Monday, June 22, 2009

Vaya, vaya, aquí no hay playa


Una torre de almenara invertida en la soledad invernal de Matalascañas

Se acabó. Esto de construir a pie de playa podrá haber servido para que cuatro golfos apandadores hayan hecho fortuna, pero no para mantener en pie un sector fundamental en el entramado económico nacional. Hasta hace poco, las divisas que entraban por turismo, igualaban al gasto en combustibles fósiles, petróleo y gas natural. Ahora el gobierno de la nación nos desvela la reducción del turismo extranjero, que alcanza a casi un 12% y más que tendrá que bajar.
El sistema no funciona. Hasta ahora la Administración (local, regional y patria) han procurado apuntalar el binomio sol y playa construyendo a pie de playa y haciendo todo lo posible para que los precios se encarecieran en el litoral español, por ejemplo haciendo poco competitivos a los empresarios instalados en playas y pueblos costeros. ¿Cómo? Pues muy fácil, evitando que los visitantes llegaran a estos destinos turísticos a lo largo de todo el año y poniendo las bases para que tan sólo se acercaran a las playas en los congestionados meses de julio y agosto. De esta manera no hay negocio que aguante diez meses casi vacío y dos a rebosar en los que tienen que subir escandalosamente los precios para poder sobrevivir. Ha sido simple como un cubo y lo han conseguido. Cuando los objetivos son así de sencillos y de zafios, es fácil lograr alcanzarlos. Construían y construían, olvidaban las cuatro reglas que podrían haber convertido el litoral español en un Potosí, y conseguían lo que se habían propuesto.
En cierta ocasión pude oír espantado como todo un secretario general de los socialistas onubenses, un forastero que estuvo por aquí unos años buscándose la vida, animaba a construir y construir bajo el demagógico argumento de que todos los ciudadanos tenían derecho a veranear, razón por la cual había que construir más y más edificios, muchos bloques de apartamentos que ayudaran a masificar las playas en los meses de verano, enormes colonias de apartamentos baratos que ayudaran a castigar un litoral hoy absolutamente presionado por esa congestión estival derivada del simpático hecho de que las masas obreras y proletarias tuvieran su raquítico apartamento en la playa, y de paso que los cuatro amigotes del régimen, constructores de ocasión, se pusieran de grana y oro con el negociete, y de paso que el turismo español se fuera a tomar por culo.
Vamos a ser serios. Ustedes se imaginan a un turista con parné paseando por la calle Ancha de Punta Umbría a las nueve de la noche un saturday de agosto. O piensan que es posible que un guiri con yate de cuarenta metros aparezca por Islantilla a merendar y luego se suba al hoyo seis para patear viendo ondear las bragas colorás de la señora del apartamento de enfrente. Ustedes piensan que el modelo turístico del castigado y ya irrecuperable litoral onubense es el adecuado, o es fruto del ansia especuladora, del ganar a mansalva arramplando con todo lo arramplable, hasta el punto de convertir esto que era un diamante en bruto, en un erial poblado de apartamentos de dos habitaciones con trastero y aseo, caluroso e inhabitable en el que ahora campean cartelitos de se vende o se alquila con más moral que el Alcoyano.
Turismo interior, le llaman ahora a este deambular veraniego de las masas obreras y proletarias. Turismo interior a este modelo fundamentado en la práctica ausencia de salud mental, a esta catástrofe que sólo tiene un destino y además inevitable, ver como los negocios que allí se instalan siguen el mismo derrotero que les marcó el demagogo socialista mentado supra: la playa es para todos y al que no le guste, que no vaya. Y así, es. Aquellos que no gustan de hacer turismo en esta cataplasma calurosa y cara, se va tan campante a otros destinos más inteligentes, con el mismo calor y las mismas olitas, pero más barato y más competitivo, más cuidado y más limpio.
Antes, los proletarios, cuando queríamos, íbamos a la playa. Ahora, no. Ahora te cierran las posilibidades de irte al Cruce, a La Bota, a darte un chapuzón, negándote la posibilidad de aparcar o cobrándote un dineral por dejar el coche aparcado un rato donde hay aparcamientos, como en el asombroso caso de la Cuesta de Maneli. El caso es que o te compras un apartamento proletario construido por los amigos del lerenda, por quienes le dan palmaditas en la espalda o lo que no sea, con dos dormitorios y todo el calor del mundo, o te jodes y te quedas en tu casa, porque siempre ha habido clases y los proletarios no son todos igual de proletarios, los hay normales y corrientes, como usted o como yo, y tontos del haba capaces de dejarse engatusar por este socialismo de listos que se ha cargado el litoral onubense, hurtando de este modo y de paso una posilidad más de progreso para esta tierra.
Nos quedará el Polo Químico y Básico, la basura contaminante y cuatro jornales de mierda, y poco más. A eso nos han condenado. Desarrollo cero y turismo menos cero. Y lo malo es que en tiempos lo advertimos, aunque sólo consiguiéramos que nos condenaran al silencio y nos persiguieran como si fuéramos monstruos. Serán cabrones… Y todo para esto. Para esto que han conseguiro y esto que es lo que lo que hay. Playa para todos, nos decían. Y al final, playa para nadie. Que el asunto, listos más que listos, no era tener derecho a veranear en un apartamento de mierda, sino de construir un sector que habría traído riqueza, empleo y dineros para todos. Incluso para los proletarios a los que estos sinvergüenzas condenan hoy al paro o al empleo de peor calidad. Así que al final, hijos míos de mi alma, con la que habéis líado, que vaya, vaya, aquí lo que hay es mucho cemento y mucha cara, cara también de cemento pero armado. Lo que no hay, miren ustedes por donde, vaya, vaya, es playa, una puñetera playa como Dios y el sentido común, mandan.

