Monday, June 22, 2009

Vaya, vaya, aquí no hay playa


Una torre de almenara invertida en la soledad invernal de Matalascañas

Se acabó. Esto de construir a pie de playa podrá haber servido para que cuatro golfos apandadores hayan hecho fortuna, pero no para mantener en pie un sector fundamental en el entramado económico nacional. Hasta hace poco, las divisas que entraban por turismo, igualaban al gasto en combustibles fósiles, petróleo y gas natural. Ahora el gobierno de la nación nos desvela la reducción del turismo extranjero, que alcanza a casi un 12% y más que tendrá que bajar.
El sistema no funciona. Hasta ahora la Administración (local, regional y patria) han procurado apuntalar el binomio sol y playa construyendo a pie de playa y haciendo todo lo posible para que los precios se encarecieran en el litoral español, por ejemplo haciendo poco competitivos a los empresarios instalados en playas y pueblos costeros. ¿Cómo? Pues muy fácil, evitando que los visitantes llegaran a estos destinos turísticos a lo largo de todo el año y poniendo las bases para que tan sólo se acercaran a las playas en los congestionados meses de julio y agosto. De esta manera no hay negocio que aguante diez meses casi vacío y dos a rebosar en los que tienen que subir escandalosamente los precios para poder sobrevivir. Ha sido simple como un cubo y lo han conseguido. Cuando los objetivos son así de sencillos y de zafios, es fácil lograr alcanzarlos. Construían y construían, olvidaban las cuatro reglas que podrían haber convertido el litoral español en un Potosí, y conseguían lo que se habían propuesto.
En cierta ocasión pude oír espantado como todo un secretario general de los socialistas onubenses, un forastero que estuvo por aquí unos años buscándose la vida, animaba a construir y construir bajo el demagógico argumento de que todos los ciudadanos tenían derecho a veranear, razón por la cual había que construir más y más edificios, muchos bloques de apartamentos que ayudaran a masificar las playas en los meses de verano, enormes colonias de apartamentos baratos que ayudaran a castigar un litoral hoy absolutamente presionado por esa congestión estival derivada del simpático hecho de que las masas obreras y proletarias tuvieran su raquítico apartamento en la playa, y de paso que los cuatro amigotes del régimen, constructores de ocasión, se pusieran de grana y oro con el negociete, y de paso que el turismo español se fuera a tomar por culo.
Vamos a ser serios. Ustedes se imaginan a un turista con parné paseando por la calle Ancha de Punta Umbría a las nueve de la noche un saturday de agosto. O piensan que es posible que un guiri con yate de cuarenta metros aparezca por Islantilla a merendar y luego se suba al hoyo seis para patear viendo ondear las bragas colorás de la señora del apartamento de enfrente. Ustedes piensan que el modelo turístico del castigado y ya irrecuperable litoral onubense es el adecuado, o es fruto del ansia especuladora, del ganar a mansalva arramplando con todo lo arramplable, hasta el punto de convertir esto que era un diamante en bruto, en un erial poblado de apartamentos de dos habitaciones con trastero y aseo, caluroso e inhabitable en el que ahora campean cartelitos de se vende o se alquila con más moral que el Alcoyano.
Turismo interior, le llaman ahora a este deambular veraniego de las masas obreras y proletarias. Turismo interior a este modelo fundamentado en la práctica ausencia de salud mental, a esta catástrofe que sólo tiene un destino y además inevitable, ver como los negocios que allí se instalan siguen el mismo derrotero que les marcó el demagogo socialista mentado supra: la playa es para todos y al que no le guste, que no vaya. Y así, es. Aquellos que no gustan de hacer turismo en esta cataplasma calurosa y cara, se va tan campante a otros destinos más inteligentes, con el mismo calor y las mismas olitas, pero más barato y más competitivo, más cuidado y más limpio.
Antes, los proletarios, cuando queríamos, íbamos a la playa. Ahora, no. Ahora te cierran las posilibidades de irte al Cruce, a La Bota, a darte un chapuzón, negándote la posibilidad de aparcar o cobrándote un dineral por dejar el coche aparcado un rato donde hay aparcamientos, como en el asombroso caso de la Cuesta de Maneli. El caso es que o te compras un apartamento proletario construido por los amigos del lerenda, por quienes le dan palmaditas en la espalda o lo que no sea, con dos dormitorios y todo el calor del mundo, o te jodes y te quedas en tu casa, porque siempre ha habido clases y los proletarios no son todos igual de proletarios, los hay normales y corrientes, como usted o como yo, y tontos del haba capaces de dejarse engatusar por este socialismo de listos que se ha cargado el litoral onubense, hurtando de este modo y de paso una posilidad más de progreso para esta tierra.
Nos quedará el Polo Químico y Básico, la basura contaminante y cuatro jornales de mierda, y poco más. A eso nos han condenado. Desarrollo cero y turismo menos cero. Y lo malo es que en tiempos lo advertimos, aunque sólo consiguiéramos que nos condenaran al silencio y nos persiguieran como si fuéramos monstruos. Serán cabrones… Y todo para esto. Para esto que han conseguiro y esto que es lo que lo que hay. Playa para todos, nos decían. Y al final, playa para nadie. Que el asunto, listos más que listos, no era tener derecho a veranear en un apartamento de mierda, sino de construir un sector que habría traído riqueza, empleo y dineros para todos. Incluso para los proletarios a los que estos sinvergüenzas condenan hoy al paro o al empleo de peor calidad. Así que al final, hijos míos de mi alma, con la que habéis líado, que vaya, vaya, aquí lo que hay es mucho cemento y mucha cara, cara también de cemento pero armado. Lo que no hay, miren ustedes por donde, vaya, vaya, es playa, una puñetera playa como Dios y el sentido común, mandan.

