
ZONA SUR. Dirección: Juan Carlos Valdivia. Guión: Juan Carlos Valdivia. Montaje: Ivan Layme. Fotografía: Paul de Lumen. Dirección de arte: Joaquín Sánchez. Música: Cergio Prudencio. Sonido: Ramiro Fierro. Principales actores: Ninón del Castillo, Pascual Loayza, Nicolás Fernández, Juan Pablo Koria, Mariana Vargas, Viviana Condori, Luisa de Orioste y Glenda Rodríguez.
Bolivia, 2009. 109’
Cine medido y cuidado: una obra de arte
De la intensidad de los silencios filmados en interiores deliciosos, a la vertiginosa e impresionante hermosura de los exteriores
BERNARDO ROMERO
HUELVA.- Aquí está la película del Festival. Una gran película. Toda una obra de arte. Para recordar.
Pudiera ser el manejo de la grúa, o bien esos giros lentísimos y certeros de la cámara a la que se van adaptando actores y guión, pero también es la historia, lo que cuenta esta obra maestra realizada por Juan Carlos Valdivia, sobre un guión suyo y con un elenco de actores que están suficientemente a la altura de lo que se estaba rodando. Y lo que se estaba rodando era mucho y bueno. Ahora lo hemos visto en un festival que con películas de este tono sube de nivel y cumple una de sus principales funciones, una de la que se habla poco y se escribe menos, ofrecer al público de Huelva y por supuesto a todos los invitados, cine de altura. “Zona Sur” es eso, cine de calidad rodado con harta sensibilidad y muy meticuloso, muy respetuoso con las formas y con todos los principios que son axiomas en la construcción de una película cuando el cine se entiende como arte. Séptimo o noveno, qué más dará, arte a secas.
Si la confección de la película nutre al espectador sobre esas formas exquisitas y precisas de hacer cine, también se puede afirmar que la historia y los paisajes, al margen del palacio de cristal en el que se encierran sus personajes, vienen a dar cuenta de una realidad – sociedad y sistema económico - que atraviesa unos cambios estructurales importantes: la Bolivia de Evo Morales, ese triunfo del mestizaje o del elemento indígena sobre una minoría criolla que ha dejado de manejar, o casi, los resortes del país. Y sobre esa minoría es la historia y las circunstancias descritas en “Zona Sur”, una minoría en franca decadencia que observa atónita como el edificio en el que se criaron, dónde nacieron y luego crecieron, se les viene abajo. Cambios.
Hay historia y hay paisajes fuera del recinto, la casa, en la que se desarrolla casi toda la acción, y cuando el realizador decide sacar al espectador – y a la historia - de esa claustrofóbica morada, lo hace a unos paisajes conmovedores por lo impresionante, a una atmósfera absolutamente heroica, subyugante, que atrapa al espectador, hasta ese momento circulando con la cámara a un ritmo lento y delicioso, para hacerle abrir los ojos, hasta entonces entornados ante la visita a un caserón cuyas nobles paredes son también un personaje de la obra.
Buen cine y muy preciso y medido, como decíamos antes, y en consecuencia, unos actores bien seleccionados, muy metidos en el papel y realizando cada uno de sus movimientos a la perfección. Los diálogos, también son los justos y necesarios para seguir la trama, pero son igualmente intensos los silencios, ese hablar de la cámara que es trasunto esencial en el cine. En el buen cine, queremos decir, y “Zona Sur”, lo es. Una obra de arte, no nos cansaremos de decirlo nunca. Una película para recordar.