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Monday, June 8, 2009

Mapas, ejes e intersecciones

Se suele establecer un eje noroeste - sureste para explicar las desigualdades en España. Las regiones o zonas más pobres están situadas a Poniente de esta lína imaginaria, mientras que las zonas más ricas están a Levante. Si solapáramos el mapa electoral con el de la riqueza, veríamos sin sorpresa alguna, como coinciden las regiones más ricas con el azulón que se suele utilizar para representar las provincias en las que el PP se ha llevado de calle las elecciones, mientras que el tinte rojo se viene a ubicar sobre las regiones o zonas más desfavorecidas. No debería llamar la atención tampoco que el rincón suroeste peninsular, el más extremo de la media España pobretona y exenta de desarrollo, de infraestructuras, de trabajo no ya de calidad, sino de trabajo puro y simple, se haya tintado de rojo, una vez más, en estas últimas elecciones.
Ahora bien, se podría sostener que es lógico que los más desfavorecidos se echen en brazos de una izquierda que por estos lares mantiene un lenguaje y un tono absolutamente decimonónicos, pero es difícil de sostener cuando estamos viendo que en los periodos en los que la izquierda ha gobernado en España (en esta zona meridional, los socialistas llevan gobernando treinta años) estas regiones más pobres han sido significativamente desfavorecidas por el poder en lo que se refiere a inversión o o más elementalmente a la pura aplicación de políticas tendentes a desarrollar y mejorar las infraestructuras o la red industrial existente. Por lo tanto, el éxito que una y otra vez obtienen en las elecciones, habría que buscarlo en otras razones de índole puramente formativa, en razones que pasarían por estudiar las mentalidades de una sociedad arrinconada en formación y educación como en ningún otro lugar de España.
En Andalucía, y en concreto en Huelva, la provincia dónde más apoyos ha obtenido el Psoe en las últimas elecciones europeas (algo así como el 53% de los votos emitidos), los índices de analfabetismo cultural, los índices de lectura, o el consumo de libros, por poner algunos ejemplos a vuela pluma, son absolutamente escalofriantes. Estamos ante una población especialmente sensible al discurso simple y repetitivo con el que los socialistas inundan los hogares andaluces y onubenses, unos hogares presididos por un aparato televisor a todo volumen y donde los libros, esos elementos que nos hacen libres, campan por su ausencia. Si a esto añadimos el férreo control que los socialistas tienen de los medios de comunicación de masas, de las televisiones públicas y privadas, no es de extrañar que en los lugares más pobres y más retrasados en cuanto a formación y educación, arrasen en las elecciones. El tiempo, que todo lo cura, terminará arreglando este entuerto electoral, pero la mejora de los sistemas educativos también ayudarán a terminar con estas bolsas de marginalidad económica y electoral en el que se ha convertido Andalucía la Baja. Véase el mapa electoral, imagínense los ejes y busquen entre sus intersecciones los comportamientos electorales de los españoles.
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Monday, May 11, 2009

