Monday, December 29, 2008

Ignorancia y terror

Con el único fundamento de la ignorancia, el islamismo radical tiene como objetivo acabar con el estado de Israel. Terminada la tregua de seis meses entre judíos e islamistas radicales de Hamás, éstos se aprestaron, fanáticos e intolerantes como son por definición y convicción, a bombardear suelo israelita. Una semana después y no sin previas advertencias, el gobierno de Tel Aviv ha ordenado una ofensiva en la franja de Gaza para acabar con esas constantes e irracionales agresiones. Puede que la respuesta haya sido excesiva, como dicen algunos, la UE por ejemplo, pero en todo caso ha sido absoluta e irremediablemente necesaria. Israel no podía permanecer impasible mientras la oscuridad islámica utilizaba el único lenguaje que sabe utilizar, el del terror.
Los medios de comunicación y la opinión pública internacional, mayoritariamente, se han puesto del lado de los débiles, algo comprensible, pero no aceptable. Será necesario mantener la cabeza fría y ver lo que está ocurriendo: que el gobierno radical islamista de Gaza utiliza de forma cobarde y miserable a la población civil como escudo ante los bombardeos israelitas, y que son los agresores. Hasta el momento parece ser que hay más de trescientas víctimas mortales, la mayor parte milicianos de Hamás, pero también es cierto que lamentable, pero también inevitablemente, se han producido víctimas civiles al atacar objetivos militares, desde lanzaderas de misiles hasta la propia sede del Ministerio del Interior de Gaza o la Universidad Islámica en la que se enseña de todo menos los conceptos que han acompañado el desarrollo y el progreso humano desde el principio de los tiempos, la paz y la libertad.
Es duro aceptar esta realidad, pero en un lado está un estado democrático, Israel; mientras que al otro lado está la intransigencia, el fanatismo y la profunda ignorancia que es caldo de cultivo idóneo para una triste realidad de la que Israel no es culpable, la profunda miseria que se establece donde en lugar de razón se cultiva fe. La Universidad Islámica de Gaza es un ejemplo de ello. Terrible.
Posted by Bernardo Romero at 08:02:33 | Permalink | No Comments »

Saturday, December 27, 2008

Dos en una

Ni siquiera el último Nobel de Economía se atreve a precisar cuándo terminará esta situación de crisis. Ni él, ni ningún otro economista se atreve, curiosamente, a discernir entre la crisis coyuntural que atravesamos, la del ladrillo y posterior arrastre de los mercados financieros, y la estructural, la que sigue a los intensos cambios que se están desarrollando en el mundo  gracias a los vertiginosos avances telemáticos. De la crisis coyuntural se podrá salir, bastará con lo que se está haciendo, fortalecer con dineros públicos (En EE.UU. al menos la banca se nacionaliza) el propio sistema financiero para que los créditos y las grandes inversiones pongan otra vez a los mercados en disposición de atenuar el ascenso del paro y el descenso del consumo. Hasta aquí, todo bien, todo como debe ocurrir en una crisis cíclica sin la mayor importancia, aunque sea, como dice Kruger, el antes no citado Nobel, la mayor desde la Gran Depresión.
Pero qué ocurre con esa crisis estructural que afecta a todo el planeta. Cómo responden los gobiernos a ese ascenso lento pero inexorable del paro que se iníció en los ochenta y que no cesa. Pues de ninguna manera o justo de la manera contraria. Veamos. En 1995 se reunió en Nueva York lo más florido de las finanzas, el poder político y la empresa, desde Gates hasta la señora Thatcher, pasando por Reagan o su asesor Bretzinsky. De allí surgió aquello del 20-80, la proporción entre la parte de la población necesaria para mantener el nivel de desarrollo y progreso actuales, y la de personas superfluas, a las que habría que entretener y alimentar para que no molesten demasiado (el entetamiento, traducido al español un término inglés que unía las palabras pecho, por lo del pecho materno que adormece al bebé satisfecho, y entretenimiento). El caso es que todos los países, todos los gobiernos y con la sola oposición del aún tímido aunque ruidoso movimiento antiglobalización, han seguido a pies juntillas esto de que sólo es necesario un 20% de la población ataviada con el mono azul, hasta el punto de que en el parlamento europeo y hace pocas fechas, casi prospera la aprobación de la jornada laboral de 65 horas, lo cual implica que los beneficios de los adelantos tecnológicos sólo vayan en provecho del gran capital y no del conjunto de la población. Realmente lo que habría que hacer es propiciar la reducción de la jornada laboral, de modo que no sea una minoría la que pueda optar a un puesto de trabajo sino una inmensa mayoría, lo cual lleva implícita una mayor igualdad social y económica no ya entre los ciudadanos de cualquier país desarrollado, sino que se evitaría de paso que las distancias se vayan abismando entre el Norte y el Sur, entre los países ricos y los países cada vez más pobres. Adecuar el sistema productivo global a las nuevas circunstancias derivadas de los adelantos tecnológicos, de la comunicación y la información, es tarea o debería ser también tarea de los gobiernos, pero esta otra crisis, estructural, es que ni la huelen, y si de alguna manera la vislumbran, sólo se les ocurre reaccionar como en la famosa reunión de Nueva York del 95, en esa en que el sabio economista y filósofo norteamericano de origen polaco, definió algo más antiguo que el andar p’atrás: pan y circo. Teta y entretenimiento, pero esto, convendrán ustedes conmigo, no es solución ni lógica ni, y eso es peor, digna.
De momento aquí estamos, metidos en una crisis coyuntural de fácil solución, que no nos deja ver otra de mayor calado, estructural, de la que el Tercer Mundo y el Cuarto Mundo, el de los pobres que cada vez pueblan más el Occidente desarrollado y próspero (barrios marginales en los que sólo vale la ley de la selva, un fenómeno con el que nos tendremos que acostumbrar a vivir), van a salir aún más mal parados que de la crisis del 82-85, que ya fue un tremendo acelerón de los países ricos que dejó atrás, tremendamente atrás, a los países pobres, destinados a la miseria y a ser mera despensa de ¡alimentos! y recursos energéticos para el primer mundo. Lo curioso es que semejante acelerón trajo (y sigue atrayendo) en su estela a quienes conforman hoy el ya mentado Cuarto Mundo, esas inmensas bolsas de pobreza, marginación y nula formación (otra condena dentro de su propia condena) que estamos viendo formarse delante de nuestras narices. El Tercer Mundo, en casa.
Posted by Bernardo Romero at 09:22:29 | Permalink | No Comments »

