Wednesday, November 19, 2008

Críticas de cine (Festival de Cine Iberoamericano) 8

MENTIRAS PIADOSAS. Dirección: Diego Sabanés. Guión: Diego Sabanés, de relatos de Julio Cortázar. Fotografía: Julián Elizalde. Música: Rudy Gnutti. Dirección artística: Juan Mario Roust. Montaje: Alberto Ponce. Vestuario: Marta Albertinazzi. Sonido: Guido Beremblum. Principales actores: Marilú Marini, Walter Quiroz, Claudio Tolcachir, Paula Ransenberg, Hugo Álvarez, Claudia Cantero, Rubén Szuchmacher, Verónica Pelaccini, Lydia Lamaison, Víctor Laplace.

Argentina, 2008.
100’

Reconocernos en la isla de la Soledad

El derrumbe económico y moral de quienes optan por inventar y luego creer sus propias mentiras. Argentina se encuentra con su propia historia

 

BERNARDO ROMERO

HUELVA.- Narrada a un ritmo admirablemente lento, gustándose en cada fotograma y acompañada de una deliciosa ambientación musical, Diego Sabanés utiliza distintos cuentos de Julio Cortazar para componer esta sinfonía inacabada que es “Mentiras piadosas”.

Inacabada no por que la película no tenga final, que lo tiene, y excesivamente realista, o real, convincente, sino porque es la pura descripción de ese sutil límite que a veces se desdibuja demasiado entre la verdad y la mentira, entre la realidad y la ficción. Alguno poco avisado podría ver en esta película recién terminada de producir, un dibujo de la historia última, o eterna, de Argentina, de un país que se negó a ver la realidad y se disfrazó de potencia militar para arrebatar las Malvinas a los británicos, tuvieran razón o no en el conflicto de las Falkland, y que acabó encontrándose de frente con la realidad, con una realidad a la que no quiso abrirle las puertas. Luego, pasó lo que pasó y ahí anda ese ubérrimo país, intentando recomponer todavía hoy, tantos años después, semejantes despropósitos.

Pero esa interpretación de la película sólo la pueden hacer quienes no estén avisados de que Sabanés o Cortazar escriben por escribir, no para relatar la verdad que más les preocupa, con lo cual podremos seguir felices y contentos viendo esta irrealidad que tenemos, también aquí, en la España próspera y europea, delante de nuestras propias narices. A ver ahora quién se atreve a ser uno de esos individuos poco avisados que pretenden arreglar el mundo.

Interpretaciones al margen, realidades también al margen que no queremos ni ver, la película narra el proceso de autodestrucción de una saga familiar que tras la desaparición de la figura del cabeza de familia, es incapaz de adaptarse a los tiempos, a continuar progresando, sobre todo debido a la ausencia de uno de sus miembros, que se embarca en una aventura musical de poco futuro pero que lleva a la familia a construir una farsa a la que no se le vislumbra un final feliz ni dichoso, sino todo lo contrario. Mentiras piadosas, un peligroso recurso este de apartarse de la realidad.

El derrumbe económico pero sobre todo moral de una familia sin recursos para enfrentarse ahora a los problemas, sumergida en juegos de niños que lejos de ver un final, fuera cual fuere, se enreda cada vez más y los arrastra, los sumerge como un torbellino en mitad de un mar ignoto.

Las puertas cerradas separan a la familia de la calle, de una realidad que aparecerá de nuevo, pero muy tarde ya para aceptarla. “Mentiras piadosas” es un juego con el espectador, al que se obliga a reflexionar. Es un libro abierto que te ves obligado a leer más que a mirar. Es una película con una fuerte ligazón al original u originales literarios, una película para disfrutar.

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Críticas de cine (Festival de Cine Iberoamericano) 7

LLUVIA. Dirección: Paula Hernández. Guión: Paula Hernández.  Fotografía: Bill Nieto. Música: Sebastián Escofet. Dirección artística: Mercedes Alfonsín. Vestuario: Roberta Pesci. Montaje: Rosario Suárez. Sonido: Martín Grignaschi. Principales actores: Ernesto Alterio y Violeta Bertuccelli.