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Friday, January 23, 2009

Perlas cultivadas

- Estamos en la Champions League de la economía.
- No hay crisis, no sé por qué tanto empeño en llamar a estas turbulencias económicas crisis.
- La crisis internacional apenas la notaremos en España.
- Tenemos el mejor y más seguro sistema financiero del mundo.
- Hemos superado a Italia en renta per cápita y en 4 años superaremos a Francia.
- Los que hablan de crisis son antipatrotas.
- Si llamamos a esto crisis, nos quedaremos sin palabras para calificar una crisis de verdad.
- Creceremos en 2.009 un 3,2%, más incluso que Alemania.
- Mientras en Europa y en Estados Unidos se destruye empleo, en España lo estamos generando.
- En junio (de 2009) empezaremos a remontar…

                                         José Luís Rodríguez Zapatiesto, presidente del gobierno español

SIN PALABRAS

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Monday, January 19, 2009

No hagan nada, por favor

En esta novela por entregas en que se ha convertido la crisis en manos de Zapatero, faltaba el dilema del paro. Y seguirá faltando, según los movimientos del presidente y sus ministros. Seguira ausente de sus diatribas, de ese impresionante echar el muerto a un lado con tanta facilidad como lo hacen estos tardoliberales que nos gobiernan.
Habría que empezar por avisar de que una crisis no es más que un desajuste en el sistema económico, por lo que sería preciso y conveniente actuar sabiendo lo que ocurre y adoptar las medidas pertinentes. Quiere decirse arreglar esos desajustes que han provocado la crisis y que ésta delata ostensiblemente por mucho que nadie la quiera oír (nuevas tecnologías = necesidad de adecuar la economía a los nuevos modos de producción. Déjà vu).
Las crisis tienen muchos números, muchos elementos y algunos factores que se han desarrollado en estos días con profusión en los medios de comunicación, pero tiene una sola maldad implícita, el paro. Ese es el fondo de la cuestión, lo que determina el no poder salir de esta tuerca sin fin que es el mandar gente al Inem, lo que lleva a una reducción de la producción, la cual sólo muestra un camino a las empresas, enviar a más gente aún a las colas del paro y vuelta a empezar (a los sindicatos, corresponsables de esta crisis estructural, ni se les pasa por la imaginación  exigir menos horas laborales. No, ellos a lo suyo, a defender al capital solicitando excursiones a Benidorm y aumentos del salario según IPC, que a este paso terminarán exigiendo que se reduzcan los salarios a los trabajadores).
Mas el paro, además de indicador, es un drama. Aunque ni como drama, ni como elemento cuantificable de una crisis, al gobierno se le oiga hablar más allá de lo estrictamente necesario, por eso llama la atención que de entre todos los indicadores económicos, esa previsión que nos llega desde la UE según la cual el paro alcanzará casi el 19% en 2010, no está afectando demasiado, de momento, el discurso de Zapatero y sus ministros, que culpan de forma mecánica a fuerzas externas de todo lo que está ocurriendo, como si España no existiera en el contexto económico internacional.
Miden escrupulosamente los días que faltan de crisis para ir en consecuencia midiendo los tiempos de su infinita campaña de prensa y propaganda, sólo hay que verles largar fiesta atentos tan sólo al poderío electoral que les sostiene. Y mientras que el gobierno se preocupa de sostenerse, lo peor de todo queda por venir. Las medidas que se andan tomando, pocas y a destiempo, no hacen sino repetir lo que se hace mal en otros países europeos, donde la crisis, por lo demás, no es tan profunda como aquí, quede claro.
