Los brindis al sol
BERNARDO ROMERO
Recuerdo una llegada a la presidencia de la Diputación Provincial de Huelva parecida a esta de ahora. Entonces fue Manuel Eugenio Romero quién llegó pidiendo guerra y la cosa nos salió regular a los onubenses, quiero decir que nos regaló, recuerden, la paralización del puente sobre el río Piedras primero, el cual tenía ya avanzadas las obras, hasta el punto de que los pilotes estaban cimentados y colocados tal como los vimos quedar allí cubriéndose con los años de herrumbre y verdín. Luego, años más tarde y corroborando que aquello no había sido lo más conveniente, los propios alcaldes, socialistas también, de Cartaya – el que sigue, Juan Antonio Millán – y Lepe – el que ya no está, José Oria -, pidieron que se estudiara la construcción de un puente sobre el río Piedras que comunicara El Rompido con la Antilla y el resto del litoral occidental onubense. Se intentaba propiciar, como intentaron hacer en la Diputación antes de la llegada de los socialistas, que desde la playa cartayera a la lepera, se transitara en cinco minutos y no en cerca de tres cuartos de hora como ocurre ahora y tal como podrán comprobar ustedes ahora si desean hacer el referido trayecto.
La otra gran idea del recién llegado por aquél entonces a la presidencia de la Diputación Provincial , siguiendo consignas partidarias, se supone, fue acabar con el Auditorio que el propio organismo provincial tenía proyectado construir en La Rábida. Esta iniciativa de la extinta Unión de Centro Democrático, rival entonces en las urnas del PSOE, fue sustituida por el grandioso Foro Iberoamericano de La Rábida , que a la vuelta de un cuarto de siglo, ya sabemos todos qué resultado ha tenido: salas carcomidas por la humedad e infrautilizadas, y como único valor una programación esmirriada para los meses de verano. Un desastre.
Por eso ahora no nos extraña en absoluto que la “reentré” de Petronila Guerrero en la Diputación , en esta ocasión como presidenta, haya tenido igual estilo que antaño. Un par de aldabonazos en las mismísimas puertas de los medios de comunicación para decir aquí estoy yo. Esperemos que esta vez no nos salga tan caro.
Lo primerito que ha hecho la presidenta Guerrero y guerrera, ha sido decir un par de cosas sobre la cultura, que si había una de derechas y otra de izquierdas, dos culturas, de una de las cuales, de la de izquierdas, además, ella era garante. Pero esta “boutade” no era sino la preparación de lo que vendría después, la cogestión del Gran Teatro onubense, un escenario que, curiosamente, en los últimos años ha crecido considerablemente, sobre todo en presupuesto, pero también en calidad y haciéndose además una programación cultural sería, no de derechas ni de izquierdas, tal como ahora dice va a hacer la nueva presidenta provincial, que pretende marcar a los artistas, a los creadores, tal como ella piense o le venga dicho que son en su forma de pensar; no por su calidad y compromiso intelectual, con el hecho artístico se entiende, sino por pura afinidad política ¿Les suena, verdad? Pues eso, que qué peligro.
Lo segundo que ha hecho la presidenta, ha sido, afortunadamente para esta provincia, un auténtico brindis al sol. Acaba de solicitar o pretende recuperar, según notifica, el edificio mercedario que la Diputación cedió a la Universidad de Huelva para el disfrute de todos los onubenses hasta el año 2041. El rector actual ya ha dicho que la Universidad se quedará allí hasta que expire el plazo, aunque muy probablemente, para entonces, para dentro de esos treinta y cuatro años que faltan, no habrá una presidenta en la Diputación con necesidad de hacerse notar creando conflictos innecesarios. O al menos, eso esperamos, que la clase política avance y no se quede en estos modos y en estas maneras. Entonces, muy probablemente, se amplíe el plazo. Huelva, lo necesita.
El Mundo - Huelva Noticias, 11 de agosto, 2007