Thursday, November 19, 2009

Críticas Cine. 35 Festival Iberoamericano Huelva

paraiso

PARAÍSO. Dirección: Héctor Gálvez. Guión: Héctor Gálvez. Montaje: Eric Williams. Fotografía: Mario Bassino. Dirección de arte: Iván Lozano. Sonido: Francisco Adrianzén. Principales actores: Joaquín Ventura, Yliana Chong, José Luís García, Gabriela Tello y William Gómez.

Perú / España / Alemania, 2009. 91’

 

Una balada triste y vecina

Cinco jóvenes están atrapados en un barrio marginal, una celda sin barrotes que poder soñar siquiera con cortar

BERNARDO ROMERO

HUELVA.- Unas chicas viajan desde el barrio irónicamente llamado Jardines del Paraíso al centro de la ciudad. En el autobús se quitan de los zapatos el polvo que inunda el inframundo que habitan; a escondidas, evitando las miradas aviesas de otros jóvenes que podrían saber de su origen y condición justamente por ese polvo delator. En el barrio están otros tres amigos que, como ellas, pretenden salir de esa cárcel con barrotes invisibles que no se puede soñar siquiera cortar. De esas vidas, y de los paisajes que circundan sus escasas esperanzas, trata esta película tan dura como real.

También está detrás de la historia lo que ocurrió años atrás, en otros tiempos violentos y sangrientos. Eran momentos inundados por la oscura y fanática luz de quienes pretendían cambiar el estado de las cosas en el Perú con bombas y asesinatos. De aquellos tiempos queda todavía el recuerdo, pero sobre todo el dolor. Ahora, las nuevas generaciones continúan una lucha soterrada y tan dura como aquella, pero más simple y necesaria, la de salir, individualmente, de esa miseria sorda y aparentemente inexistente en la que han nacido y en la que han crecido.

La película podría encuadrarse por lo tanto en un documental de ficción, por lo real, por lo que describe; y también en un documental de denuncia de una situación imposible de soportar. El director establece un tono cansino en el ritmo del film que es necesario para apoyar las imágenes de Jardines del Paraíso, de sus gentes y sus circunstancias, terribles circunstancias. El sol sin sombras en un polvo que devora el paisaje hasta aniquilarlo, alternándose con las noches, con la oscuridad de unas vidas sometidas a la pura idea de la nada. Todo ello está descrito de una manera quirúrgica, necesariamente aséptica, único modo de entender la necesidad de escapar de una celda en la que los barrotes no son físicos, en absoluto tangibles, sino más fuertes aún, es hierro soldado en la pobreza y la marginalidad. De ahí que a veces aparezcan notas que delatan la imposibilidad de salir de ese círculo vicioso: el fracaso escolar, el alcohol, la superchería, o un curioso animismo religioso derivado de una colonización que pasó por allí después de reventar el oro y la plata, como de pasada oímos a un profesor relatar a sus alumnos en una escena que muestra, otra vez, la impotencia en la que están sumidos todos estos personajes.

Cine para reflexionar. Cine para conocer esas realidades que se ocultan a las programaciones de las grandes cadenas de televisión, cine para descubrir todo aquello que está vedado a nuestros felices y orgullosos ojos de occidentales blanquitos y todopoderosos, cine para reflexionar y hasta para encontrar a nuestra indiferencia, a nuestra lejanía, como culpables de tantas situaciones como culpables de tantas situaciones de marginalidad y pobreza extrema como hay en el mundo. Héctor Gálvez ha sabido componer esta balada triste que tenemos tan cerca , en las afueras, en la periferia de toda gran ciudad. De esta en la que usted vive, también.

Posted by Bernardo Romero in 22:22:45
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