Monday, November 17, 2008

Críticas de cine (Festival de Cine Iberoamericano) 2

PARQUE VÍA. Dirección y guión: Enrique Rivero. Fotografía: Arnau Valls Colomer. Sonido: Raúl Locatelli. Montaje: Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero. Dirección de arte: Noemí González. Principales actores: Norberto Coria, Nancy Orozco, Tesalia Huerta.

México, 2008.
86’

Capturar el tiempo en toda su belleza

Explicar los actos que aparentemente y sin conocer los hechos pudieran parecer irracionales, es una de las lecturas de una película preciosista en cada uno de sus planos

 

BERNARDO ROMERO

HUELVA.- Hace un año dudábamos de que “La luz silenciosa” de Carlos Reygadas pudiera ser entendida y apreciada por el jurado del Festival y hacerse con el Colón de Oro. Nos equivocábamos y el jurado sí que dio ese merecido premio a una película que estaba muy por encima de las demás, hasta el punto de ser una obra de arte en sí, algo más que cine, nos atreveríamos a decir. Arte, simplemente arte, y para ofrecer un discurso pleno de belleza e intención, el soporte da absolutamente igual: pintura, literatura, escultura, danza…o cine, como era el caso de la película de Reygadas.

En los agradecimientos que aparecen al final de esta absolutamente maravillosa producción mexicana, figura el nombre del director de aquella película cuyo silencio nos iluminó a quienes supimos disfrutar de ella. Es natural. Como también es natural que el propio Reygadas seleccionara esta “Parque Vía” para un master que impartió en el marco del festival de cine de Albacete. El film de Enrique Rivero está en el camino de esa manera de entender y realizar un cine que va mucho más allá de ser una película más, una historia narrada con la ayuda de medios audiovisuales. “Parque Vía” es una película virtuosa por muchas razones, no sólo por la actuación de un protagonista en cuya vida se ha inspirado esta cinta, o por la fotografía tan extremadamente deliciosa, o por un tempo absolutamente sublimes, sino por lo que encierra la película en sí, por esa explicación, honda y profunda, de lo que sucede en la vida aparentemente insulsa de su protagonista. La película es una obra de arte, por lo tanto, en todo el sentido de la palabra, por la plasticidad lograda y por el discurso que encierra, fiel a estos tiempos, a estos ajetreados y convulsos tiempos en los que la tranquilidad y el discurrir lento y armonioso de la vida no deben confundirnos con aburrimiento, esa pregunta insistente de todos aquellos seres humanos, pocos, que se entrecruzan en la apacible vida de Beto (Norberto Coria), el protagonista.

Hacer de cada plano una pintura, de cada movimiento un escorzo barroco, de cada secuencia una novela romántica… Hacer una película que destila arte en todos sus encuadres, en todos y cada uno de sus momentos, eso es lo que ha logrado Enrique Rivero, otro realizador novel que se apunta al cine de auténtica calidad, al cine concebido como obra de arte. Narración y presentación, que no otra cosa es una obra de arte, un lienzo, un grabado, una escultura, un paso de danza, o una sinfonía inacabada como esta película que tiene además, como toda buena película debe tener, un final creíble, sorprendente, pero sobre todo razonado, lógico y hasta formal.

Es película para ver, para disfrutar y, también dados los antecedentes, para optar a un premio como viene haciendo en todos los festivales en los que se presenta. Un peliculón.

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Sunday, November 16, 2008

Críticas de cine (Festival de Cine Iberoamericano)


Fotograma de la película de García Sánchez

ESPERPENTOS. Dirección: José Luís García Sánchez. Guión: Rafael Azcona y José Luís García Sánchez. Montaje: Mercedes Cantero. Fotografía: José Luís Alcaíne y Javier Salmones. Dirección de arte: Quim Roy. Música: Antonio Meliveo y Milladoiro. Sonido: Gabriel Gutiérrez. Principales actores: Juan Diego, Juan Luís Galiardo, Adriana Ozores, María Pujalte.

España, 2008.
115’

La inevitable historia de España

El realizador José Luís García Sánchez, al alimón con el desaparecido Rafael Azcona, elaboran un guión que interpreta el tiempo y la obra de Valle Inclán

 

Sostenía Max Estrella que “el sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Valle arrimó estilo e hiperrealidad a su costal para aliñar esos esperpentos en los que retrata a una España ya distante, pero demasiado cercana si nos atenemos al interés de algunos por mantener esa grotesca manera de entender lo español como mercaduría ruin a precio de saldo.

Valle, ya no está. Ni pudo pensar siquiera que la II República le trataría con el desdén con que le trató y eso que el gallego fue de los que más animó a que llegara ese episodio nacional que terminó en un fiasco si no igual al primero, peor. Es ya hoy bien sabido, liberados de nuestros viejos prejuicios progresistas, que a la primera experiencia republicana siguió otro trance si no del mismo calibre, peor; cual vino a ser la pervivencia de un compadreo entre conservadores y liberales que llegó a tamaño desatino que el pueblo español aplaudió de veras la llegada de Primo al poder – otros, como los socialistas, guardaron prudente silencio mientras el general jerezano otorgaba mejoras notables a la clase obrera española -. Visto lo visto, y lo que le quedaba por ver, no extraña en absoluto que historia y esperpento se mezclasen sabiamente en la obra del dramaturgo de Villanueva de Arosa. Max Estrella ya lo decía en esas impagables “Luces de bohemia” tantas veces llevada al teatro y al cine, tal como hoy ha hecho con algunos de los Esperpentos el cineasta García Sánchez.

Hay mucho de historia y de esperpento en la película, en la versión, que ha realizado García Sánchez y que firma junto al ya desaparecido y extraordinario guionista Rafael Azcona, otro genio patrio que sin lugar a dudas legó al cine español algunos de los más sublimes y gloriosos guiones de su historia. Sólo hay un problema, que en un país que anda ahora buscando su memoria histórica sin leer un solo libro de historia, no sabrá leer correctamente esta película, o esta versión de la obra de Valle. Es menester ver, pero también entender aquellos atribulados tiempos, conocer los pasos que los prohombres de la patria fueron dando, o trompicando, en ambas repúblicas, pero pasando no sólo por Primo: hubo mucho más. De lo de después, afortunadamente para Valle, terminaría por librarse el literato al morir en enero de ese aciago año de 1936.