Thursday, December 25, 2008

En manos de quién estamos

Acabo de leer lo de la reunión de Echenique, uno de los hombres de confianza de Botín, con Bernard Madoff en sus oficinas de Nueva York. Se olían los del Santander algo en las triquiñuelas financieras de semejante elemento, y más que se temían después de una reunión en la que lo único claro que sacaron fue que había que sacar los dineros lo más rapidamente posible, que aquello no olía bien.
Hombre, pues vaya usted a ver, el negocio de Madoff no era sino lo de la pirámide, eso de que tu pones parné y los que vengan igual que tú, pero detrás, apoquinando, te dan mil por uno. Claro que eso no puede terminar nunca bien, o que es lo que se creen los Botín de todo el mundo, que el dinero se pinta. A juzgar por lo que ganan estos desalmados, sí que deben creer que el dinero se pinta, porque si no, no se explica que tan listos como son, hayan sido víctimas de este timo que no está mucho más allá del de la estampita o el del tocomocho. Un horror. En manos de quién estamos.
Estamos en manos de gentuza impresentable que se dedica a amasar inmensas fortunas y una vez amasadas, a meter nuestros pobres huesos en el horno del pan con la pretensión de sacar brioches recién horneados. Un imposible. Ya es hora de que a esta caterva de avaros que han provocado la ruina con la que nos estamos sólo desayunando, les pudiéramos dar una patada en el culo… Pero, no. A estos miserables, Zapatiesto va y les da dinero de nuestros impuestos, reservas del estado que están saqueando con el pretexto de que si cae la banca, caemos todos. Oiga, pues que caiga la banca, que se nacionalice y estos timadores de poca monta vayan al único lugar en el que deberían estar, en un calabozo a pan y agua.
Yo, que en mi vida he ahorrado un solo duro, si tenía pocas ganas de ahorrar, ahora no tengo absolutamente ninguna. Trabajaré menos, así de fácil. Es la única respuesta lógica a esta poca vergüenza, a este desvarío infame que ha provocado la crisis. Bueno, el afán acaparador de unos pocos multimillonarios ,y la demencial concesión de créditos a todo bicho viviente, a todo bicho viviente que se ha dedicado a invertir en bienes de consumo (último peldaño en la escala del consumo, de la razón económica) y que no ha destinado un sólo duro, como es natural, al ahorro, el necesario ahorro que permite a los estados invertir en grandes obras, en esas infraestructuras que al fin y al cabo son las que hacen poderoso a un país.
La última consigna socialista es precisamente no hacer obras faraónicas, paralizar la inversión en grandes obras… Justo lo contrario de lo único que podría sacar a España de esta lamentable situación.
Pero nada, tranquilos. En realidad hemos sido siempre pobres, y este sueño de nuevos ricos ha durado lo que tenía que durar. Ahora se hacía necesaria una crisis que pusiera las cosas en su sitio. Ajustes de los desajustes. Reforma laboral por huevos. Esto es una crisis. Así que: viva la crisis.
Trabajad lo justo para vivir, pero con champagne francés, por supuesto, que es mejor vivir. Descorred los visillos de las ventanas y contemplad como todo se va desmoronando a vuestro alrededor. Ya nada será igual, pero en todo caso, el fin de los malos tiempos, está cercano.
Posted by Bernardo Romero at 23:18:30 | Permalink | No Comments »