Argentina, 2008.
110’

El reposado y delicioso ritmo del último cine argentino

Tres días de lluvia y un encuentro inesperado sirven a Paula Hernández para definir ese impasible transitar que llamamos vida

 

BERNARDO ROMERO

HUELVA.- Dos personas corrientes, se encuentran de forma inesperada. En mitad de sus caminos, entre sus miradas y sus palabras, tres días de lluvia que propiciarán un encuentro intenso y emotivo, desnudo. Esto podría ser una sinopsis de la trama argumental, del guión escrito por la propia directora, Paula Hernández, que ha querido ir mucho más allá y construir un filme hermoso y justamente medido, que atrapa desde las primeras y herméticas escenas, hasta no permitir que el espectador se separe ya ni un solo milímetro de cada una de las tomas, todas perfectamente estudiadas, con un ritmo cromático tan equilibrado y hermoso como el discurrir de esta historia de un encuentro causal que sirve para mucho más, para ofrecer una visión fría y calculada de este impasible transitar que llamamos vida.

La música, la fotografía, que alcanza niveles de auténtica obra de arte, pero sobre todo los silencios que hablan a gritos, atrapan y permiten justamente lo que el cine más estereotipado y falso hurta al espectador, la reflexión. Cine pues para encontrarse quien alcance a disfrutarlo, con esos sólo dos personajes perdidos en tres intensos días de lluvia en los que el amor se dibuja nítido delante de la soledad. Contrastes. Lluvia. Intensidad también en el ritmo de la narración cinematográfica, en ese contar la vida de dos personas que viven momentos duros, de los que te hacen ver la vida de frente, sin compasión, sin autocompasión, y todo ello lo hace Paula Hernández acercando el objetivo a cada uno de los suspiros de Alma y Roberto, de Violeta Bertuccelli y Ernesto Alterio, a cada una de las tristezas de esos personajes ordinarios, corrientes. Narrar la vida. Nada menos. Contrastes. Lluvia. Intensidad.

Hay dos actores de altura – por aquí pueden asomar los premios – que parece no estar interpretando ninguno de ellos ni un solo momento. Están viviendo y para ello hace falta una alta categoría profesional, pero también una buena dirección. Ambas cosas están bien tangibles en “Lluvia”, pero lo de la dirección es punto y aparte. La dirección es capaz de contar una historia pero también de crear un clima absolutamente creíble, pleno de emoción y con medida intensidad y acertado ritmo. Cine para regalar al espectador.

Y ello con dos únicos personajes, por mucho que aparezcan algunos otros a su alrededor, evitables realmente, que apenas les miran desde la barra de un bar o desde la recepción de un hotel, gente con la que no se mantiene una conversación de más de tres minutos seguidos: figurantes, extras en una historia que la directora y guionista maneja de forma inteligente, para que el espectador no se mueva ni un solo segundo de su asiento. Cine desde el principio hasta el fin. Cine. De este último cine argentino que tanto nos está cautivando en los últimos tiempos. Cine.