La teoría de la conspiración

Aunque ya es sabido que los resortes del poder se cubren siempre con la misma sucia y mugrienta grasa, para que no chirríen, se supone, no ha dejado de sorprenderme que quienes hoy ocupan el poder y después de treinta años ininterrumpidos en el mismo, hayan recurrido de nuevo a la teoría de la conspiración.
Con toda la seriedad y el boato de antaño, la presidenta de la Diputación acusa a fuerzas oscuras de las desgracias de esta provincia que hoy ostenta todos los récords negativos habidos y por haber en cualquier indicador de calidad de vida o nivel de desarrollo que a usted se le pueda ocurrir. Sólo tiene que elegir uno y acudir al auxilio del INE (Instituto Nacional de Estadística), del anuario del BBVA o del de La Caixa, para comprobarlo.
En el colmo de la mediocridad y la ignorancia, hasta ha convocado una rueda de prensa para anunciarlo a los cuatro vientos. Increíble.
Igual que en tiempos de Franco, con la misma inoperancia y gratuidad, acaba de resumir que los males de la provincia hay que buscarlos fuera, no dentro, claro está. Aquí, sólo encontrarán el resultado de la ineptitud de treinta años de gobierno en la provincia de Huelva y en Andalucía, y eso como es natural les señala a ellos, a su falta de formación, de compromiso y hasta de inteligencia. Huelva aguantó cuarenta años de franquismo, como el resto de España. Ahora está aguantando otros treinta de desvergüenza y mediocridad, franquismo sobre franquismo. Sola esta provincia, al lado del resto de Andalucía, de Extremadura o de Castilla La Mancha, compañeras en este camino infernal. El hecho contrastable de que estos ya no los aguanta, lo encontramos en anuarios, estadísticas y dónde usted quiera mirar. Qué desastre.

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Tuesday, April 28, 2009

La aljofifa del Macareno

Levantábamos los brazos presas del pánico cuando el camarero se acercaba a limpiar la mesa. “¡No, no, deje usted, que está la mar de limpia!”, y entonces, con cara de no entender nada, retrocedía. Daban marcha atrás el camarero y la aljofifa que traía entre las manos, de un color aparentemente gris oscuro, pero en realidad de compleja filiación cromática. Terrible.

Esto de librarnos de la aljofifa venía a ocurrir cuando estábamos alerta. Cuando la distracción nos vencía, el hombre alcanzaba el barniz con semejante hedor hecho harapos y te jodía ya la tarde. Era menester retirarse medio metro al menos de la mesa y esperar a que aquello se aliviase con la brisa que se colaba por las ventanas, por el airecillo que circulaba húmedo y frío por los bajos de la calle del Puerto, donde se ubicaba aquél establecimiento de nombre santurrón en el que nos refugiábamos quienes disponíamos de los diez reales que costaba una cerveza con su tapa de papas aliñás. Ya no quedan tabernas en Huelva.

Solíamos echar la tarde allí, y algún que otro mediodía que ventilábamos jugando a las siete y media con una baraja española cuyo mazo alcanzaba, y no piensen que es exageración de viejo, sus siete centímetros de tomo. Y lomo, el que tenían aquellos naipes mugrientos tan difíciles de barajar. Toda una contradicción en sí. Bastará recordar que de cada tres manos al menos una había que echarla atrás, por que al repartir, las cartas se repartían mal al ir algún naipe pegado a otro. Pegados con mierda, habría que aclarar por si alguno de ustedes lee esto tal como es de condición natural leer un periódico, de manera distraída. Pegadas las cartas con mierda. Con mierda de siglos y de desgana.

Y nosotros, los chiquillos, sueltos. Fumábamos, jugábamos a las siete y media, y bebíamos cerveza. Éramos jóvenes y dichosos. Catorce o quince años más o menos tendríamos por aquellos inviernos de Macareno y calle Concepción, de plaza de las Monjas y soportales de
la Gran Vía. Huelva, que aún era pueblo, no como ahora.

Ahora no te venden tabaco si no es con el carné de identidad por delante, pero eso sí, al Instituto llegan funcionarios de la Junta de Andalucía repartiendo condones y folletos del Instituto Andaluz de la Juventud. Entonces ibas a una farmacia, pedías con timidez y temor una caja de preservativos, que es como se llamaba entonces educadamente a los condones, y lo más normal es que tuvieras que salir corriendo si el boticario era tridentino o simplemente un mancornao. Con el tabaco no había problema alguno: tres celtas, una peseta. Los tiempos, que andan cambiando. Indudablemente a mejor.

