Tuesday, April 28, 2009

La aljofifa del Macareno

Levantábamos los brazos presas del pánico cuando el camarero se acercaba a limpiar la mesa. “¡No, no, deje usted, que está la mar de limpia!”, y entonces, con cara de no entender nada, retrocedía. Daban marcha atrás el camarero y la aljofifa que traía entre las manos, de un color aparentemente gris oscuro, pero en realidad de compleja filiación cromática. Terrible.

Esto de librarnos de la aljofifa venía a ocurrir cuando estábamos alerta. Cuando la distracción nos vencía, el hombre alcanzaba el barniz con semejante hedor hecho harapos y te jodía ya la tarde. Era menester retirarse medio metro al menos de la mesa y esperar a que aquello se aliviase con la brisa que se colaba por las ventanas, por el airecillo que circulaba húmedo y frío por los bajos de la calle del Puerto, donde se ubicaba aquél establecimiento de nombre santurrón en el que nos refugiábamos quienes disponíamos de los diez reales que costaba una cerveza con su tapa de papas aliñás. Ya no quedan tabernas en Huelva.

Solíamos echar la tarde allí, y algún que otro mediodía que ventilábamos jugando a las siete y media con una baraja española cuyo mazo alcanzaba, y no piensen que es exageración de viejo, sus siete centímetros de tomo. Y lomo, el que tenían aquellos naipes mugrientos tan difíciles de barajar. Toda una contradicción en sí. Bastará recordar que de cada tres manos al menos una había que echarla atrás, por que al repartir, las cartas se repartían mal al ir algún naipe pegado a otro. Pegados con mierda, habría que aclarar por si alguno de ustedes lee esto tal como es de condición natural leer un periódico, de manera distraída. Pegadas las cartas con mierda. Con mierda de siglos y de desgana.

Y nosotros, los chiquillos, sueltos. Fumábamos, jugábamos a las siete y media, y bebíamos cerveza. Éramos jóvenes y dichosos. Catorce o quince años más o menos tendríamos por aquellos inviernos de Macareno y calle Concepción, de plaza de las Monjas y soportales de
la Gran Vía. Huelva, que aún era pueblo, no como ahora.

Ahora no te venden tabaco si no es con el carné de identidad por delante, pero eso sí, al Instituto llegan funcionarios de la Junta de Andalucía repartiendo condones y folletos del Instituto Andaluz de la Juventud. Entonces ibas a una farmacia, pedías con timidez y temor una caja de preservativos, que es como se llamaba entonces educadamente a los condones, y lo más normal es que tuvieras que salir corriendo si el boticario era tridentino o simplemente un mancornao. Con el tabaco no había problema alguno: tres celtas, una peseta. Los tiempos, que andan cambiando. Indudablemente a mejor.

Que quede constancia del aserto anterior, que uno es viejo pero no tan anormal como para repetir eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, tal como lo han ido repitiendo generaciones y generaciones. Y ello a pesar de que ya no gastamos taparrabos ni comemos raíces y caracoles, carroña y niños crudos como nuestros antepasados Sapiens sapiens de Atapuerca, que Dios tenga en su gloria.

Tiempos. Todos iguales, ya les digo, aunque cada día que pase sea mejor que el anterior. Y ahí está la hediondez de la aljofifa del Macareno para refrendarlo y recordarlo a quien lo quiera recordar.

Al final, de toda aquella Huelva desvencijada, te sigue asaltando el olor a orín de los meaeros de las tabernas, los lapos rebotando en el serrín y las calles anegadas con las lluvias de otoño. También persiste el olor a vino rancio del Zeppelín, el de las ramas de pino exornando las esquinas de una barra en la que los parroquianos gritaban al mus: “¡Envío!”. “¡Toas!”.

Al final, de aquella Huelva pueblerina y pobre no nos queda más regalo que el saber que todo tiempo pasado fue peor; y que hoy, a pesar de las crisis y las estrecheces que se empiezan a vislumbrar, el hedor de la aljofifa del Macareno no reúne méritos ni para contarlo a los nietos, incapaces ellos de saber que hubo un tiempo en el que la mugre se soportaba con gusto. Y si no, ahí tienen ustedes lo que fue el paseo de la Punta del Sebo y en lo que lo convirtieron durante aquellos años sucios, hediondos y terroríficos que a algunos nos tocó vivir.

Entonces no pudimos gritar que no, que dejaran aquello como estaba, que estaba la mar de limpio. Nuestros hijos y nietos sí que podrán ahora gritar y exigir: “¡Dejen el río en paz. Váyanse!”. Es el tiempo de ellos, un nuevo y mejor tiempo.