La película está rodada con sobrado gusto y hermosísima fotografía (ahí aparece otro nombre glorioso de la fotografía cinematográfica española, como es Alcaíne), y tiene un elenco de actores de lo más florido y granado, excelentes profesionales que tienen a Valle Inclán, como gente de teatro que es, metido muy hondo en su excelente saber hacer, en su impecable profesionalidad. Buena serie para la televisión y buena película para los amantes y conocedoras de la historia… y del teatro.

El Mundo - Huelva Noticias, 16 de noviembre. Ver programación diaria en www.festicinehuelva.com

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Friday, November 14, 2008

Festival Iberoamericano (recomendaciones)

Este año hay una buena selección de películas. De las doce que componen la Sección Oficial a Concurso, hay al menos una decena que os pueden interesar y gustar bastante. En todo caso y como sobre gustos hay tantos millones de libros escritos que no es para ponerse a indagar, pues os recomiendo algunas.
“Parque Vía” de Enrique Rivero, es sin lugar a dudas mi favorita. El año pasado escribí en el periódico que no pensaba que “La luz silenciosa”, del maestro Reygadas pudiera obtener el Colón de Oro, pero me equivoqué. Menosprecié a un jurado que sí la premió. Este año y por segundo consecutivo, no creo que el jurado (no he tenido el más mínimo interés en ver quiénes están en él) premie a una obra de arte, así que Parque Vía no ganará pero os puedo asegurar que es una película obligada, no podéis permitiros el lujo de no verla. En caso de que el año pasado os saliérais de la proyección de “La luz silenciosa”, entonces, como escribo mañana en el periódico, mejor que no vayáis, porque estaréis ocupando una butaca que podría recibir a mejor culo que al vuestro, quiero decir a alguien que sepa identificar y disfrutar de una obra de arte. Esto es como Mozart o Kandisnky, que no todo el mundo tiene preparación suficiente para poder disfrutar de sus obras. Qué se le va a hacer, yo me paso todo el curso intentando convencer a mis alumnos de que sólo en la formación y en la educación, en el conocimiento, encontarán la verdadera libertad y la felicidad, pero se obstinan en no leer, en no querer entender el mundo que les rodea.
El festival lo abre una peli a concurso, la versión cinematográfica de los “Esperpentos” que Valle Inclán reunió en “Martes de Carnaval”. Es una película muy seria, con un excelente director de fotografía, Alcaine, y un mago del guión, el recientemente desaparecido Rafael Azcona. En la crítica de la película, que sólo podréis leer en la edición local de El Mundo (en otras esferas no me quieren, peor para ellos que se lo pierden), recuerdo unas palabras de Max Estrella en “Luces de bohemia”: “el sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. En ese empeño, pero con el punto de mira torcido, sin conocer que pasó exactamente entre la primera y segunda repúblicas, se han metido José Luís García Sánchez y un nutrido grupo de actores de los de la pegatina en el pecho, los del no a la guerra cuando están los del  pepé en el poder y ahora a recaudar, que se han comprometido con el proyecto, convenientemente apoyado por tve y otros canales autonómicos del Régimen, con lo cual no creo que vayan a perder mucho parné con el invento, sino que es apostar a caballo ganador, es una película de las que se empieza a rodar con beneficios en el bolsillo (me contaba un viejo productor cinematográfico, que conoció hace poco a un chaval que con dos películas realizadas y ninguna de ellas estrenadas, se había comprado ya un pedazo de chalé en una urbanización de postín, je, je. El Régimen, hoy como ayer, es como es). En todo caso la película se deja ver, pero tampoco es una cosa de otra galaxia, aunque si el jurado está bien aleccionado, quiere decirse que es también afecto al Régimen legalmente establecido y cumplidor de los principios fundamentales del Movimiento, que no son otros que los de ver, trincar y callar, pues ya tenemos ganador para este año.
Con opciones para ganar algún premio, incluído el Colón de Oro, están varias cintas. La brasileña “Feliz natal” me gustó sobre todo por el ritmo cromático, por la deliciosa realización, muy pulcra en todos los sentidos. También me interesó bastante el intimismo de “Mentiras piadosas” realizada a partir de cuentos de Cortazar.
También me han gustado Paraíso travel, Morenita, La Milagrosa, Lluvia (ésta especialmente, con muy buenas actuaciones), y Perro come perro, también con buenas actuaciones y entre ellas la última de un teatrero excepcional recientemente fallecido, Blas Jaramillo. Hay de todo, pero en general, muy buen nivel. Un año para disfrutar del cine en estado puro, una semana para comprarse un abono y ver todas ellas, las doce. Abur.
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Saturday, November 8, 2008

Aviso, cine, teatro y otras confidencias

Aunque últimamente aparezco poco por aquí, no creáis que os olvido. Qué sería de mí sin mi distinguido y amado público, je, je… Vuelvo para avisar que el Festival de Cine Iberoamericano, que últimamente está trayendo películas bastante interesantes, por mucho que Valladolid, San Sebastián o Málaga - presupuestos mandan - anden ocupándose y disputándose, el mejor cine Iberoamericano. Según referencias y según algunas películas que ya conocemos, este año la Sección Oficial a Concurso viene bien alimentadita, así que no estará mal dedicar una semana al cine aprovechando los aconsejables precios de los abonos. De lo otro que quería avisar, ya poco os va a servir a no ser que corráis a la taquilla del Gran Teatro para adquirir entradas - si es que queda alguna en el gallinero - para asistir a la representación de “Llama un inspector”. Aunque sólo sea para disfrutar con la Cuetos y el Valladares, merece la pena buscar alguna entrada y asistir a la segunda y última representación de la obra en Huelva.
En cuanto a la crítica, la publico como es habitual en los últimos años en la edición onubense de El Mundo este lunes próximo. Además os la colgaré aquí mañana mismo. Saludos, portaos bien y sed moderadamente felices que está la cosa mala. O al menos eso dicen por ahí. Bueno, todos no lo dicen, a Zapatiesto, no lo dejan hablar, total para lo que va a contar este pobre hombre que ha logrado que la crisis en España sea más sonada y más contundente que en el resto del mundo civilizado.
Ah, y una última cosa, ya que estoy por aquí, la crisis de los cojones, no va a durar tanto como algunos piensan. Será dura, pero no creo que siga en el 2010, termina antes. Uno, que está bien informado. Agur.
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Saturday, July 19, 2008

