su obra que llegan de mundos muy apartados del arte: los componentes filosóficos antes que la pura teoría artística, que Overli, por cierto, adaptó a su manera de vivir, de entender lo bello y capturar lo hermoso para mostrarlo a los demás. Una obra que no estaba, decía Cipri, para que otros la asumieran, quiere decirse que no dio ni una sola concesión a lo puramente comercial. A pesar de los pesares, Overli no se ocupó nunca de comerciar con su obra, con su mensaje. Artista en estado puro. De no ser por Maleni, por su mujer, quizás su obra habría sido mucho menos numerosa. El pintor, en aquellos felices tiempos en que le conocí, gustaba sobre todo de mirar al mar. Siempre estuvimos mirando la mar, aquella soledad trágica que nos tenía atrapados sin remedio. El mar.
Conocí a su hijo Bernabé. Músico, pianista que abrió con el recuerdo emocionado que todos tuvimos del artista. Barroco y romanticismo para una pintura barroca y romántica, impresionismo y modernidad para una pintura impresionista y moderna. Estuvo acertado y enorme en el piano el joven Bernabé Overli. Como su mujer, como Fernando Serrano, como Eugenio Díaz Herezuelo, su amigo ayamontino que nos trajó más recuerdos que sumar a los que iluminan nuestras vidas. Isidoro Fernández Palma, Overli, el pintor y el hombre hecho paz y amor. Armonía en estos tiempos tan revueltos. Una referencia para la paz. Overli.