De persistir en esto de afianzar los sectores en crisis y de paso de apuntalar los desajustes utilizando los dineros públicos, no es que vaya a aumentar peligrosamente el déficit (ya bastante alarmante), sino que no se terminarán de ajustar los desajustes de una crisis que no hace, la pobre, sino poner de manifiesto lo que está ocurriendo.
Nos están dando dolalgial para que nos deje de doler la cabeza, pero no se ataca al virus que nos provoca una jaqueca que no es sino síntoma, mero aviso de que algo está pasando. No se intenta ajustar nada, de resolver nada, sino de salir al paso y esperar que esto termine antes de las próximas elecciones generales, donde esperan llegar con el deber cumplido de haber sacado a España de una crisis que provocó el enemigo americano.
En esta tesitura, sería mejor para todos que el gobierno hiciera lo que mejor sabe hacer, nada. Que dejen a los desajustes ajustarse solitos, que no se empeñen en mantenerlos ad aeternum con dineros públicos (los tiempos y con ellos los sistemas productivos, han cambiado. Repito). En ese caso, si no hicieran nada y se tiraran a la bartola (o a la que quieran), habría alguna posibilidad de que saliéramos de la crisis al tiempo que el resto de países europeos. Pero no va a ser así. Tiempo al tiempo. La cosa va para largo, y lo que es peor, con este personal gobernante y gobernando, a peor.
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Tuesday, October 28, 2008

El saqueo continúa, la revolución más bien no

Me envían un correo que llama a una concentración el día quince de noviembre en casi todas las ciudades españolas. Los argumentos son sumamente atractivos: a) Salvar la crisis en los EE.UU ha costado cinco veces más que el monto aprobado por la ONU para cumplir con los objetivos del Milenio. b) En España se le dan 100.000 millones de euros, de nuestros impuestos, a los mismos bancos que están desahuciando a las familias que no pueden pagar las hipotecas y que fueron estafados al vendérseles viviendas sobravaloradas, cosa que constructores y bancos sabían. c) Quienes hasta ayer se forraban, hoy anuncian recortes salariales, despidos… d) Los partidos políticos gobiernan para la banca y los sindicatos aplauden con las orejas. e) Privatizan los beneficios y socializan las pérdidas. Cojonudo.
Desde luego es para salir a la calle y liarse a pedradas con esta banda de golfos que nos gobiernan, pero no obstante, hay un pequeño problema: Si la banca se arruina, el sistema se va simplemente a tomar por culo. Así que si eres un antisistema y crees que hay alguna solución mejor que esta estulticia capitalista en la que andamos metido, manifiéstate. Los interesados pueden ponerse en contacto secreto conmigo para que les de un curso rápido sobre el modo y manera de levantar adoquines con el mínimo esfuerzo. Esta será mi única aportación a la lucha contra un sistema decadente y terrible en el que, la verdad sea dicha, uno vive bastante cómodamente. De la revolución, lo único que saqué claro es que los que estábamos allí para cambiar el sistema, luego fuimos perseguidos por quienes estaban allí para cambiar el color de sus números en el banco, de los rojos a los extraordinariamente negros y fecundos. Saludos ex-revolucionarios.
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Monday, October 20, 2008