El sol que te está mirando


Jacinto Gutiérrez es hombre de pocas palabras. Él pinta, que es una manera de hablar como otra cualquiera, y con eso le debe bastar a este creador sevillano, recriao y educado a orillas de la mar cantábrica, pero muy mediterráneo en sus maneras, lo que son las cosas, en su modo de hablar también, que en su caso es el pintar, como les voy relatando.
El jueves presentaba el cartel de la próxima edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Apenas habló. No hacía falta, allí estaba Eduardo Trías, director de la muestra onubense y ocasional maestro de ceremonias a bordo del barco que ha sustituido a las viejas canoas de Varela. Allí estaba el director del festival para explicar lo que teníamos delante de nuestros ojos. Una obra de arte. Hecha cartel, conformando una imagen que ya tenemos aprehendida y que es lo primero que se ve del certamen onubense. El cartel. Una pieza que ya se está reproduciendo en cuché de 80 gramos a millares y que estará presente a lo largo de toda la temporada de festivales dando la vuelta al mundo. Huelva en azul añil y un sol argentino que te mira. Por ahí deben andar las coordenadas de la trigésimo cuarta edición que vendrá nada más terminar el verano, después de que llegue octubre, que dicho así queda más lírico. Como el cartel, como esta imagen de la muestra que sigue la línea de los dos anteriores y en los que la mano de Jacinto Gutiérrez está presente. Es un mismo discurso, pleno de lirismo, que es a lo que vamos. Este año, el sol. La imagen, el cine, que te mira.
Un sol que al observar se hace humano. Es el padre sol, tendríamos que puntualizar. La más vieja idea de dios para el hombre, que lo quiso adorar a su imagen y semejanza. Amón, con sus rayos sobre los mortales, protegiéndolos. O Atón, soberbio y solo en la esfera celeste. Imponente. Después el sol en los círculos megalíticos del primer Bronce, luego allá en los pocos conocidos imperios orientales, y de nuevo acá en la heráldica más hundida en el medievo. Siempre el sol… y luego en América. Allí buscamos el sol que hicimos oro. Deslumbrante. En Argentina, quedó en la enseña patria tras lo de San Martín. Ahora vuelve a deslumbrarnos el sol, el mismo Dios hecho hombre por Jacinto Gutiérrez, que lo ha hecho escrutador, humano. Es un genio este creador. Gutiérrez, quiero decir.
La canoa amarrada a dos norays y a la curiosidad de los paseantes. Presidiéndolo todo, el sol de este festival. La mar en calma y el sol, el otro sol, arriba. Sudaban los reporteros gráficos bajo la lorenzada inclemente que está yendo a más. Suben las temperaturas como tienen que subir. Estamos en verano. Tiempo de presentar el festival con el cartel por delante. En el estrado, sobre la toldilla de proa la clase política sonreía al cliquear de las máquinas de retratar: clik, clik, requeteclik… Sonreír y aguantar. El solano nos mide por el mismo rasero, a todos. A los de la cámara y a los de la sonrisa. Clik, clik, requeteclik. Calor, mucho calor en el muelle de Levante a eso de las ocho de la tarde que, por el sol, deben ser eso de las seis. Justo antes de la fresca. Mucha caló.
Ahora queda que estos tonos azules equilibrados con unos amarillos cálidos y vigorosos, continúen sonriendo con buenas películas y mejores momentos. Eso es un festival y el director lo ha sabido entender desde un principio. Se ha hecho con las riendas del certamen porque lo ha sabido atar corto. Y ahora el Festival vuelve a moverse con solvencia por el espacio cinematográfico. De ahí que hasta los homenajes tengan un mensaje detrás. Distribuidores, productores… quienes mueven los hilos de la industria, reciben aquí una especial acogida y un Colón para la estantería. O una carabela, que no sé que le dan a los homenajeados con el “Ciudad de Huelva”. Pero se les da buena acogida, para decirles que Huelva vuelve a ser punto de encuentro, cita de la industria, desde los camarógrafos hasta los directores, desde actrices y actores hasta estos que saben de cuentas y de sacar proyectos adelante. En esto Huelva, vuelve a ocupar su espacio. Queda por lo tanto que el sol que nos va estar mirando, lo haga también hacia otros foros y hacia otros espacios. De eso se ocupa Trías y muy difícil va a ser que este joven no siga arrimando el barco, la canoa nueva de la muestra onubense, a buenos puertos. Es listo el Trías. Y es todo un artista don Jacinto Gutiérrez, que nos ha vuelto a sorprender con su buen gusto y su mejor hacer con una idea entre las cejas. Azul añil y amarillos intensos. Sol y calor en Huelva. Un artista este Jacinto siempre sonriente que este año nos ha regalado la mirada, nada menos, de un dios simple y eterno. Qué estupendo.