Que quede constancia del aserto anterior, que uno es viejo pero no tan anormal como para repetir eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, tal como lo han ido repitiendo generaciones y generaciones. Y ello a pesar de que ya no gastamos taparrabos ni comemos raíces y caracoles, carroña y niños crudos como nuestros antepasados Sapiens sapiens de Atapuerca, que Dios tenga en su gloria.

Tiempos. Todos iguales, ya les digo, aunque cada día que pase sea mejor que el anterior. Y ahí está la hediondez de la aljofifa del Macareno para refrendarlo y recordarlo a quien lo quiera recordar.

Al final, de toda aquella Huelva desvencijada, te sigue asaltando el olor a orín de los meaeros de las tabernas, los lapos rebotando en el serrín y las calles anegadas con las lluvias de otoño. También persiste el olor a vino rancio del Zeppelín, el de las ramas de pino exornando las esquinas de una barra en la que los parroquianos gritaban al mus: “¡Envío!”. “¡Toas!”.

Al final, de aquella Huelva pueblerina y pobre no nos queda más regalo que el saber que todo tiempo pasado fue peor; y que hoy, a pesar de las crisis y las estrecheces que se empiezan a vislumbrar, el hedor de la aljofifa del Macareno no reúne méritos ni para contarlo a los nietos, incapaces ellos de saber que hubo un tiempo en el que la mugre se soportaba con gusto. Y si no, ahí tienen ustedes lo que fue el paseo de la Punta del Sebo y en lo que lo convirtieron durante aquellos años sucios, hediondos y terroríficos que a algunos nos tocó vivir.

Entonces no pudimos gritar que no, que dejaran aquello como estaba, que estaba la mar de limpio. Nuestros hijos y nietos sí que podrán ahora gritar y exigir: “¡Dejen el río en paz. Váyanse!”. Es el tiempo de ellos, un nuevo y mejor tiempo.

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Saturday, April 18, 2009

Video contra los hijosputa del Polo

Como hace tiempo que no digo nada de los hijos de la gran puta del Polo Químico, que ojalá la crisis los sepulte lo más hondo que pueda, aquí os dejo un enlace para uno de los muchos videos que en el youtube hay contra esta maldita canalla. Os dejo este porque me ha impresionado la letra, clara y directa, de Antonio Cabezas, según reza en los créditos: http://www.youtube.com/watch?v=jEmpkTGBb4s
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Friday, April 17, 2009

Aeropuertos, catetos y otros desastres

El aeropuerto de Ciudad Real, una de las referencias de quienes contra el más mínimo sentido común defienden la construcción de una de estas instalaciones en Huelva, está en venta. Es privado, claro está, y está en venta nada más terminarse de construir. El de Castellón, otro que tal baila, de tener beneficios, que no los tendrá obviamente, se los quedarán los promotores, pero si hubiera déficit, je, je, je y perdonen que me ría, lo pagará el contribuyente, es decir usted y yo, entre otros millones de españoles que estamos ya temblando ante otra nueva declaración de la renta de las personas físicas y químicas, cuando aún no nos hemos recuperado de la anterior. El de Burgos tiene un tráfico medio de 43 viajeros al día, y el vuelo a Barcelona, ida y vuelta, cuesta 800 euros, ja, ja, ja, ja, ja… Es para troncharse. En el de Logroño no hay que tener la más mínima preocupación por aparcar el coche, los aparcamientos parecen pistas de aterrizaje de lo vacías que están. Otra ruina más de aeropuerto, impulsado como los otros muy probablemente por la catetez de la clase política, de los nuevos ricos del ladrillo que ahora andan pasando apuros, y por una sociedad civil que en su conjunto no tiene ni idea de cómo defenderse de esta clase política que, en teoría pero sólo en teoría, debería representarnos a todos.
En Huelva siguen erre que erre empeñados en llevar adelante lo del aeropuerto de los cojones. Teniendo como tenemos hasta tres aeropuertos en las distancias adecuadas a la capital y al resto de la provincia, se empeñan en construir una ruina que luego tendremos que pagar todos nosotros. Eso, fijo. Los muy catetos e ignorantes se empeñan en construir una infraestructura absolutamente y de todo punto innecesaria, cuando el déficit de esta provincia en infraestructuras, las viarias incluídas, es alarmante.
Así que con los impresentables del Psoe alucinando en colores con tan brillante idea, y los del PP que no se atreven a mandarlos a la gran puñeta y contar al personal el disparate que supone lo del aeropuerto, mucho nos tenemos que temer que lo terminarán construyendo. Los de IU y los de UPyD, las únicas fuerzas que hasta la fecha no han apoyado semejante disparate, deberán ir tomando nota de todo cuanto suceda y, por supuesto, que paguen semejante barbaridad con su propio dinero o con una temporadita en el maco quienes se han empeñado en tirar el dinero de los onubenses e hipotecar futuros dineros públicos de esta provincia tan necesitada de infraestructuras. Alguien deberá poner freno a semejante dislate, vamos, digo yo.
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Saturday, February 21, 2009