Tuesday, December 23, 2008

Felices y tranquilas navidades

Ahí va eso de Pergolessi (Si me amaras… al menos se le atribuye) para que no me olvidéis en este año que se nos viene encima (o eso dicen) : http://www.youtube.com/watch?v=PlwD1QmYlG4
Posted by Bernardo Romero at 16:53:19 | Permalink | Comments (1) »

Monday, December 22, 2008

Año nuevo, vida nueva

Después de casi siete años en El Mundo - Huelva Noticias, cambio de aires. Un nuevo proyecto que espero esté en marcha en dos meses a lo sumo, recibirá mis artículos y hasta mis dibujos. Por esta razón, puede que este blog permanezca más o menos inactivo, incluso puede que termine por desaparecer, pues el nuevo proyecto suma página web y páginas en papel. Hasta pronto, pues.
Posted by Bernardo Romero at 08:57:05 | Permalink | Comments (1) »

Tuesday, December 16, 2008

La infame turba

En mi otro blog: www.bernardoromeroensucocina.blogspot.com aparece el perfil que Andrés Marín ha ejecutado sobre mi persona, publicado este domingo en El Mundo - Huelva Noticias, y que pasará a formar parte de su próximo libro: La infame turba recoge las pinceladas que componen el cuadro cultural onubense. Si queréis leerlo y celebrarlo como yo, pinchais en el enlace y de paso buscáis algo para hacer en la cena de Navidad. Saludos.
Posted by Bernardo Romero at 08:59:07 | Permalink | Comments (1) »

Monday, December 15, 2008

El principio de la incertidumbre

Es difícil entender el juego de la vida porque existen muchas pasiones, demasiadas complejidades que circulan alrededor del alma humana para concluir, en las más de las ocasiones, de forma harto extraordinaria. De esas vidas extraordinarias, de esas vidas que son las más por mucho que el sentido de la moral pretenda cerrarnos los ojos, ha extraído Manoel de Oliveira muchas de esas historias que cada año, diríase que metódicamente, nos regala. Don Manoel, a quién todavía recuerdo en el Festival de Cine Iberoamericano con su última producción a cuestas, acaba de cumplir 100 años.

Sus inicios, como es fácil deducir, se remontan el cine mudo. Después vendrían muchos hitos y títulos importantes en su extraordinariamente prolífica carrera fílmica, hasta el punto de que hoy la crítica especializada compara su quehacer detrás de las cámaras con la obra de los más grandes e inmortales nombres del cine europeo, pero ninguno de esos logros como el de haber sido considerado un subversivo por la cerrazón salazarista, lo cual es todo un elogio a su carrera y a su sentido, que es el nuestro, de la honorabilidad. También no quedó en el olvido el detalle de haber respondido a la censura de sus películas o a las trabas que para trabajar se le imponían en aquel Portugal ya felizmente olvidado, con la dedicación a los prósperos negocios familiares y en un guiño proverbial a aquella quietud que caracterizó al régimen de Salazar, con la práctica de su afición favorita, las carreras de automóviles.