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Saturday, July 12, 2008

Gente da minha terra

Concierto en el Foro Iberoamericano. 11 de Julio, 2008
MARIZA & ARGENTINA
Para una joven cantaora como Argentina, rotular su nombre en un cartel junto a una figura de renombre internacional, todo un mito ya de la canción portuguesa, como es Mariza, debe haber sido toda una experiencia.
La del barrio de Las Colonias aguantó el envite, tuvo el público a su favor y gustó enormemente, sobre todo por los cantes de Cádiz y luego, asomada a la corbata del escenario y sin artilugios amplificadores, quiere decirse sin micrófono, a viva voz, por fandangos. De Rengel y de Rebollo, uno de Santa Bárbara enormemente preciosista, con poderío en los valientes, gustándose en el de la alosnera María la Conejilla … Gustó a un público que ya la quiere, en estos inicios de lo que sin lugar a duda será una excelente carrera y que la arropó en todo momento con el cariño de la gente de Huelva hacia los artistas, un cariño y un respeto que ya conocía la luso mozambiqueña Mariza Reis Nunes, cuyo último trabajo “Terra” le ha producido el onubense Miguel Limón.
Argentina empezó por fiestas y allí incluyó unos fandangos por bulerías que, como nos apuntaba el flamencólogo Camilo Gómez Cruz, ya grabó Vallejo en los años cuarenta. Después, curiosamente, un cante tan hermoso y con tan buenos resultados cromáticos, no ha seguido en los repertorios de los grandes del flamenco, aunque ahora Argentina, que está en el camino, en el mejor de los caminos, los ha incluido en su repertorio. Luego vinieron los aires gaditanos, cantiñas, mirabrás… y tangos, hermosos temas por tangos con el acompañamiento tan excepcional y bien medido que tuvo toda la noche, en los coros, en las palmas y en la percusión, además de las exactas guitarras de Iglesias y el Bolita.
Incluyó una copla y pena, penita, pena que los hados no la acompañaran como a la cantaora le hubiera gustado. Mejor haber pasado por alto lo de la copla, porque en el compás de los temas que fue desarrollando entraban perfectamente amoldadas algunas letras clásicas del flamenco, con guiños a sus ídolos. Camarón, que tantos caminos abrió y que en gloria esté, entre ellos. Por esos caminos, precisamente es por donde con harta soltura camina Argentina. Nos quedamos por lo tanto con su voz, que enamora de tanta musicalidad y versatilidad, de tan hermosas texturas vocales como atesora. Nos quedamos con su gusto cantando por Cádiz, por tangos y por bulerías, por su entrega y su afición, por ese luchar contra las condiciones acústicas del recinto desgañitándose en la corbata del escenario. Nos quedamos con su voz de plata, deliciosamente moldeable… E depois, Mariza.
Apoteósica. De menos a más pero de una forma milimétricamente estudiada. Mariza estuvo en su lugar, en el trono de los grandes de la música internacional. Fantástica su versión de O barco negro, entusiasmando al público con su entrega en el fado Primavera, enorme con el homenaje casi final a la gran Amalia Rodrigues con su Gente da minha terra, el mismo tema que le cortó la voz y con el que rompió a llorar en un memorable concierto junto a la torre de Belem, junto a una luna enorme de verano que se acunaba con su voz, mirándose en el Tajo.
En el repertorio, Mariza suele incluir temas populares, como esos cantes para el baile de las verbenas de San Juan y San António en Lisboa, o como las saias de aquí al lado, que me recuerdan y no sé por qué a las jotillas de Aroche, cantes populares del otro lado de una raya de Portugal que a la gente de esta tierra nuestra nunca separó del todo.
Gente da minha terra, gente unida pela música, pela arte e por uns mesmos sentimentos. Mariza, que entiende el fado como música muy ligada al flamenco, reclamó a la joven Argentina para cantar un precioso dueto con ella, Meu fado meu que ya grabara, creo recordar, Miguel Poveda para el extraordinario filme de Saura, Fados. E depois, como si estuviera en su barrio lisboeta de Mouraria, auténtico templo del fado, la enorme fadista se bajó a la orquesta, el semicírculo que media entre el escenario y el graderío, un lugar con mejores condiciones sonoras, y cantó junto a la viola de fado y la guitarra portuguesa, unos fados de enorme sabor y plenos de sentimiento y pureza. Para entonces, la lisboeta, tenía ya al público metidito en el bolsillo.
Una grande de la música popular portuguesa, una valiente que ha sido capaz de modernizar los conceptos estéticos e instrumentales del fado, que maneja los tiempos de un concierto con tanta profesionalidad como sinceridad en cada uno de sus gestos, en cada uno de sus justos y medidos versos, tal como transmite seu degarrada e doce voz, sua majestuosidad na interpretação e seu enorme elegancia sobre um esceario. Mariza, uma grande.
publicado en El Mundo - Huelva Noticias el 13 de julio

