Friday, November 20, 2009

Críticas cine. 35 Festival Iberoamericano Huelva

zona-sur

ZONA SUR. Dirección: Juan Carlos Valdivia. Guión: Juan Carlos Valdivia. Montaje: Ivan Layme. Fotografía: Paul de Lumen. Dirección de arte: Joaquín Sánchez. Música: Cergio Prudencio. Sonido: Ramiro Fierro. Principales actores: Ninón del Castillo, Pascual Loayza, Nicolás Fernández, Juan Pablo Koria, Mariana Vargas, Viviana Condori, Luisa de Orioste y Glenda Rodríguez.

Bolivia, 2009. 109’

 

Cine medido y cuidado: una obra de arte

De la intensidad de los silencios filmados en interiores deliciosos, a la vertiginosa e impresionante hermosura de los exteriores

 

BERNARDO ROMERO

HUELVA.- Aquí está la película del Festival. Una gran película. Toda una obra de arte. Para recordar.

Pudiera ser el manejo de la grúa, o bien esos giros lentísimos y certeros de la cámara a la que se van adaptando actores y guión, pero también es la historia, lo que cuenta esta obra maestra realizada por Juan Carlos Valdivia, sobre un guión suyo y con un elenco de actores que están suficientemente a la altura de lo que se estaba rodando. Y lo que se estaba rodando era mucho y bueno. Ahora lo hemos visto en un festival que con películas de este tono sube de nivel y cumple una de sus principales funciones, una de la que se habla poco y se escribe menos, ofrecer al público de Huelva y por supuesto a todos los invitados, cine de altura. “Zona Sur” es eso, cine de calidad rodado con harta sensibilidad y muy meticuloso, muy respetuoso con las formas y con todos los principios que son axiomas en la construcción de una película cuando el cine se entiende como arte. Séptimo o noveno, qué más dará, arte a secas.

Si la confección de la película nutre al espectador sobre esas formas exquisitas y precisas de hacer cine, también se puede afirmar que la historia y los paisajes, al margen del palacio de cristal en el que se encierran sus personajes, vienen a dar cuenta de una realidad – sociedad y sistema económico - que atraviesa unos cambios estructurales importantes: la Bolivia de Evo Morales, ese triunfo del mestizaje o del elemento indígena sobre una minoría criolla que ha dejado de manejar, o casi, los resortes del país. Y sobre esa minoría es la historia y las circunstancias descritas en “Zona Sur”, una minoría en franca decadencia que observa atónita como el edificio en el que se criaron, dónde nacieron y luego crecieron, se les viene abajo. Cambios.

Hay historia y hay paisajes fuera del recinto, la casa, en la que se desarrolla casi toda la acción, y cuando el realizador decide sacar al espectador – y a la historia - de esa claustrofóbica morada, lo hace a unos paisajes conmovedores por lo impresionante, a una atmósfera absolutamente heroica, subyugante, que atrapa al espectador, hasta ese momento circulando con la cámara a un ritmo lento y delicioso, para hacerle abrir los ojos, hasta entonces entornados ante la visita a un caserón cuyas nobles paredes son también un personaje de la obra.

Buen cine y muy preciso y medido, como decíamos antes, y en consecuencia, unos actores bien seleccionados, muy metidos en el papel y realizando cada uno de sus movimientos a la perfección. Los diálogos, también son los justos y necesarios para seguir la trama, pero son igualmente intensos los silencios, ese hablar de la cámara que es trasunto esencial en el cine. En el buen cine, queremos decir, y “Zona Sur”, lo es. Una obra de arte, no nos cansaremos de decirlo nunca. Una película para recordar.

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Críticas Cine. 35 Festival Iberoamericano Huelva

navidad

NAVIDAD. Dirección: Sebastián Lelio. Guión: Gonzalo Maza y Sebastián Lelio. Montaje: Soledad Salfate y Sebastián Lelio. Fotografía: Benjamín Echazarreta. Dirección de arte: Rodrigo Bazaes. Música: Los Jaivas y Los Jockers. Principales actores: Manuela Martelli, Alicia Rodríguez y Diego Ruiz.

Chile / Francia, 2009. 84’

Vidas jóvenes con huidas al fondo

El fin de la adolescencia, un tema eterno en el cine y en la narrativa de todos los tiempos, sobrevuela esta Navidad

 

BERNARDO ROMERO

HUELVA.- Problemas de familia y dilemas en la narración, un tanto confusa, de tres vidas adolescentes o casi, porque esos años tibios están ya vividos en este recorrido por el interior de tres almas desamparadas de forma más o menos voluntaria. El film se va dejando querer, pero tiene eso, que confunde y no termina de cuadrarse en el imaginario del espectador, por lo tanto, es mejor dejarse llevar, olvidarse de aquello de presentación, nudo y desenlace, para apropiarse de lo que en principio pudiera ser la intención del director: retratar tres vidas adolescentes, ciertamente conflictivas al menos en el caso de dos de ellos, pero vidas adolescentes al fin y al cabo. Relatar eso y punto.

Estaríamos entonces ante un documental sobre jóvenes que buscan su lugar en el mundo, como en teoría todos los jóvenes suelen hacer a su debido tiempo sin que ello suponga un trauma irresoluble. Aquí, no. Aquí el drama no hace sino empezar en las primeras escenas y no termina en todo el metraje. Sin solución. Es como si un muñeco de plástico se inflara de aire para levantarse y luego, terminado el soplo divino, cayera irremisible y nuevamente a tierra. Así una y otra vez. Un drama, ya les digo. Los jóvenes, que lo tienen todo en contra y no nos preocupamos demasiado por ellos. Quizás porque más de uno y más de dos, fuimos niños, luego adultos, y no se nos quedó la cara que se le queda al protagonista masculino, o a la extraña visitante que no se termina de enterar de lo que ha sido su vida huérfana de referente paterno. O que no quiere enterarse, vaya usted a saber. Pobrecitos. Uno está viendo la película y se pregunta si es que la Logse ya llegó a Chile.

La película es cámara al hombro y a rodar. Diálogos pretendidamente intrascendentes, de jóvenes que se interesan, como siempre sucedió, que para eso son jóvenes, por la trascendencia de las cosas. Jovencitos un tanto perdidos, pero eso sí, tórridos como es pura obligación en esas edades aptas para el apareamiento y la reproducción, aunque no dentro de un orden. Faltaría más.

A esta peli le falta también algo más que introducirse en el interior de tres adolescentes, le falta que pasen cosas y que te emocionen esas cosas, por ejemplo. Navidad desangelada, tristeza sobre tristeza y tres vidas vacías, es poco bajaje para una película que gusta en ese cierto intimismo que logra desmenuzar ayudándose de una ambientación que parece encontrada así, tal cual, tan natural como los tres elementos que se juntan para celebrar una Navidad la mar de tristona y simple, tan simple como ellos mismos. Eso y bien encontradas destrezas en el rodaje, aunque luego se noten algunos saltos, son lo que pueden salvar a una película que se deja ver, pero que al fin y al cabo, necesitaría algún sobresalto que acabara con tanta linealidad.

Posted by Bernardo Romero in 21:25:55 | Permalink | No Comments »