Monday, June 29, 2009

Funcas: la jubilación, a los setenta

La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), recomienda llevar gradualmente la edad de jubilación a los setenta años, y además considerar los últimos veinticinco años cotizados para calcular la pensión que te queda cuando ya no puedes con el cuerpo.
Estando el gobierno regalando dineros a manos llenas, no es de extrañar que quienes curramos tengamos que apoquinar, pero que nos lo digan las Cajas de Ahorro, que llevan años prejubilando a su propio personal con cincuenta años y cosas así, para ahorrarse un dinero curioso, no es que nos sepa a cuerno quemao, es que es para cagarse en los muertos de todos los hijos de puta que primero prejubilan y luego nos dicen a los demás que curremos que hay que pagarles a los trabajadores que ellos se han quitado de enmedio.
La solidaridad empieza o debería empezar por uno mismo, así que en lugar de dar tanto dinero a tanto pobrecito que se quitaron de enmedio para en lugar de ganar tropecientos mil millones, ganar ni se sabe cuantos mil millones, pónganlos ustedes a currar de nuevo, a ver si tienen huevos, porque lo normal es que esta nómina realmente extensa de subvencionados por la gracia de las cajas (y de otros negocietes ayudados por los distintos gobiernos que nos han desgobernado), cuando oigan decir que se van a tener que poner a currar de nuevo, se van a partir de la risa y les dirán a los de la Funcas esta de los cojones, que santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Por eso es más fácil decir a los demás que sigan currando hasta los setenta, aunque se callen que es para pagar a prejubilados de cincuenta años que cuando te suena el despertador para ir a trabajar, ellos están preparando las cañas para irse a pescar y estar de vuelta a la hora de las cañas. Tócate los huevos.
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Saturday, June 27, 2009

El ecoCarrefour

Por fin una gran empresa que hace las cosas de manera inteligente. Se supone que con la decisión que acabamos de conocer, de hacer desaparecer las bolsas de plástico de sus centros comerciales de aquí a finales de año, conseguirá fidelizar a numerosos clientes, entre ellos por supuesto a mí, que abandono el Mercadona a pesar de tenerlo al lado de casa, pero colateralmente contribuirá de manera notable y eficiente a mejorar el medio ambiente de la mejor manera que se puede hacer, no contaminando.
Hasta ahora nos andaban contando el cuento de hadas de que el plástico hay que reciclarlo, que se puede recuperar, que si pitos y que si flautas, pero al fin y al cabo, el plástico se queda ahí, varios siglos, hasta que desaparece. Una barbaridad. Por eso lo mejor que se puede hacer es eliminar el uso del plástico, y muerto el perro, se acabó la rabia.
No voy a andar ahora dando cifras escandalosas de lo que supone el uso de bolsas de plástico de un solo uso en España (tercer consumidor europeo) y en el resto del mundo, sólo advertir que una estupidez tan enorme y que tanto mal está causando al planeta Tierra, no es posible que se esté cometiendo del modo en que lo está haciendo. Mientras Zapatero se da un baño de popularidad entre la militancia conservacionista más despistada con lo de Garoña, el Carrefour, miren ustedes por donde, está haciendo más por la mejora del medio ambiente que estos que pretenden cerrar nucleares para consumir más combustibles fósiles y, por lo tanto, provocar más contaminación y ser más dependientes aún del exterior. De cierto exterior.
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Monday, June 22, 2009