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Saturday, April 18, 2009

Video contra los hijosputa del Polo

Como hace tiempo que no digo nada de los hijos de la gran puta del Polo Químico, que ojalá la crisis los sepulte lo más hondo que pueda, aquí os dejo un enlace para uno de los muchos videos que en el youtube hay contra esta maldita canalla. Os dejo este porque me ha impresionado la letra, clara y directa, de Antonio Cabezas, según reza en los créditos: http://www.youtube.com/watch?v=jEmpkTGBb4s
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Friday, April 17, 2009

Aeropuertos, catetos y otros desastres

El aeropuerto de Ciudad Real, una de las referencias de quienes contra el más mínimo sentido común defienden la construcción de una de estas instalaciones en Huelva, está en venta. Es privado, claro está, y está en venta nada más terminarse de construir. El de Castellón, otro que tal baila, de tener beneficios, que no los tendrá obviamente, se los quedarán los promotores, pero si hubiera déficit, je, je, je y perdonen que me ría, lo pagará el contribuyente, es decir usted y yo, entre otros millones de españoles que estamos ya temblando ante otra nueva declaración de la renta de las personas físicas y químicas, cuando aún no nos hemos recuperado de la anterior. El de Burgos tiene un tráfico medio de 43 viajeros al día, y el vuelo a Barcelona, ida y vuelta, cuesta 800 euros, ja, ja, ja, ja, ja… Es para troncharse. En el de Logroño no hay que tener la más mínima preocupación por aparcar el coche, los aparcamientos parecen pistas de aterrizaje de lo vacías que están. Otra ruina más de aeropuerto, impulsado como los otros muy probablemente por la catetez de la clase política, de los nuevos ricos del ladrillo que ahora andan pasando apuros, y por una sociedad civil que en su conjunto no tiene ni idea de cómo defenderse de esta clase política que, en teoría pero sólo en teoría, debería representarnos a todos.
En Huelva siguen erre que erre empeñados en llevar adelante lo del aeropuerto de los cojones. Teniendo como tenemos hasta tres aeropuertos en las distancias adecuadas a la capital y al resto de la provincia, se empeñan en construir una ruina que luego tendremos que pagar todos nosotros. Eso, fijo. Los muy catetos e ignorantes se empeñan en construir una infraestructura absolutamente y de todo punto innecesaria, cuando el déficit de esta provincia en infraestructuras, las viarias incluídas, es alarmante.
Así que con los impresentables del Psoe alucinando en colores con tan brillante idea, y los del PP que no se atreven a mandarlos a la gran puñeta y contar al personal el disparate que supone lo del aeropuerto, mucho nos tenemos que temer que lo terminarán construyendo. Los de IU y los de UPyD, las únicas fuerzas que hasta la fecha no han apoyado semejante disparate, deberán ir tomando nota de todo cuanto suceda y, por supuesto, que paguen semejante barbaridad con su propio dinero o con una temporadita en el maco quienes se han empeñado en tirar el dinero de los onubenses e hipotecar futuros dineros públicos de esta provincia tan necesitada de infraestructuras. Alguien deberá poner freno a semejante dislate, vamos, digo yo.
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Friday, April 10, 2009

Marcas: mientras más blancas, mejor

La calidad no tiene por qué ser cara. Este es el lema de una de las empresas que más marcas blancas ofrecen, la alemana Lidl. Pero la guerra en España la ha desatado Mercadona. Decidió primero eliminar de sus estanterías un número considerable de marcas caras, el objetivo era bajar el precio del carrito de la compra y de paso unos resultados que habían metido al grupo en números rojos durante el ejercicio de 2008. A partir de aquí, el fin del mundo.
Las marcas, es decir aquellas empresas que venden lo mismo pero más caro porque se dejan un dinero en publicidad, protestan. Pues muy bien, que protesten todo lo que quieran. Las marcas, desde luego, mientras más blancas, pues muchísimo mejor. La garantía la ofrece la superficie comercial que las tiene en sus estantes, la fiabilidad del producto deviene de quién te lo vende. Está todo bien claro: si en un supermercado, pongamos por ejemplo Mercadona, te vende productos de mala calidad, pues simplemente dejas de comprar allí, y esa es precisamente la razón por la que Mercadona o cualquier otro no te va a defraudar, sino más bien todo lo contrario. Es evidente que procurarán ofrecer calidad para fidelizar al cliente. Aquí el único que pierde es el mercado publicitario y de paso las televisiones y otros elementos que viven de la publicidad. A ver qué viene a contarnos ahora Telecinco o Cuatro con apoyar las marcas,  ¿qué pretenden, que paguemos más por un producto pudiendo pagar menos? ¿Qué nos quieren contar, que se les acaba el chollo de la publicidad? Pues muy bien, por mi como cierran esas cadenas de televisión, ya saldrán otras de marca blanca, con igual (o mejor, porque peor es imposible) calidad y más baratita, o al menos con menos publicidad. Yo lo tengo claro, viva la crisis y vivan las marcas blancas, mientras más mejor. A los demás, que les vayan dando.
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