A vueltas con la crisis

Están inyectando dinero contante y sonante en las entidades financieras que se han buscado, ellas solitas, todo este desastre en el que andan metidas. Vale. Pero el caso es que el problema no es que este personal ande con menos fondos que una lata de anchoas, sino que las estructuras económicas no cambian al mismo ritmo que las tecnologías, por lo que se producen desajustes importantes que deben corregirse. Pero cómo se corrigen estos desajustes, pues muy fácil, con una crisis como Dios manda, que para eso están las crisis, para corregir desajustes. Ahora bien, en el caso no demasiado hipotético, de que esta crisis además de al acto vandálico de ofrecer créditos hipotecarios a gente que era evidente que no podía pagarlos a la primera de cambios, responda a esos desajustes que se han producido en una economía global marcada por profundos cambios en las tecnologías que la sustentan ¿qué ocurre? Pues muy fácil, que estos desembarcos multimillonarios que los gobiernos, incluyendo el del sonriente Zapatiesto, están realizando en los bancos y cajas de ahorro ¡CON NUESTRO DINERO!, a lo mejor no sirven para nada. El tiempo responderá a este galimatías, pero a mí se me antoja que esto es más profundo que lo de las subprimes. Veremos a ver. Mientras, al menos respiramos con la esperanza de que el euribor baje al cuatro coma dos, y que la gasolina y el diesel bajen del euro. Eso que nos vamos a llevar, bajadas de precios, como en todas las crisis, claro está. Veremos a ver.
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Thursday, September 18, 2008