Vaya, vaya, aquí no hay playa


Una torre de almenara invertida en la soledad invernal de Matalascañas

Se acabó. Esto de construir a pie de playa podrá haber servido para que cuatro golfos apandadores hayan hecho fortuna, pero no para mantener en pie un sector fundamental en el entramado económico nacional. Hasta hace poco, las divisas que entraban por turismo, igualaban al gasto en combustibles fósiles, petróleo y gas natural. Ahora el gobierno de la nación nos desvela la reducción del turismo extranjero, que alcanza a casi un 12% y más que tendrá que bajar.
El sistema no funciona. Hasta ahora la Administración (local, regional y patria) han procurado apuntalar el binomio sol y playa construyendo a pie de playa y haciendo todo lo posible para que los precios se encarecieran en el litoral español, por ejemplo haciendo poco competitivos a los empresarios instalados en playas y pueblos costeros. ¿Cómo? Pues muy fácil, evitando que los visitantes llegaran a estos destinos turísticos a lo largo de todo el año y poniendo las bases para que tan sólo se acercaran a las playas en los congestionados meses de julio y agosto. De esta manera no hay negocio que aguante diez meses casi vacío y dos a rebosar en los que tienen que subir escandalosamente los precios para poder sobrevivir. Ha sido simple como un cubo y lo han conseguido. Cuando los objetivos son así de sencillos y de zafios, es fácil lograr alcanzarlos. Construían y construían, olvidaban las cuatro reglas que podrían haber convertido el litoral español en un Potosí, y conseguían lo que se habían propuesto.
En cierta ocasión pude oír espantado como todo un secretario general de los socialistas onubenses, un forastero que estuvo por aquí unos años buscándose la vida, animaba a construir y construir bajo el demagógico argumento de que todos los ciudadanos tenían derecho a veranear, razón por la cual había que construir más y más edificios, muchos bloques de apartamentos que ayudaran a masificar las playas en los meses de verano, enormes colonias de apartamentos baratos que ayudaran a castigar un litoral hoy absolutamente presionado por esa congestión estival derivada del simpático hecho de que las masas obreras y proletarias tuvieran su raquítico apartamento en la playa, y de paso que los cuatro amigotes del régimen, constructores de ocasión, se pusieran de grana y oro con el negociete, y de paso que el turismo español se fuera a tomar por culo.
Vamos a ser serios. Ustedes se imaginan a un turista con parné paseando por la calle Ancha de Punta Umbría a las nueve de la noche un saturday de agosto. O piensan que es posible que un guiri con yate de cuarenta metros aparezca por Islantilla a merendar y luego se suba al hoyo seis para patear viendo ondear las bragas colorás de la señora del apartamento de enfrente. Ustedes piensan que el modelo turístico del castigado y ya irrecuperable litoral onubense es el adecuado, o es fruto del ansia especuladora, del ganar a mansalva arramplando con todo lo arramplable, hasta el punto de convertir esto que era un diamante en bruto, en un erial poblado de apartamentos de dos habitaciones con trastero y aseo, caluroso e inhabitable en el que ahora campean cartelitos de se vende o se alquila con más moral que el Alcoyano.
Turismo interior, le llaman ahora a este deambular veraniego de las masas obreras y proletarias. Turismo interior a este modelo fundamentado en la práctica ausencia de salud mental, a esta catástrofe que sólo tiene un destino y además inevitable, ver como los negocios que allí se instalan siguen el mismo derrotero que les marcó el demagogo socialista mentado supra: la playa es para todos y al que no le guste, que no vaya. Y así, es. Aquellos que no gustan de hacer turismo en esta cataplasma calurosa y cara, se va tan campante a otros destinos más inteligentes, con el mismo calor y las mismas olitas, pero más barato y más competitivo, más cuidado y más limpio.
Antes, los proletarios, cuando queríamos, íbamos a la playa. Ahora, no. Ahora te cierran las posilibidades de irte al Cruce, a La Bota, a darte un chapuzón, negándote la posibilidad de aparcar o cobrándote un dineral por dejar el coche aparcado un rato donde hay aparcamientos, como en el asombroso caso de la Cuesta de Maneli. El caso es que o te compras un apartamento proletario construido por los amigos del lerenda, por quienes le dan palmaditas en la espalda o lo que no sea, con dos dormitorios y todo el calor del mundo, o te jodes y te quedas en tu casa, porque siempre ha habido clases y los proletarios no son todos igual de proletarios, los hay normales y corrientes, como usted o como yo, y tontos del haba capaces de dejarse engatusar por este socialismo de listos que se ha cargado el litoral onubense, hurtando de este modo y de paso una posilidad más de progreso para esta tierra.
Nos quedará el Polo Químico y Básico, la basura contaminante y cuatro jornales de mierda, y poco más. A eso nos han condenado. Desarrollo cero y turismo menos cero. Y lo malo es que en tiempos lo advertimos, aunque sólo consiguiéramos que nos condenaran al silencio y nos persiguieran como si fuéramos monstruos. Serán cabrones… Y todo para esto. Para esto que han conseguiro y esto que es lo que lo que hay. Playa para todos, nos decían. Y al final, playa para nadie. Que el asunto, listos más que listos, no era tener derecho a veranear en un apartamento de mierda, sino de construir un sector que habría traído riqueza, empleo y dineros para todos. Incluso para los proletarios a los que estos sinvergüenzas condenan hoy al paro o al empleo de peor calidad. Así que al final, hijos míos de mi alma, con la que habéis líado, que vaya, vaya, aquí lo que hay es mucho cemento y mucha cara, cara también de cemento pero armado. Lo que no hay, miren ustedes por donde, vaya, vaya, es playa, una puñetera playa como Dios y el sentido común, mandan.