Todo un carácter, don Manoel está en estos momentos terminando el rodaje de “Excentricidades de una chica rubia”, su última película, un film que esperamos ver en el próximo Festival de Cine Iberoamericano mientras el realizador luso filma su siguiente producción y envía un telegrama disculpando su asistencia, o a lo mejor no. Si se le concediese un Ciudad de Huelva, quizás no. Y a pesar de que ya se le ha reconocido en muestras de tanto nivel como la de Cannes donde tras lograr
la Palma de Oro en 1999 por su película “La Carta”, fue a recibir hace unos años la Palma de Honor en reconocimiento a su trayectoria artística, se podría acercar una vez más a Huelva para decirnos aquello de que lo mejor para olvidar que la muerte acecha es continuar trabajando – tal como le decía Marcello Mastroianni mientras el astro argentino interpretaba sus últimas escenas en “Viaje al principio del mundo”, en 1997 y a las órdenes del director del citado film, Manoel de Oliveira -. Es menester seguir trabajando y resistiendo, dice el realizador portugués a quién quiera escucharlo. Lo de los premios nunca le preocupó mucho: tan sólo hay que observar el detalle de cómo siempre ha estado alejado del cine más comercial y ha aborrecido de lo simple. El suyo es un cine sublime, hermoso y lento, con el tempo que ya pocos maestros saben narrar historias. En Huelva, desde luego, hemos tenido la oportunidad de admirarlo y también de escucharlo. Un lujo.

Cien años, que acaba de cumplir el tío. Un fenómeno. Y un cineasta ya de culto, estudiado y entendido ahora como un precursor del neorrealismo, como un director que tenía razón al no preocuparse nunca de la taquilla. Él estaba a otra cosa, don Manoel estaba a contar historias, a profundizar en el alma humana, en describir las pasiones, el amor y el desamor, la codicia o la envidia, a relatar cómo somos los humanos. Y ahí está una de las muchas películas que nos hizo meditar durante mucho tiempo después de verla, “O principio da incerteza”. Un peliculón, que se suele decir.

Aquí tuvimos la oportunidad de conocer la obra de don Manoel de Oliveira al tiempo que la crítica especializada y los más avezados cinéfilos europeos empezaban a descubrirlo en la década de los setenta. El Festival Iberoamericano lo trajo por primera vez de la mano de José Luís Ruiz, que dedicó una muy especial atención en sus años como director al cine portugués, tan cercano y a veces tan desconocido en España. Portugal, tan cerca a pesar de todo.

Cuenta Manoel de Oliveira, a respuestas de cómo ha podido llegar a ser centenario y con esa fortaleza que le permite seguir trabajando, que lo suyo es simplemente un capricho de la naturaleza. En realidad a ese capricho, a esa incertidumbre de lo que nos ocurre ahora y lo que pueda ocurrirnos cualquier día de estos, de por qué nos portamos hoy así y mañana de otra manera, don Manoel le ha sacado ya un buen número de películas. Quizás esa curiosidad por desentrañar el alma humana, ha permitido al realizador portugués, a este icono del cine europeo, continuar indagando, después de ochenta años, en este principio de la incertidumbre que nos atrapa y nos suelta.

Es hermoso vivir.

Posted by Bernardo Romero at 16:48:35 | Permalink | No Comments »

CRÍTICA TEATRAL: España, dos en una (afortunadamente)


LA CENA DE LOS GENERALES, de José Luís Alonso de Santos. Dirección: Miguel Narros. Escenografía: Andrea D’Odorico. Vestuario: Ana Rodrigo. Iluminación: Juan Gómez Cornejo. Espacio sonoro: Luís Miguel Cobo. Intérpretes: Sancho Gracia, Juanjo Cucalón, Ana Goya, Víctor Manuel Dogar, Jesús Prieto, Borja Luna, Candela Arroyo, Lorenzo Area, Tomás Calleja, Antonio Escribano, Emilio Gómez, Virginia Mateo, Luís Muñiz, César Oliver, Lucía Bravo, Luís Garbayo, Juan de Mata y Adolfo de Grandy.

Escenario: Gran Teatro. Aforo: 644 personas (Lleno) Fecha: 12 de diciembre, 2008.

(**)


 

Bernardo Romero

Huelva

El Gran Teatro ha querido cerrar la temporada de otoño con una obra de relumbrón, con un elenco amplio y nombres sagrados de la escena española: Miguel Narros, José Luis Alonso de Santos, Andrea D’Odorico, Sancho Gracia, Juanjo Cucalón… La apuesta no podía ser más fiable y el resultado más desolador.