fosfoyesos y otros disparates

Los socialistas tienen dos maneras de acabar con el paro, expulsando del país a tantos inmigrantes como pueden, cuando ayer mismo los llamaban a gritos (que hay que ser hijo de puta para eso, ya les digo y les he dicho estos días atrás) y conservando los puestos de trabajo a viento y marea, es decir retrocediendo en el túnel del tiempo en que Zapatero nos ha metido y del que vamos a salir con pantalón acampanao, y si no al tiempo.
Ahora toca jodernos con lo de Fertiberia. Resulta que hay una sentencia para que dejen de echar al río residuos radioactivos, las famosas balsas de fosfoyesos que, junto al resto de la industría química y básica onubense, ha sido y es la principal causa del retraso económico de esta ciudad y de esta provincia (esas industrias impiden el desarrollo de otros sectores que producen más beneficios para la comarca y, por supuesto, más empleo). Pues bien, los socialistas, gente descerebrada y con menos vergüenza que todas las cosas, pretenden que se retrase la sentencia (influir en el poder judicial como si no hubiera división de poderes en España, que desde luego para ellos, que hasta confunden su partido con la mismísima Junta de Andalucía, no) con el pretexto de conservar los cuatro puestos de trabajo que tiene esta empresa que tanto daño y tantas posibilidades de desarrollo ha cercenado en Huelva y provincia. El caso es que el gobierno de Chaves, auténtico recordman mundial en números rojos, que ha logrado situar a Andalucía a la cola de todas las estadísticas de calidad y nivel de vida españolas, pretende mantener en Huelva, a toda costa, una industria química y básica que no quieren en ningún lado, pero además en unas condiciones legales y medioambientales absolutamente desconectadas de la realidad europea y del siglo XXI en el que el resto de andaluces estamos, por mucho que Chaves y compañía pretendan perpetuar el siglo XIX en esta tierra de la que son los nuevos señoritos. Lo dicho, hijos de puta…
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Tuesday, February 10, 2009

Isla Chica, al fin

Esta imagen puede ser la que corresponda al proyecto final de Isla Chica. Ocho años después, con los socialistas onubenses poniendo todo tipo de trabas que pudieran impedir a Perico sacar adelante un proyecto esencial para el barrio, se ha colocado la primera piedra. Cien puestos de trabajo en un par de meses, que como están las cosas, no vienen nada mal. Cien puestos de trabajo, pero sobre todo un espacio hermoso que descongestionará el populoso barrio de la Isla Chica y que permitirá a sus vecinos no sólo respirar, sino presumir de poder contar a partir de ahora con la que va a ser una de las postales más hermosas de la ciudad. Casi nada.
Y los socialistas, que van a lo suyo, por si alguien no lo sabía, empeñados en poner todo tipo de trabas, utilizando a lo que debería ser una institución pública como es la Junta de Andalucía, y que lamentablemente no es otra cosa que una oficina al servicio del partido socialista. Qué barbaridad, qué horror y qué faltita hace que estos tipos pierdan las elecciones de una vez. Que las gane el PP, me da igual, pero que se vayan ya a descansar un ratito las criaturas, que sólo saben mirar por sus intereses particulares y no dan una a derechas (y menos a izquierdas). Y, por lo que me cuentan algunos que todavía están dentro del partido y que no se atreven a salir por no perder trabajo, sus contratos o lo que sea, la secta está cada vez peor. Así que nada, a esperar a que los andaluces pongamos de una vez por todas las cosas en su sitio y esta región pueda sobrevivir mejor de como lo ha estado haciendo en las últimas siete décadas, cuatro bajo el yugo del Caudillo y tres aguantando a estos de ahora. Tales para cuales.