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Saturday, July 12, 2008

Gente da minha terra

Concierto en el Foro Iberoamericano. 11 de Julio, 2008
MARIZA & ARGENTINA
Para una joven cantaora como Argentina, rotular su nombre en un cartel junto a una figura de renombre internacional, todo un mito ya de la canción portuguesa, como es Mariza, debe haber sido toda una experiencia.
La del barrio de Las Colonias aguantó el envite, tuvo el público a su favor y gustó enormemente, sobre todo por los cantes de Cádiz y luego, asomada a la corbata del escenario y sin artilugios amplificadores, quiere decirse sin micrófono, a viva voz, por fandangos. De Rengel y de Rebollo, uno de Santa Bárbara enormemente preciosista, con poderío en los valientes, gustándose en el de la alosnera María la Conejilla … Gustó a un público que ya la quiere, en estos inicios de lo que sin lugar a duda será una excelente carrera y que la arropó en todo momento con el cariño de la gente de Huelva hacia los artistas, un cariño y un respeto que ya conocía la luso mozambiqueña Mariza Reis Nunes, cuyo último trabajo “Terra” le ha producido el onubense Miguel Limón.
Argentina empezó por fiestas y allí incluyó unos fandangos por bulerías que, como nos apuntaba el flamencólogo Camilo Gómez Cruz, ya grabó Vallejo en los años cuarenta. Después, curiosamente, un cante tan hermoso y con tan buenos resultados cromáticos, no ha seguido en los repertorios de los grandes del flamenco, aunque ahora Argentina, que está en el camino, en el mejor de los caminos, los ha incluido en su repertorio. Luego vinieron los aires gaditanos, cantiñas, mirabrás… y tangos, hermosos temas por tangos con el acompañamiento tan excepcional y bien medido que tuvo toda la noche, en los coros, en las palmas y en la percusión, además de las exactas guitarras de Iglesias y el Bolita.
Incluyó una copla y pena, penita, pena que los hados no la acompañaran como a la cantaora le hubiera gustado. Mejor haber pasado por alto lo de la copla, porque en el compás de los temas que fue desarrollando entraban perfectamente amoldadas algunas letras clásicas del flamenco, con guiños a sus ídolos. Camarón, que tantos caminos abrió y que en gloria esté, entre ellos. Por esos caminos, precisamente es por donde con harta soltura camina Argentina. Nos quedamos por lo tanto con su voz, que enamora de tanta musicalidad y versatilidad, de tan hermosas texturas vocales como atesora. Nos quedamos con su gusto cantando por Cádiz, por tangos y por bulerías, por su entrega y su afición, por ese luchar contra las condiciones acústicas del recinto desgañitándose en la corbata del escenario. Nos quedamos con su voz de plata, deliciosamente moldeable… E depois, Mariza.
Apoteósica. De menos a más pero de una forma milimétricamente estudiada. Mariza estuvo en su lugar, en el trono de los grandes de la música internacional. Fantástica su versión de O barco negro, entusiasmando al público con su entrega en el fado Primavera, enorme con el homenaje casi final a la gran Amalia Rodrigues con su Gente da minha terra, el mismo tema que le cortó la voz y con el que rompió a llorar en un memorable concierto junto a la torre de Belem, junto a una luna enorme de verano que se acunaba con su voz, mirándose en el Tajo.
En el repertorio, Mariza suele incluir temas populares, como esos cantes para el baile de las verbenas de San Juan y San António en Lisboa, o como las saias de aquí al lado, que me recuerdan y no sé por qué a las jotillas de Aroche, cantes populares del otro lado de una raya de Portugal que a la gente de esta tierra nuestra nunca separó del todo.
Gente da minha terra, gente unida pela música, pela arte e por uns mesmos sentimentos. Mariza, que entiende el fado como música muy ligada al flamenco, reclamó a la joven Argentina para cantar un precioso dueto con ella, Meu fado meu que ya grabara, creo recordar, Miguel Poveda para el extraordinario filme de Saura, Fados. E depois, como si estuviera en su barrio lisboeta de Mouraria, auténtico templo del fado, la enorme fadista se bajó a la orquesta, el semicírculo que media entre el escenario y el graderío, un lugar con mejores condiciones sonoras, y cantó junto a la viola de fado y la guitarra portuguesa, unos fados de enorme sabor y plenos de sentimiento y pureza. Para entonces, la lisboeta, tenía ya al público metidito en el bolsillo.
Una grande de la música popular portuguesa, una valiente que ha sido capaz de modernizar los conceptos estéticos e instrumentales del fado, que maneja los tiempos de un concierto con tanta profesionalidad como sinceridad en cada uno de sus gestos, en cada uno de sus justos y medidos versos, tal como transmite seu degarrada e doce voz, sua majestuosidad na interpretação e seu enorme elegancia sobre um esceario. Mariza, uma grande.
publicado en El Mundo - Huelva Noticias el 13 de julio

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