A pesar de que se han empeñado en meter la cabeza en el agujero, los avestruces de la economía ya hablan de desaceleración. Hasta el presidente Zapatero y sus apólogos reconocen que pasamos un bache. El resto, economistas y oposición, cuentan que de desaceleración nada, que esto tiene toda la pinta de ser un desplome en toda regla. En todo caso, de aquí a un mes lo sabremos, justo cuando los españoles vayamos a votar y demos nuestra opinión.
Hoy, como ayer, el ganar o perder depende de un detalle. Si ayer fue la autoría de la masacre de los trenes, que si los islamistas ganan unos, o si los de la Eta se lo llevan los otros, que desde luego bien patético y deplorable que fue, ahora se trata de si la economía va bien. Que se lo lleva Zapatero si es así, mientras que si los números no cuadran y la cosa va mal, el gato se lo lleva al agua el señor Rajoy, que tiene una sonrisilla de ganador que no puede con ella, aunque una cosa es pregonar, ganar, y otra dar trigo, gobernar; porque en cuestión de cintura, el rey del dribling es Zapatero, que aunque no gane en términos absolutos, negociará con los radicales de ERC y el Bloque, con la derecha decimonónica del PNV o Convergencia y hasta con los pintorescos canarios o el montañés Revilluca, que va en taxi a verlo a la Moncloa , como a todos, para llevarle sobaos y quesadas.
Las vacas sagradas de la cultureta española se han puesto de nuevo el traje de faena y se han lanzado a la calle en son de PAZ. No deben tener muy claro lo de que Zapatero vencerá y se han puesto el dedo índice arqueado encima del ojo, señalando la dirección del voto. La de quienes deben votar, la de ellos, obviamente, es sobradamente conocida. Ya me dirán.
Entre el grupo pazifista asomó el otro día la cabeza de Almodóvar, el afortunado productor y director de cine que se ocupó cuando lo de Atocha de que no se hiciera lo que debería haberse hecho en una situación de auténtica catástrofe nacional, demorar la cita electoral un par de meses o tres para que el país recuperara el puso. Pero, no. El país, la gente, no el periódico, estaba conmocionada y de este modo, en mitad de una operación de propaganda socialista sin precedentes, acudió a votar y a dar un auténtico vuelco electoral. ZP venció, como algunos ahora recordarán. Almodóvar, uno de los firmantes de la nueva campaña de PAZ, hizo el trabajo sucio, recuerden: “el gobierno del PP quiere dar un golpe de estado”, cuando ni siquiera se había atrevido a insinuar que sería mejor para todos, demorar tres meses el proceso electoral. Después, el cineasta se arrepintió de lo que dijo y pidió perdón, pero el daño, a los del PP y a la decencia nacional, ya estaba hecho. Golpistas, les dijo, tal como ahora les vuelve a llamar de todo en un acto junto a otros culturillas de moda con patas de gallo y uñas de rapaz: Víctor Manuel y su abuelo que fue minero, Ana Belén, también comunista reconvertida al grupito de los socialistas millonarios, Miquel Barceló, que vende cuadros por un precio equivalente a la suma de las pensiones de viudedad anual de todas las viudas de Carabanchel Alto y Bajo, Moratalaz y el Eixample barcelonés, por ejemplo. También está el Serrat y su compañero de gira Sabina, que siguen cantando los mismos versos juveniles a una audiencia ya de la tercera edad… Artistas y políticos a un tiempo, como debe ser, que al menos dan la cara y luego recibirán lo que tengan que recibir, pero que no nos coman el coco. En este negocio cada cual va a lo que va y el artisteo firmante de la Plataforma de Apoyo a Zapatero, no va desde luego por ideales de justicia y libertad, de igualdad y de paz.
Que nos saque ZP de Afganistán, que explique también cómo se come esto de que los socialistas son millonarios por la gracia de los ladrillos y las energéticas, de las tecnologías de última generación. Que explique el presidente del gobierno por qué razón la economía española cae en picado y aquí ya no se puede hablar de desaceleración. Que diga por qué sube el paro y los alimentos de primera necesidad, la inflación y los bollos de pan. Que explique por qué cae el Producto Interior Bruto en barrena, por qué el crecimiento de la economía española bajó el último trimestre del pasado año tres décimas más que el anterior y seis más que el otro anterior. Que cuente por qué se va a situar en un nivel – el 2’4% - que indica bien a las claras y a pesar de ser un indicador con lógico retardo, que el paro seguirá creciendo, que la industria va a producir menos y que el aumento del paro no es exclusivo de la construcción, que es donde se inició todo este enredo, sino que se está haciendo extensivo a otros sectores mucho más sensibles, como el del sector servicios. Que lo explique y que diga, por una vez, la verdad.