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Sunday, November 25, 2007

El Festival, renace

Desplumar al ave fénix
Tiene razón Julia Marquínez cuando dice que al Festival hay que seguir apoyándolo como sea. En realidad, sigue siendo nuestro, por mucho que las circunstancias nos hayan apartado de una muestra que se hizo mayor y nos dejó, como todos los hijos dejan a sus padres, apenas llamándonos cuando algo les hace falta. Pronto, supongo, para que nos quedemos con los niños.
Estamos al margen. Es cierto. Huelva es así y no hay más que hablar. Los que fuimos del Cine Club Huelva, quienes de una manera u otra ayudamos a José Luís Ruiz y otros intelectuales onubenses de la época a parir con dolor este acontecimiento cultural, no aparecemos ya ni en la lista de invitados. No importa, debemos seguir apoyando al Festival, de todas las formas posibles, incluso solicitando que el Ayuntamiento deje de invertir en la muestra si esta no sirve a los intereses culturales de Huelva, o que se deje de organizar cuando su prestigio está en entredicho, tal como escribíamos hace dos o tres años. Todo antes que verlo lampando por un espectador, regalando entradas a mansalva, o llorando con millones en la mano para que un famoso lleve el Festival al papel cuché. Eso, nunca. Antes muerto, clausurado.
Hemos escrito repetidamente que el Festival está ahora y con la nueva dirección, resucitando. Con Trías y con los mejores mimbres que ha podido rescatar del naufragio previo (Manolo Bayón, por ejemplo), o encontrar entre el personal cinéfilo onubense ( la Villaécija , por poner otro ejemplo). El nuevo director ha conseguido en tan sólo dos años hacer primero un festival - con poco tiempo y sobrada dignidad -, y ya con más tiempo, después de la experiencia inicial, mostrar cuáles son su propósito e intención. A nuestro modo de ver, hacer un festival de películas, más que de fiestas, como tiene que ser. Ajustar los presupuestos e invertir sobre todo en la búsqueda de películas iberoamericanas en otros festivales. Y preocuparse, como muestra la programación de este año, en poner al alcance de la profesión cinematográfica española, lo que se está realizando en Huelva o, por otro lado y si la Huelva Film Comission se pusiera de una vez en marcha, dar a conocer unos paisajes y, sobre todo, la posibilidad de hacer cine en esta provincia poniendo al servicio de los productores, material y técnicos que abarataría, por puras razones logísticas, el coste final de una película.
Para lograr esto, sería menester, como muchos creemos, apoyar al Festival pase lo que pase. Cuando pintan bastos, también. Los directores pasan, hemos visto en los últimos quince años pasar por aquí a siete u ocho, algunos de los cuales no dejaron de recuerdo ni sus propios nombres. El Festival, como acontecimiento cultural para la ciudad de Huelva, permanece.
Toda esta perorata, que ustedes me tendrán que disculpar, viene a cuento por un desafortunado comentario aparecido en estas páginas de la mano de un muy estimado amigo, singular y extraordinario periodista onubense afincado en Sevilla. Comenta que algunos artistas se bajan o “rebajan” a venir al Festival. Nada más lejos de la realidad. Para refutar tal aserto bastaría con la consabida retahíla de nombrar a ilustres figuras del cine que han recalado por Huelva con una sonrisa en los labios y el deseo de conocer esta cita anual con el cine iberoamericano en Europa. Desde María Félix hasta don Mario Moreno “Cantinflas”, pasando por su excelsa divinidad el sordo de Calanda, don Luís Buñuel. O Alberti, o Brice Echenique, o…… don Arturo Ripstein, indudablemente una de las referencias mundiales del séptimo arte que ha tenido el detalle de rebajarse a venir a Huelva este año. De rebajarse a poner de nuevo este Festival en el lugar que le corresponde en el panorama cinematográfico internacional.
Desde luego, el comentario, bajo una foto del alcalde bailando por sevillanas con mi admirada y querida Pilar Távora, una mujer del espectáculo, del cine también, no ha podido ser más desafortunado.
El festival parece renacer de las cenizas en que la gestión del anterior director lo convirtió. Ya el pasado año, vimos buenas películas, pero este año el nivel, tal como aseguró en su documento final el jurado de la Asociación de la Prensa , ha sido algo más que bueno. Un detalle podría ser la película vencedora, “Luz silenciosa”, realizada nada menos que por Carlos Reygadas, otra referencia del cine internacional que no ha tenido reparo alguno en rebajarse en venir a Huelva ¡a concursar! Y obtener luego  el Colón de Oro con esta que va a ser, con absoluta certeza, una película para la historia.
A nuestro modo de ver, el Festival, vuelve a marchar. Es tiempo de volver a las salas de cine a disfrutar, tal como también ha ocurrido este año. El Festival, vuelve a ser útil para la ciudad.

El Mundo - Huelva Noticias, 26 de noviembre, 2007

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Friday, November 23, 2007

Críticas de cine (y3)

LUZ SILENCIOSA. Dirección y guión: Carlos Reygadas. Montaje: Natalia López. Fotografía: Alexis Zabé. Sonido: Raúl Locatelli. Dirección artística: Nohemí González. Principales actores: Cornelio Wall Fehr, Miriam Toews, María Pankratz, Peter Wall…
México / Francia / Holanda, 2007. 142’
Carlos Reygadas nos hace volver a disfrutar del cine como pura obra de arte que debería ser
Una meticulosa construcción, plena de sensibilidad y hermosura en cada uno de sus fotogramas. Una película para la historia
BERNARDO ROMERO
HUELVA.- Transcribo una anotación apresurada en mi blog tras ver “Luz silenciosa”. El texto titulado “Una película para la historia (aviso urgente)”, es el que sigue:
Para los que estáis en Huelva: no os podéis perder “Luz silenciosa”, la última de Reygadas, una película que está llamada a ser de las mejores de la historia del cine. Impresionante, maravillosa, pura sensibilidad y puro arte cinematográfico. No tiene absolutamente nada que ver con el resto de las películas a concurso, está en otro nivel, en las alturas o en los cielos que nos enseñaron a ver los paisajistas holandeses del XVII. No me puedo creer aún que películas de esta categoría artística se presenten a concursos de festivales de cine. Esto es de otra galaxia. La ponen hoy, viernes 23 de noviembre, a las diez y media en el Gran Teatro. No os la podéis perder. Los que vivís fuera de Huelva, probablemente la podáis ver. Recordad el título: Luz silenciosa. Dura dos horas y pico, y además no es, obviamente, para todos los públicos, sino para una minoría con suficientes fundamentos, sensibilidad y conocimientos no ya cinematográficos o pictóricos, sino filosóficos. Es una auténtica obra de arte… En fin, no tiene los parámetros necesarios para que se comercialice y distribuya adecuadamente, pero si la veis en la cartelera, no lo dudéis. Es para verla más de una vez. Y además, esta es para verla en una pantalla de cine. Es cine, comprendéis, es CINE. Disfrutadla”.
Ahora, ya más tranquilo, quiero añadir que la película es también una exposición de paisajes fotografiados por una persona de extrema sensibilidad y extraordinario sentido plástico. Ruysdael, sigue entre nosotros, como demuestra esta pintura de Carlos Reygadas, un realizador que medita y trabaja hasta el final cada una de sus realizaciones. De hecho, tras Japón (2002) y Batalla en el cielo (2005) esta es su tercera película, una deliciosa cinta, sublime y esperanzadora, para verificar que al cine se le puede llamar séptimo ARTE.
Ganó el premio especial del jurado en Cannes y con toda seguridad se va a convertir en una película de culto. Por el contrario será complicado ver esta maravilla en las salas comerciales, conociendo como conocemos el sector: exhibidores y distribuidoras, más pendiente del número de espectadores o del metraje, que de ofrecer cine en estado puro. Qué se le va a hacer, si el mundo funciona así. Pero, afortunadamente, existen cineastas por el mundo capaces de hacernos la vida más agradable y enseñarnos la realidad, a través de una mirada atenta y sensible.
Debería avisarles del sonido directo, cuidado hasta el último decibelio, o de la formidable dirección de actores, todos aficionados y a la vez personajes de esa comunidad de holandeses en Chihuahua que con tanto mimo ha descrito Reygadas en su impagable obra de arte. También es obligado mencionar el tiempo, el ritmo absolutamente preciso, lento hasta el éxtasis, de una película tan perfecta y hermosamente construida. Y los silencios. De la fotografía, ya les hable. Si se la cruzan en la cartelera, no lo duden. Disfruten, que “Luz silenciosa” es CINE.