Solbes, ajustes y otras buenas noticias

Creo que una buena parte de ustedes tienen un buen concepto de Solbes. Al hombre se le ve tan educado y hablando siempre tan bajito, que mueve la ternura que  todos llevamos dentro. A mí, aunque algunos pudiera estar ya pensando que no, me cae bien.
Es además uno de los pocos políticos que está obligado a decir la verdad, aunque alguna que otra vez calle para no molestar, sobre todo a sus correligionarios. El caso es que se ha dejado caer con una de esas verdades que un político está obligado a no pronunciar bajo ningún concepto. Solbes definió lo que es una crisis, y ya está. Lo que ocurre es que reconocer eso, hiere la sensibilidad del espectador. Es duro.
Solbes intentaba tranquilizar cuando afirmó que se saldrá de esta crisis. O lo que es lo mismo, que siempre que llueve escampa, que si lo hubiera dicho así de llano no habría tenido que pasar apuros de ningún tipo. Pero no, el hombre se fue a meter en un jardín tan florido y tupido como el de tener que andar explicando qué es una crisis, que es a lo que vamos nosotros también.
Y una crisis, decía Solbes, es un desajuste de la economía que siempre viene bien, sobre todo teniendo en cuenta que de las crisis los sistemas económicos salen fortalecidos, y ahí es adonde quería llegar el ministro, a lo de regalarnos, que se agradece, un mensaje tranquilizador en estos atribulados tiempos en los que se regala de todo y no sólo el precio de los automóviles, que cualquier día de estos va usted a la gasolinera y se encuentra con un señor que le regala un utilitario verde limón por llenar el tanque de gasolina. Es como lo del chiste aquél de mi José, que era tan tonto, tan tonto, que vendió el coche para comprar gasolina. Pues eso.
Así que desajustes del sistema económico que sólo los enmienda una crisis como esta, como todas las que en el mundo han sido. Lo dicho, que siempre que llueve escampa.
Y ahora toca lo de explicar por qué razón un sistema económico entra en crisis, así que los licenciados en Ciencias Económicas y Empresariales, que ya lo saben porque para eso han estudiado, pueden y deberían dejar de leer en este mismo instante, así se evitarán el berrinche de leer algo con lo que puede que no vayan a estar de acuerdo.
Bien, ahora que no tenemos testigos, explicamos a la pata la llana que una crisis se produce cuando algo falla en el sistema. Y ustedes dirán, pues anda que vaya este tío con lo que viene ahora, pues claro que algo falla, estaría bueno, lo de las subprime esas de los Estados Unidos, si hasta el ZP lo ha dicho ya. Pues no, algo falla pero la cosa es saber qué es lo que ha fallado para que se nos venga encima este proceso de ajuste en el sistema económico tan alarmante.
Y lo que ha fallado es que hemos pasado por unos años de vacas gordísimas en los que el dinero circulante ha circulado con algo más que alegría. Ha circulado tanto que a casi nadie se le ha ocurrido que es bueno parar y ahorrar, sobre todo teniendo en cuenta que si se ahorra un montón, los bancos o cualquier otro tipo de entidad financiera, puede invertir todos esos dineros en infraestructuras, empresas o fábricas de gran magnitud que generan riqueza, la riqueza necesaria para que el país siga adelante. El caso no es que se haya dejado de ahorrar o se haya ahorrado muy poco, sino que el personal, viendo como estaba el patio, ha decidido hacerse con más bienes materiales de los que les permitía la cuenta corriente, pidiendo dinero como locos para una segunda residencia en el campo o en la playa, o en los dos sitios a la vez, para cambiar de automóvil y meterse en lujos ataviados con faros de esos molestos y horteras, y en fin, para brindar por la concesión de un préstamo, de otro más. Por supuesto con champagne francés, del caré.
Y qué hacían los bancos, pues dar. A ellos les pedían y ellos daban, total, como la vaca más que gorda era gordísima. Pues nada, ale, a dar parné. Y tanto dieron, tanto dieron, que se quedaron sin un duro, sin liquidez. Y ahora qué, mesié. Pues crisis. Una crisis que vuelva a poner todo en su sitio: la nómina escuálida sin préstamos que valgan para una tercera vivienda, el mileurista vacilón sin préstamos para gastarse en un coche lo que gana en cinco años, por mucho que viva en casa con papá, que tampoco tiene un duro pero le pone el plato de lentejas por delante y veinte euros para gasolina por detrás. Todo esto y más, que a partir de ahora, seguro que los precios y los salarios se terminan también ajustando, sobre todo ajustando al sentido común. Verán como de esta se sale y además, fortalecidos. Solbes, que es un genio. Aunque a alguno de su partido, no le guste que abra el pico, que bien poco que lo abre el hombre, no me digan que no. Por lo que a mi respecta, gracias señor ministro. Es usted un crack.

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Monday, April 28, 2008

El cinturón de seguridad

Hablar de crisis a estas alturas no tiene el menor interés. Hace un par de años, cuando veíamos que la ridícula actuación de ayuntamientos, Junta de Andalucía y gobierno central en esa desternillante carrera ladrillar, no tenía sentido alguno, todavía podía ser curioso para el lector. Ahora, ya no.

