Con el único fundamento de la ignorancia, el islamismo radical tiene como objetivo acabar con el estado de Israel. Terminada la tregua de seis meses entre judíos e islamistas radicales de Hamás, éstos se aprestaron, fanáticos e intolerantes como son por definición y convicción, a bombardear suelo israelita. Una semana después y no sin previas advertencias, el gobierno de Tel Aviv ha ordenado una ofensiva en la franja de Gaza para acabar con esas constantes e irracionales agresiones. Puede que la respuesta haya sido excesiva, como dicen algunos, la UE por ejemplo, pero en todo caso ha sido absoluta e irremediablemente necesaria. Israel no podía permanecer impasible mientras la oscuridad islámica utilizaba el único lenguaje que sabe utilizar, el del terror.
Los medios de comunicación y la opinión pública internacional, mayoritariamente, se han puesto del lado de los débiles, algo comprensible, pero no aceptable. Será necesario mantener la cabeza fría y ver lo que está ocurriendo: que el gobierno radical islamista de Gaza utiliza de forma cobarde y miserable a la población civil como escudo ante los bombardeos israelitas, y que son los agresores. Hasta el momento parece ser que hay más de trescientas víctimas mortales, la mayor parte milicianos de Hamás, pero también es cierto que lamentable, pero también inevitablemente, se han producido víctimas civiles al atacar objetivos militares, desde lanzaderas de misiles hasta la propia sede del Ministerio del Interior de Gaza o la Universidad Islámica en la que se enseña de todo menos los conceptos que han acompañado el desarrollo y el progreso humano desde el principio de los tiempos, la paz y la libertad.
Es duro aceptar esta realidad, pero en un lado está un estado democrático, Israel; mientras que al otro lado está la intransigencia, el fanatismo y la profunda ignorancia que es caldo de cultivo idóneo para una triste realidad de la que Israel no es culpable, la profunda miseria que se establece donde en lugar de razón se cultiva fe. La Universidad Islámica de Gaza es un ejemplo de ello. Terrible.