POSTALES DE LENINGRADO. Dirección y guión: Mariana Rondón. Montaje: Marite Ugas. Fotografía: Micaela Cajahuaringa. Música: Felipe Pérez Santiago y Camilo Froideval. Sonido: Lena Esquenazi y Rosa María Oliart. Dirección artística: Matías Tikas. Principales actores: Laureano Olivares, Greisy Menas y William Cifuentes.
Venezuela / Perú, 2007. 85’
Confusa en la realización, simple las más de las veces y sobre todo predecible
Desde Joselito para acá, el cine tiene más recursos que utilizar la ternura infantil en situaciones de adultos
BERNARDO ROMERO
HUELVA.- Hay una frase que quizás sea lo más brillante de toda la película. Un anciano observa como un grupo de niños juega a ser soldados. Abre la boca asustado y les advierte: “¡Niños, no jueguen a eso que los militares nunca piensan!”. La película, además de eso, tampoco es que cuente mucho. Más bien lo de siempre, los guerrilleros hacen de buenos de la película, con sus ametralladoras y sus cartucheras, con sus puñales y su disciplina. Y los militares son los malos de la película, con sus ametralladoras y sus cartucheras, con sus puñales y su disciplina. Lo de siempre, vamos.
Militares contra militares. Dictadores contra aspirantes a dictadores. El final de la historia, que no de la película, es consecuentemente el de un militarote chulito e intransigente, poco conversador y muy hablador, salvando el mundo desde la sede del gobierno venezolano. Qué tristeza.
“Postales de Leningrado”, relata de manera poco convincente las vicisitudes de un grupo guerrillero desde la mirada tierna, inocua y perdida de un tierno infante. A su alrededor y de forma casi paralela, la policía secreta, uniformada de policía secreta, y los brutales militares, como no podía ser de otra manera – cosí fan tutte -, acosan la vida bucólica de los guerrilleros, jóvenes y en edad de merecer que terminan metiéndose en los problemas habituales de los jóvenes en edad de merecer, quiere decirse embarazos no deseados y la boca del lobo, por este orden.
El niño relator no sólo cuenta sus sensaciones, plenas de lucidez, sino que elabora complejas teorías sobre la vida y la muerte, sobre qué hacer (Lenin, obras completas) o si esto o aquello (Kierkegaard). Todo se completa con la cámara al hombro más de lo que se hubiera podido desear, y con un perderse en la noche de los tiempos absoluta y políticamente correcto para los tiempos que se viven en la Venezuela bolivariana, salvada del demonio capitalista por su señoría Hugo Chávez, un elemento al que, como a todos los tontos, es mejor darle la razón y dejarlo que hable todo lo que le de la gana. Y más, si fuera menester.
Algunos recursos, como el dibujo añadido a la filmina según los modernos avances telemáticos, no dan frescura a la película, sino que la infantilizan aún más. Que ya es difícil. Anunciada como ganadora de algunos premios en festivales americanos, “Postales de Leningrado” tendrá suficiente con que se pasee a sus anchas por un país vuelto del revés por la oposición a las paranoias de su iluminado presidente y en especial al dislate del militarote de aniquilar los valores de la Carta Magna venezolana.
Haciendo un repaso a los miembros del jurado, esta película a lo mejor hasta se lleva su premiecito y todo. Peores cosas se han visto por esos jurados de aquí o de allá.

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Críticas de cine (2)

FIESTA PATRIA. Dirección y guión: Luís R. Vera. Montaje: Carlos Ruíz y Luís R. Vera. Fotografía: Alfredo García. Música: Ravel. Sonido: Mauricio. Dirección artística: Alonso Machuca. Principales actores: Adela Secall, Marcela Osorio, Nelson Brodt, Patricio Contreras y Tatiana Astengo.
Chile / Perú, 2007. 102’
Veinte años después, un exiliado mira atrás sin ira, intentando ver solamente a Chile
Un excelente y atrevido guión para una narración que explica la realidad de un país que sobrevive a su propia historia
BERNARDO ROMERO
HUELVA.- Cuando hace treinta años este Festival de Huelva empezó a caminar, pudimos ser testigos de los anhelos de un continente que luchaba por emanciparse no ya de la metrópoli, sino de los herederos de un sistema colonial intransigente y ciego. En estas tres décadas se han sucedido dictaduras terribles en muchos de esos países latinos, regímenes que encontraron en el aniquilamiento de la razón una manera de imponer sus absurdas ideas. Detrás, todos lo sabemos desde el mismo momento que esta terrible desgracia asoló Iberoamérica, empresarios foráneos e ignotos, gente o consejos de administración de grandes empresas que manejaron a su antojo la vida y la suerte de centenares de miles de personas. América del Sur sufrió, terriblemente además. Ahora, veinte años después de aquél desastre, países como Brasil, con la excelente película que vimos ayer, o Chile, con esta “Fiesta Patria” de un cineasta que ha tenido obligada residencia fuera de su país en las últimas décadas, Luís R. Vera, miran atrás y lo hacen casi sin rencor, intentando explicarse y, de paso, mostrar a los demás, qué es lo que ocurrió, que subyace en las mentes de los chilenos para que aquél horror hubiera podido tener lugar.
“Fiesta Patria”, un film de una factura extraordinaria, cuenta la historia de Macarena, engendrada por un represor, un torturador y violador que ahora apela a la obediencia debida, y de una represaliada, una víctima de aquél régimen irracional y bestial, que terminan formando una imposible familia. Macarena, realmente, es el propio Chile, es ese país al que Luís R. Vera ha intentado acercarse sin ánimo alguno de venganza, sino con la cordura y la sensatez de una persona limpia, que tan sólo, o nada menos, intenta encontrar las claves que llevaron a su país a soportar tanto sufrimiento. Muestra un país herido, más que con las heridas abiertas, aún herido en lo más hondo. Un país, como la familia, como los propios padres de Macarena, imposible. El resultado sería altamente desalentador a no ser porque al final resurge la esperanza en el clamor de una voz que suplica, pero que exige, que todo termine de una vez. La palabra está en los labios de Macarena. Veinte años. Este Chile que no conoció aquello y que desea, anhela, vivir en paz y concordia. Un país que también mantiene una lucha interior y desesperada consigo mismo. Las heridas, en todo caso, están ahí. Queda todo demasiado reciente.
El realizador chileno se ha valido de un sistema que a nosotros al menos nos ha parecido tremendamente apropiado. Se ha subido la cámara al hombro y ha narrado una reunión familiar con motivo del Aniversario de Chile, la fiesta patria, como se suele hacer en estos casos, como lo haría cualquier videoaficionado, directamente.
Detrás, en todo caso, está un guión sin concesiones, duro y honesto, más una realización magistral. El resultado, esta tragicomedia cercana e irreal, a no ser por sus duros recuerdos, de una sociedad, como la familia de Macarena, como Chile, imposible. De todos modos, queda al final la palabra de Macarena, un grito de esperanza.