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Saturday, June 20, 2009

Comentarios a este blog

Este blog es una mierda como muchos de vosotros ha comprobado en repetidas ocasiones. Yo mismo acabo de hacer dos comentarios a los comentarios de la entrada anterior, y no ha salido ninguna, ni como autor, ni como anónimo, ni como leche migá, así que me parece a mí que lo voy a cerrar, si es que se puede, porque con el de cocina tengo bastante y además es más divertido. En todo caso, voy a dejar este para contar aventuras pretéritas, memorias de un viejo tranquilo y apaciguado como voy siendo ya. Abrazos per tutti.
nota al margen: lo que quería comentar y no me dejaba el puto blog este de los cojones, es que me parece a mí, que ambos comentarios pueden que tenga razón, o al menos parte de razón. En Valencia y en Madrid, el voto realmente es también bastante conservador, en este caso conservador del pp que es quién manda por allí, y no del psoe, que es quién manda por aquí. Pero en fin, quienes deciden el resultado de unas elecciones en las que sí que nos jugamos el día a día, generales y municipales, es ese treinta por ciento que no ha ido a votar y que no tiene el deber de votar a ningún partido, sino que vota a quién le da la gana o, lo que es lo mismo, a quién le interesa en cada momento. Estas europeas, han visto como participaba fundamentalmente el voto militante o el de los acérrimos partidarios de esto o de aquello (y también el voto gamberro que termina en historietas como la de Zufre, donde han ganado los antitaurinos, je, je), pero ese treinta por ciento al que me refería más arriba, se quedó en su casa y cuando el telediario anunció que la ministra y el ministro iban a dar los resultados, cogió el mando a distancia y cambió de canal. Dos o tres veces, claro, hasta que encontraron un canal en el que no apareciera el jeto de Iznogud y la gallina Turuleta. Abrazos a ambos y a todo el que aparca por aquí de vez en cuando.
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Monday, June 8, 2009

Mapas, ejes e intersecciones

Se suele establecer un eje noroeste - sureste para explicar las desigualdades en España. Las regiones o zonas más pobres están situadas a Poniente de esta lína imaginaria, mientras que las zonas más ricas están a Levante. Si solapáramos el mapa electoral con el de la riqueza, veríamos sin sorpresa alguna, como coinciden las regiones más ricas con el azulón que se suele utilizar para representar las provincias en las que el PP se ha llevado de calle las elecciones, mientras que el tinte rojo se viene a ubicar sobre las regiones o zonas más desfavorecidas. No debería llamar la atención tampoco que el rincón suroeste peninsular, el más extremo de la media España pobretona y exenta de desarrollo, de infraestructuras, de trabajo no ya de calidad, sino de trabajo puro y simple, se haya tintado de rojo, una vez más, en estas últimas elecciones.
Ahora bien, se podría sostener que es lógico que los más desfavorecidos se echen en brazos de una izquierda que por estos lares mantiene un lenguaje y un tono absolutamente decimonónicos, pero es difícil de sostener cuando estamos viendo que en los periodos en los que la izquierda ha gobernado en España (en esta zona meridional, los socialistas llevan gobernando treinta años) estas regiones más pobres han sido significativamente desfavorecidas por el poder en lo que se refiere a inversión o o más elementalmente a la pura aplicación de políticas tendentes a desarrollar y mejorar las infraestructuras o la red industrial existente. Por lo tanto, el éxito que una y otra vez obtienen en las elecciones, habría que buscarlo en otras razones de índole puramente formativa, en razones que pasarían por estudiar las mentalidades de una sociedad arrinconada en formación y educación como en ningún otro lugar de España.
En Andalucía, y en concreto en Huelva, la provincia dónde más apoyos ha obtenido el Psoe en las últimas elecciones europeas (algo así como el 53% de los votos emitidos), los índices de analfabetismo cultural, los índices de lectura, o el consumo de libros, por poner algunos ejemplos a vuela pluma, son absolutamente escalofriantes. Estamos ante una población especialmente sensible al discurso simple y repetitivo con el que los socialistas inundan los hogares andaluces y onubenses, unos hogares presididos por un aparato televisor a todo volumen y donde los libros, esos elementos que nos hacen libres, campan por su ausencia. Si a esto añadimos el férreo control que los socialistas tienen de los medios de comunicación de masas, de las televisiones públicas y privadas, no es de extrañar que en los lugares más pobres y más retrasados en cuanto a formación y educación, arrasen en las elecciones. El tiempo, que todo lo cura, terminará arreglando este entuerto electoral, pero la mejora de los sistemas educativos también ayudarán a terminar con estas bolsas de marginalidad económica y electoral en el que se ha convertido Andalucía la Baja. Véase el mapa electoral, imagínense los ejes y busquen entre sus intersecciones los comportamientos electorales de los españoles.
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