“La cena de los generales” ha venido a ser una tragicomedia de ritmo sobresaltado, en la que se alternan momentos de histrionismo agudo y evocaciones a teatrillo escolar, un ritmo salvado por la experiencia y el buen tono de actores de peso como Sancho Gracia o Juanjo Cucalón, y este último a pesar de los saltitos grotescos que el autor y el director le obligan a dar. El caso es que sobre un texto desacertado, que acude al chiste zafio y grueso para salvar los muebles entreteniendo a un público que responde con enormes risotadas, es complicado mantener la necesaria tensión y, mucho menos, despertar emociones. Nada más lejos de la intención del autor, que debe andar con otros propósitos, cuando escribe este panfleto en el que una de las dos Españas, la que queda, afortunadamente, se merienda el recuerdo de la otra, a la que ridiculiza sin percatarse de que el rebote le da de lleno en el teclado del ordenador.

Pero ya se sabe, una de las dos Españas, para poder helarte el corazón, necesita inexorablemente de la otra. Es por ello que José Luís Alonso de Santos, héroe de la que queda de las dos Españas, se ve en el trance de tener que rescatar al glorioso ejército vencedor y hasta al mismísimo Caudillo del dicho glorioso ejercito nacional, para construir sobre lo que ya no son ni siquiera cenizas el último capítulo, esperemos, de la venganza de una de las dos Españas, la que queda, desgraciadamente, sobre la otra, la que ya no queda ni en el recuerdo, afortunadamente.

Semejante ejercicio intelectual sería o debería ser de todo punto inútil, a no ser por lo que venimos diciendo, que una España necesita a la otra, por que se retroalimentan para poder devorarse las entrañas y desgarrarse el alma a dentelladas, que es su vicio. Malditas sean ambas dos.

En la mitad misma de todo este embrollo cutre y triste, como la propia tragicomedia con que nos regala tan prolífico autor, está el común de los españoles, los españolitos que nos quedamos tan panchos como helados del corazón cuando el autor ridiculiza el nombre de España, o cuando nos presenta como centrado y bonachón a un clero vasco que hace siglos sabemos qué es: absurdo independentismo (de qué), decimonónico y reaccionario hasta la médula, desde su propia raíz carlista hasta el aberrante hecho de haber hecho germinar otro glorioso ejército salvador de patrias, el de la intransigencia fascista etarra.

El esperpento, ahí, desde luego no para, sólo hay que asomarse a este disparate histórico para ver cual es la intención de la paupérrima intelectualidad española afecta al régimen que hoy reina en las alturas de esta última España que aún sobrevive.

Deberíamos haber hecho referencia también al teatro, a la admirable escenografía, una vez más, de Andrea D’Odorico; a la maestría de un viejo conocedor del oficio como Narros que ha sido capaz de poner un mínimo de orden en semejante patochada; a los actores, pero no a todos, que alguno o por mejor decir a alguna, habría que recomendarle un curso rápido de interpretación y sosiego. También podríamos hablar de teatro, pero en estos tiempos en los que se intenta recuperar una España ya olvidada para dar vida a la otra, la verdad, lo que se apetece es gritarle a todos estos que nos dejen en paz, que de fascismos estamos ya bastante hartos.

 

Posted by Bernardo Romero at 14:44:51 | Permalink | Comments (1) »

Friday, December 12, 2008

Música, pintura y otras subidas

El sábado a las ocho de la tarde, Marta de Pablos y Ramírez Vega, abren su muestra conjunta en la galería Fernando Serrano de Trigueros. Las puertas de la galería se abren para el público en general, y les puedo asegurar que son siempre extraordinarias celebraciones. Habrá algo de carne a la brasa, tengo entendido, y en todo caso a eso de las once de la noche continúa la fiesta en el pub Ambigú, en la calle Labradores de la misma localidad. Un grupo de músicos atacarán piezas rockeras y jazzísticas en una jam session que promete, y todo lo demás correrá ya a cuenta del personal asistente.
En estos tiempos de crisis, no está mal la fiestecilla de la galería. De momento, el agua subirá a principios de año por encima del IPC, que el pobre hace lo que puede, quiere decirse que el empresariado en general hace lo único que se le ocurre en tiempos de crisis, bajar los precios para vender algo, lo que sea, pero hacer caja y que suene ese agradable de la máquina registradora: grrrrrrreck, tlinc. Tchack. La luz, por supuesto que también subirá, y muy por encima del IPC, pues no son nadie los de Sevillana Endesa, muy probablemente la empresa más impresentable de toda España y con diferencia. Por cierto ¡fuera la maldita central térmica de la ciudad, iros a asesinar a vuestra puta madre y dejadnos en paz partía de cabrones!
Esta subida última, la de tono, no me da la gana de borrarla, yo en mi blog escribo lo que me da la gana, así que el juez, si hay denuncia, ya sabe el camino que debe tomar, el mismo que los contaminantes de Sevillana Endesa, y por si hubiera alguna duda, el camino es justamente el que les conducirá a tomar mucho por culo. Es lo que hay. Alzugaray.
Posted by Bernardo Romero at 11:24:05 | Permalink | No Comments »