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Friday, January 30, 2009

A la mode de chez nous

Al parecer aquí todo el mundo ha aprendido a plantar coles. Con el pie, con la mano, con la nariz… Primero fue Zapatero quién descubrió que estaba muy mal eso de que los israelíes se defendieran de los ataques terroristas invadiendo el territorio desde el que les lanzaban misiles y bombas, desde donde les llegaban niños y mujeres con sus cinturones cargados de explosivos para asesinar a quienes iban en un autobús o estaban comprando en un mercado. Luego, con el tiempo y gracias a la excelente, aunque terrorítica y macabra, estrategia de usar a los niños y a las mujeres como escudos humanos, retratándolos después de muertos y paseándolos por todas las televisiones y diarios del mundo, hasta entidades menores como el Ayuntamiento de Huelva, se han sumado a la iniciativa de condenar la acción bélica emprendida por Israel y apoyar al pueblo palestino. Falso y erróneo hasta la médula, con este apoyo sin precedentes al terrorismo de Hamás están condenando a Oriente Próximo a que no salga nunca de sus miserias: en los últimos 17 años han gastado en armamento una cantidad similar a la del producto interior bruto norteamericano, una barbaridad.
Pero así seguirán las cosas mientras que ilustrados como Zapatero o el señor alcalde de Huelva, se nieguen a reconocer la realidad, que no es otra que el derecho de Israel a existir y por supuesto la condición terrorista y demencial de grupos como Hamás, que están cometiendo los mayores crímenes contra la humanidad que la mente más perversa pudiera imaginar, incluída la utilización de civiles como bombas humanas o como escudos humanos. A pesar de las evidencias, la Audiencia Nacional se preocupa por los efectos de los ataques de Israel contra objetivos militares, como el de un dirigente de Hamás que coordinaba las acciones armadas contra Israel, y no contra los objetivos de los ataques terroristas de quienes controlan la franja de Gaza tras haber eliminado la presencia de Al Fatah en la zona, que son invariablemente y de forma premeditada y medida, la población civil israelí. Un horror. El apoyo al terror no traerá buenas consecuencias y eso lo deberíamos de saber después de cuarenta años de acciones de ETA en España.
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Tuesday, December 2, 2008

El silencio delator

Maquinaria pesada trabaja sobre la inmensa isla, mayor que el propio casco urbano, creada por más de cien millones de toneladas de fosfoyesos radiactivos en la desembocadura del Tinto, a las puertas de la ciudad de Huelva. Foto: Mesa de la Ría

Fosfoyesos = cáncer. Así de clara y concisa era una de las pancartas que avanzaban en vanguardia de la manifestación convocada por la Mesa de la Ría. Quienes no estuvimos en ella, hemos sabido de su existencia gracias a Internet. De no ser así, ni te enteras. Los medios de comunicación a la sociedad de los intereses del capital ignominioso que lleva las riendas de esta ciudad, no se dignaron ir más allá de sucintas notas y breves apariciones radiofónicas o televisivas. La pancarta de marras, por ejemplo, no aparece ni en pintura.
Son malos tiempos para la prensa, para la prensa en general. Todos sabemos los problemas que capean como pueden empresas como al grupo de Prisa, afecto al Régimen y que ha sido buque insignia del mismo, un grupo empresarial que suma a los déficits y descensos en publicidad la imposibilidad de vender Digital Plus o, mucho más, Localia, que la ha tenido simple y llanamente que cerrar. Aunque esta última, les traía al fresco, inútil en su propósito dada la extensa e intensa red de televisiones locales que el Poder controla por otros cauces o similares en toda España. De estos problemas, se deriva muy directamente la sumisión a la inversión publicitaria que tan descaradamente muestran en sus líneas editoriales los medios locales.
Malos tiempos para la prensa. Mandan los ingresos anuales por publicidad que llegan desde la industria contaminante, desde esa que tan poco empleo y menos riqueza ha traído a Huelva. El ingreso por publicidad para los medios de comunicación que operan en Huelva, procedente de estas empresas que han cercenado las posibilidades de desarrollo económico a esta sufrida y silente tierra del sur, son suficientes para cambiar el color de los números finales en el libro de los secretos, en el que al fin y al cabo se termina diciendo la única verdad de todo este asunto: Debe y haber.
3.000 personas hoy, como 20.000 ayer, cuya protesta no trasciende ni a la opinión pública. Una victoria más de la industria química y básica. Romper la baraja será pués la necesidad y el derecho moral de quienes están condenados al silencio. Es hora ya de cambiar de estrategias.

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