 

EL RESULTADO DEL AMOR. Dirección y guión: Eliseo Subiela. Montaje: Marcela Sáenz. Fotografía: Marc Cuxart. Música: Julián Vat. Sonido: Fabián Ayala. Dirección artística: Patricia Pernia. Principales actores: Romina Ricci, Sofía Gala, Guillermo Pfening, Norma Argentina y Jorge D’Elía.
Argentina, 2007. 94’
Una narración exquisita, plena de sensibilidad, de un maestro en plena madurez
Una lección de buen cine, una película medida fotograma a fotograma para hablar del amor y sus consecuencias
BERNARDO ROMERO
HUELVA.- Pocos autores son capaces de narrar escenas tan cargadas de intimismo y poesía. Eliseo Subiela lo hace. Y además lo hace con pleno convencimiento de lo que está haciendo, sin dejar ni un solo instante de los noventa y cuatro minutos que dura su largometraje, a la improvisación o a la cesión de escenas que pudieran alterar el ritmo buscado por el realizador argentino.
Pura lírica. Interiores de dos vidas que se cruzan y a las que basta una mirada plena de sinceridad, que no buscan más que comprensión y escapar de la soledad. Pudiera parecer que es tan sólo una historia de amor convencional, pero la vida de estos dos personajes, condenados a la incomprensión, permiten al director y guionista, elaborar un tratado del amor perfecta y absolutamente comprensibles. Si el cine es contar historias, y las historias deben tener un trasfondo que se sobreponga a la mera realidad, Subiela, es capaz de contarnos una de esas historias. Una hermosa historia de amor.
Deberíamos dedicar, aunque sólo fueran unas líneas, a la interpretación de Pfening y de la Ricci , francamente estupendos, lo que además de demostrar que son buenos actores, ofrece lo que es otra lección, en este caso de dirección de actores. Subiela, en este apartado, demuestra lo que es, todo un artista que, además, sabe contar historias.
Es atractivo el ritmo utilizado en la realización. Lento, para disfrutar a pequeños sorbos este néctar filmado con tan absoluta y exquisita delicadeza. La sordidez de los escenarios, el barrio en el que vive la protagonista, puta y voluntaria en la sala de pediatría de un hospital, payasa y portadora del virus del Sida; pero también aquél que vive el protagonista, el de una clase acomodada, un buen trabajo en el bufete de abogados familiar y una boda destinada a ser duradera y dichosa. Al primero de los paisajes, Subiela ha sabido dotarlo de cierta dulzura y felicidad. A pesar de los pesares, de los muchos pesares de la pobreza. Del segundo, en apariencia esplendoroso, ha sabido mostrar una sordidez latente. Con estos principios, se desarrolla la acción de una película destinada a hacer pensar al espectador tal como hace ver la realidad a los padres del protagonista, del muchacho destinado a una brillante carrera profesional.
Y esta historia de amor, una historia de superaciones, tendrá un final feliz. Un epílogo que invita a ver la vida desde una posición distinta a aquella que nos circunscribe a una existencia modelada por factores materiales. Más allá de todo eso, Subiela nos hace mirar de frente al amor. Sin tapujos, sin prejuicios. Mirar a un amor que todo lo puede. Ese es el resultado del amor.

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Wednesday, November 21, 2007

Críticas cine (1)