Entonces ponían el grito en el cielo constructores y munícipes ante cualquier opinión sobre tanta grúa y tanto ladrillo suelto como había por Estepaís. Ahora los hay de entre estos que de tener tratamiento vip han pasado a ser enemigos públicos de su sucursal bancaria, quiero decir que hablar ahora de la crisis y sus protagonistas, pues ya está pasado de moda. Tampoco creo que merezca la pena hablar de los daños colaterales. O quizás sí. Venga, hagamos leña del árbol caído, incluso sangre encebollada. Sí, hablaremos; y por seguir con el mismo ejemplo o con la misma sucursal bancaria, fijémonos en que quienes hasta anteayer eran recibidos con los brazos abiertos cuando entraban por las puertas para solicitar un crédito destinado a comprarse un coche utilitario negro, con los faros de esos caros y deslumbrantes y potentes altavoces, ahora no pasan de una alfombrilla que en los bancos ha cambiado el hola, por un adiós muy buenas.

Ya no es tiempo de hablar de crisis. Entre otras cosas porque ya estamos metidos en ella. Puede que Zetapé lo supiera desde antes de las elecciones, pero desde luego desde que en estas mismas páginas comentábamos lo que estaba por venir, hará cosa de un par de años, no. Es en exceso cruel suponerle tanta maldad al presidente, a quien ajeno a la realidad, en plena crisis, aumenta el gasto inútil con más ministerios, mientras el estado recibe menos por que, aunque él no lo sepa aún, estamos en crisis. Y además, los del ladrillo, los dioses de antes de ayer, están en franca retirada. Aunque no todos, los más listos y apegados al Régimen, están ahora con las energéticas. Qué listos. Qué privilegiados que son.

Las condiciones de la crisis se endurecen, tal como muestra el aumento del paro o la disminución del consumo, lo cual hace reducir la producción y enviar a más personal al paro… Vamos, que la crisis sigue su desarrollo normal, el de todas las crisis. Vislumbramos entonces dos alternativas. O tenemos elecciones el próximo año, o Zetapé no llega siquiera al turrón. Desde luego, capacidad para manejar la crisis con un gobierno diseñado para la publicidad electoral, con guiños a todos los colectivos que le votan con pasión, pues no se le ve que tenga demasiada. El futuro, por lo tanto, lo tenemos confiado a charlatanes de feria que saben camelar como nadie, que se comen las elecciones con papas fritas, pero que luego no gobiernan, sino que preparan las elecciones siguientes. Oiga, ya sabemos que los pueblos prosperan a pesar de sus dirigentes, pero al menos tener un gobierno mínimamente preparado, ayudar, pues ayudaría.

Pero estos no gobiernan, estos a lo suyo, que es ganar elecciones. Un partido convertido en una máquina que construye influencias y poder, en el gobierno. Y lo que es más preocupante, otro partido en la oposición que ve cómo esto se desmorona y simplemente se aprestan a sacar los sables del armario (cada cual tiene en el armario lo que quiere) para ver quién se muda al palacio de La Moncloa. Qué horror.

Mientras esto ocurre en las alturas, aquí en la bajamar el paro sube que se las pela. Normal. Estamos en esa crisis que las grúas anunciaban hace tiempo. Tanto despipote no podía continuar así.

Ahora los datos son incontestables, contundentes, pero nada insospechados. Cuando decíamos que el precio de la vivienda iba a bajar y las consecuencias serían desastrosas para una economía como la andaluza demasiado dependiente de un sector tan inestable como el de la construcción, algunos se echaban a reír o hacían comentarios que pretendían ridiculizar a quienes teníamos la obligación de contar lo que estaba ocurriendo. Ahora no es que ilustres autoridades europeas de la economía aseguren que este año la vivienda terminará costando entre un 15% y un 20% menos que el año anterior, sino que se aventuran cifras de paro por encima del 10% para el conjunto del estado español y de Andalucía ya no les cuento.

También suben los precios, aunque de esto no habría que preocuparse tanto. Continúa descendiendo el consumo, incluso en sectores inimaginables, como el de la alimentación, por lo que antes de que todo esto se enmiende, no es de extrañar que veamos como los precios bajan y no sólo el de los automóviles, que ya lo están haciendo y a toda velocidad, aunque los metrosexuales desnutridos que apenas asoman por encima del volante del coche discoteca, tendrán que apretarse el cinturón. El cinturón de seguridad. Es lo que hay.

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