Tuesday, December 9, 2008

Cigarrillos, mentiras y otras adicciones (crítica teatral)

HUMO, de Juan Carlos Rubio. Dirección: Juan Carlos Rubio. Escenografía: José Luís Raymond. Iluminación: José Manuel Guerra. Audiovisuales: Álvaro Luna. Vestuario: Javier Peláez. Intérpretes: Juan Luís Galiardo, Kiti Mánver, Gemma Jiménez y Bernabé Rico.

Escenario: Gran Teatro. Aforo: 644 personas (Lleno) Fecha: 7 de diciembre, 2008.

(***)


 

Bernardo Romero

Huelva

Una historia adecuada para lucir sobre los escenarios a dos grandes de la escena, Juan Luís Galiardo, reciente premio Ciudad de Huelva en el Iberoamericano de Cine, y una actriz que lleva toda una vida sobre las tablas, Kiti Mánver. Un lujo. Juan Carlos Rubio, cuando escribía esta obra, con toda probabilidad estaba pensando ya en la necesidad de que fueran dos actores de peso los que aprovecharan todo lo que sobre el papel estaba dejando su prolífica imaginación. Así ha sido, y la obra es, por encima de todo, una vindicación del oficio de actor. Una hora y tres cuartos sin parar un momento, con una intensidad digna de elogio y con un ritmo absolutamente vertiginoso. Eso, y otras cosas más, es “Humo”, representada el pasado domingo en el Gran Teatro onubense.

De hecho, la primera escena, por ir empezando a atrapar este humo que no se nos fue de las manos en ningún momento, no necesitaba siquiera que el autor la hubiera escrito. A Juan Luís Galiardo se le ponen esos decorados detrás y se lanza al ruedo sin capote. Es actor y actúa, todo el tiempo. Termina la obra, interrumpe los aplausos del respetable y vuelve a actuar. En el Gran Teatro soltó una filípica sobre el derecho divino del pueblo a poseer y ser el propio teatro. Natural. Después hasta tuvo tiempo de conmemorar a su aire el aniversario de
la Constitución e incluso se lanzó a degüello de los funcionarios que no le rinden pleitesía. Genial.

La Mánver también actúa, pero se limita a su profesión, la de actriz, la cual le sitúa en las tablas mayormente. Estuvo sorprendente, hermosa y mostrando un dominio de la situación que le hizo transitar sin problema alguno desde la comedia al melodrama, rozando en algún momento la pura tragedia en las escenas más intensas de la obra. Es actriz y domina todos los registros. Una grande de la escena, como ya decíamos más arriba. El domingo en Huelva gustó y se gustó durante la representación. Ella sola hace pequeño el escenario, lo aprehende y usa a su antojo respetando el texto, el drama, la intención del autor.

Debe ser Kiti Mánver, en consecuencia, un lujo para cualquier director, para cualquier profesional del espectáculo que necesite actores para una función. Esta de Rubio, desde luego andaba necesitada de dos actores capaces de devorar el escenario y es obvio que el autor y director los encontró. Juan Luís Galiardo y Kiti Mánver, llevan la obra con profesionalidad, con oficio, aunque a veces a Galiardo le pueda el gran actor que es y actúe por encima de su papel, que ejerza el papel de Galiardo más que el de Luís Balmes que le tocaba ayer. Cosas y hábitos que tiene esto de ser actor, que debe ser tan adictivo como eso del tabaco, motivo aparente de la obra que es suplido por la mentira como vicio irrenunciable de la especie humana, pero que tampoco es el tema central, que más bien viene a ser el amor, otra adicción. Aunque uno alcance al menos a pensar que el motivo central del texto de Juan Carlos Rubio es el teatro en sí, es escribir una obra para pasear por los escenarios españoles a dos grandes de la escena. Esa puede que sí sea la intención última de una obra entretenida y que se deja ver, una obra en la que se trata de disfrutar, por encima de todo, de los actores.

Posted by Bernardo Romero at 15:54:42 | Permalink | No Comments »