O ANO EM QUE MEUS PAIS SAÍRAM DE FERÍAS. Dirección: Cao Hamburger. Guión : Claudio Galperín, Braulio Mantovani, Anna Muyfaert y Cao Hamburger. Montaje : Daniel Rezende. Fotografía: Adriano Goldman. Música: Beto Villares. Sonido: Romeo Quinto. Dirección artística: Casio Amarante. Principales actores: Michel Joelsas, Germano Haiut, Caio Blat, Daniela Piepzsyk, Simona Spoladore, Eduardo Moreira, Liliana Castro y Rodrigo dos Santos.
Brasil, 2006. 105’
Una reposada mirada al pasado para ver las dos caras de la realidad
Bien construida y con un hermoso ritmo pausado que obliga un guión tierno y duro a la vez
BERNARDO ROMERO
HUELVA.- Veinte años de dictadura y más o menos los mismos desde que los brasileños enterraran al fin un tiempo en el que el horror lo borró todo. Fue en las primeras elecciones democráticas desde que los militares impusieran su ley en un cruento golpe de estado. Con él se abría paso una de las represiones más duras e infames de la historia contemporánea. Miles de muertos y de desaparecidos, torturas, violaciones, arbitrariedades y abusos que intentaron ser oscurecidos con la pasión que más une a todos los brasileños, el fútbol.
En 1970, un niño de doce años, Mauro, es dejado a las puertas de la casa de su abuelo por sus padres, que huyen de la dictadura militar. La fatalidad hace que el abuelo muera horas antes de la llegada del pequeño, que se encuentra en una gran ciudad lejos de su Belo Horizonte natal. La comunidad judía a la que pertenecía el abuelo fallecido, lo acoge y protege mientras el chaval espera que sus padres vuelvan de “vacaciones”. A partir de ahí, dos retratos muy bien dibujados, uno el de un barrio que, como todo Brasil, está entusiasmado por la marcha del Brasil de Tostao, Gerson, Jair o Pelé en el Mundial que se celebró en México durante el verano de 1970. El otro la dura realidad que se trata de esconder al pueblo, la represión militar. Si las pinceladas del primer retrato componen imágenes pintorescas y, como no podía ser de otra manera, hilarantes, el otro está cargado de una tensión y un dramatismo que el director resuelve con un intimismo pleno de emoción.
A ello contribuye, y de qué manera, la pose fresca de Michel Joelsas, el niño actor que da vida a este Mauro que nos ayuda a recorrer esos turbulentos años, pero sobre todo, esa innegable realidad que supone ver al pueblo llano discutiendo sobre la posibilidad de que jueguen juntos Tostao y Pelé, mientras las élites intelectuales son perseguidas y aniquiladas por la despiadada tortura militar.
Estupendamente rodada, de muy buena factura y con un ritmo excelente, no sólo en lo que concierne al tempo, algo absolutamente fundamental en una película, sino en el color y hasta en el movimiento de la cámara, sobre todo en los primeros planos que muestra, de una manera limpia, la tristeza y el abandono de este pequeño Moisés salvado de las aguas por Shlomo, el vecino de su abuelo muerto. Y aquí, otra gran interpretación, la de Germano Haiut.
La película es además, o cuenta además, muchas otras cosas. Trata de la amistad y de la solidaridad verdadera entre la gente llana, entre los miembros de esa comunidad que asisten impasible a una redada en un centro universitario y que sufre en silencio, a pesar de los pesares, sufre, una situación dominada por el miedo.
“El año que mis padres se fueron de vacaciones”, levantó los primeros aplausos, al menos en el pase de prensa, con la sala prácticamente llena. Algo similar le ocurrió en la Berlinale , donde la película no dejó impasibles a los asistentes al pase de prensa en el que, curiosamente, también recibió los primeros aplausos. El Colón de Oro, recibe ya a su primer candidato firme.

SATANÁS. Dirección y guión: Andrés Baiz. Montaje: Alberto del Toro. Fotografía: Mauricio Vidal. Música: Ángelo Milli. Sonido: Andrés Franco. Dirección artística: Juan Carlos Acevedo. Principales actores: Damián Alcázar, Marcela Mar y Blas Jaramillo.
Colombia, 2007. 95’
Una película de acción, suspense y tensión rodada al gusto norteamericano
Tres historias distintas para un único final que muestra la inutilidad de buena parte del metraje
BERNARDO ROMERO
HUELVA.- Sería muy difícil encontrar un personaje de ficción con más tirón que el mismísimo diablo. Ocurre con la literatura, o con la música, y por supuesto con el cine.
Satanás, el Innombrable, ha tenido y tiene su lógico y normal gancho y hasta una buena legión de seguidores que se apuntan a todo lo que suene a inexplicable y terrorífico. Pedro Botero, la verdad, es que vende.
En este “Satanás” de Andrés Baiz, el diablo hace de las suyas en las mentes perturbadas o atormentadas de algunos de los personajes centrales de la película. Dos de ellos, cuentan su historia al tiempo que se desarrolla la acción, pero lo malo es que el espectador piensa que esas historias forman parte de la trama, pero al final, pues no. Son meros exornos que después se irán a encontrar con la historia realmente central, pero por pura casualidad. Esto será en un final que deja mucho que desear y que limita el resultado a lo que en realidad es, una película negra rodada al gusto norteamericano.
La construcción de la cinta, también. Todas y cada una de las escenas están realizadas con suma sapiencia y exacta ortodoxia a un tiempo. Se le nota al director una formación más cercana a los grandes estudios hollywoodienses que a otras cinematografías más cercanas en cuanto al factor geográfico, pero mucho más distantes en lo que a producción y distribución se refiere. Pondremos por ejemplo a México, o a lo que fue México, por mejor decir. Un país que coproduce este “Satanás” sometido al Imperio. Qué se le va a hacer, los santísimos Estados Unidos de Norteamérica, nos quedan a todos, para qué nos vamos a engañar, mucho más cerca. Ajo y agua. Bendita, por supuesto.
La película de Andrés Baiz mantiene la tensión hasta la última secuencia, por mucho que nos podamos quejar luego de que hay dos historias que no sirven apenas para la trama general. Bueno, dos historias y otra más, secundaria en una de las otras dos y casi inútiles historias referidas, pero que sirve para mostrar al Diablo de cuerpo entero, en una posesión que micciona en el calabozo al que le lleva su terrible locura y limpiándose el papo con ya se pueden imaginar ustedes que tipo de finísimo papel.
Es de destacar la buena dirección, el perfecto montaje y una muy buena banda sonora. Todo eso se une al pulso que el director mantiene con el espectador, expectante como es su propia condición y, lo que es peor, anhelante de un final que ya les decía que viene a ser demasiado simple y predecible, por expreso deseo del guión. Ciertamente decepcionante al final. Los americanos, que han comprado la película para hacer su propia versión, seguro que le sacan más partido. Esta otra, seguro que la vemos en las salas comerciales españolas y latinoamericanas. Tiempo al tiempo.

El Mundo - Huelva Noticias. 22 de noviembre, 2007

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