Tres millones y medio de ejemplares
Tengo en la cocina un ejemplar de las “1.080 recetas de cocina” que la nuera de Ortega y Gasset, Simone K. Ortega, publicara en 1972. Un libro que resultó de tres años de cocinar todas y cada una de aquellas recetas que empezó a recopilar a partir de un recetario de una abuela borgoñona y excelente cocinera. Como ella, que cuando era pequeña no la dejaban entrar en la cocina, aunque luego la afición pudo más y se hizo maestra en el arte de elaborar platos que luego nos regaló, a una, a otra y después a otra, generaciones de españoles.
El libro, que perdió las pastas hace años, está forrado con un papel de grueso calibre que un día fue blanco. Ahora tiene ese color entre tostado y dorado que adquiere un objeto cuando lleva muchísimos años acompañándote en la cocina. Este de que les hablo, además, ha resistido todos los traslados que he realizado desde que vivía en Sevilla en un feliz piso de estudiantes hasta hoy, un cuarto de siglo después. Muchos años cocinando con Simone Ortega, que acaba de fallecer a los ochenta y nueve años.
La idea de editar un libro de cocina, fue de su marido, José Ortega Spottorno, que conocería de primera mano las ventas de libros como el de la Sección Femenina o el “Picadillo”. Las “1.080 recetas de cocina”, ha sido todo un hito en el mundo editorial español, y con absoluta certeza fue el que abrió la veda de lo que al poco sería todo un boom editorial. Los tiempos que estaban cambiando y que necesitaba guías rápidas para aprender a vivir, sobre todo a medida que la mujer se incorporaba al mundo laboral o menudeaban las solterías, al paso de una sociedad que cambiaba sus hábitos mientras dejaba atrás viejos sistemas de convivencia, centrados, sobre todo, en un caduco sistema familiar de roles preconcebidos. Pero en los setenta, de las niñas españolas decían sus mamás con orgullo aquello de “mi niña va a ser arquitecto o licenciada en Empresariales”. Definitivamente, España empezaba a cambiar, y los españoles que no fueron nunca educados para llevar una casa para delante, o las mujeres que cambiaron el picar cebollas por los fundamentos de Trigonometría, necesitaban entre otras muchas cosas, aprender a planchar o poner una lavadora con ropa blanca… y aprender a cocinar. A todo esto, luego, se sumaría el hecho de hacer coincidir aquello de la calidad de vida, con saber preparar un pichón con aceitunas (858) o unas cazoletas de lenguado con champiñones y bechamel (561). Y eso, como todos ustedes saben, estaba en las “1.080 recetas de cocina”. Eso nos lo explicaba, paso a paso, Simone Ortega.
Era un libro afrancesado con toques de cocina regional, madrileña sobre todo. No faltan en él las referencias esenciales de la cocina española. Era un manual simple y práctico con mucho saber dentro. Era una tabla de salvación para los jóvenes que invitaban por primera vez a cenar en casa a sus amigos y les sorprendían con unas colas de merluza al horno con salsa de almendras, ajos y vino blanco (596) y una bavaroise elaborada a partir de una lata de piña en almíbar (1.065). Era una auténtica delicia cocinar con las “1080″ al lado.
La nuera de Ortega y Gasset, o más bien su esposo Ortega Spottorno, cofundador de un poderoso grupo mediático que sigue siendo hoy una baza fundamental para el sostén del partido socialista en el poder, fue un atento observador de su tiempo, de ahí que avisado quizás por los números que le anunciaban libros similares, tuviera la agilidad de poner en el mercado un recetario de cocina en el momento justo. Los resultados están a la vista, tres millones y medio de ejemplares vendidos. Una barbaridad. Eso fue visión empresarial. Después ya vendríamos muchos más.
Publicado en El Mundo - Huelva Noticias, el 3 de julio.
“Huelva en su salsa. 1000 recetas de cocina”