Monday, November 17, 2008

Críticas de cine (Festival de Cine Iberoamericano) 2

PARQUE VÍA. Dirección y guión: Enrique Rivero. Fotografía: Arnau Valls Colomer. Sonido: Raúl Locatelli. Montaje: Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero. Dirección de arte: Noemí González. Principales actores: Norberto Coria, Nancy Orozco, Tesalia Huerta.

México, 2008.
86’

Capturar el tiempo en toda su belleza

Explicar los actos que aparentemente y sin conocer los hechos pudieran parecer irracionales, es una de las lecturas de una película preciosista en cada uno de sus planos

 

BERNARDO ROMERO

HUELVA.- Hace un año dudábamos de que “La luz silenciosa” de Carlos Reygadas pudiera ser entendida y apreciada por el jurado del Festival y hacerse con el Colón de Oro. Nos equivocábamos y el jurado sí que dio ese merecido premio a una película que estaba muy por encima de las demás, hasta el punto de ser una obra de arte en sí, algo más que cine, nos atreveríamos a decir. Arte, simplemente arte, y para ofrecer un discurso pleno de belleza e intención, el soporte da absolutamente igual: pintura, literatura, escultura, danza…o cine, como era el caso de la película de Reygadas.

En los agradecimientos que aparecen al final de esta absolutamente maravillosa producción mexicana, figura el nombre del director de aquella película cuyo silencio nos iluminó a quienes supimos disfrutar de ella. Es natural. Como también es natural que el propio Reygadas seleccionara esta “Parque Vía” para un master que impartió en el marco del festival de cine de Albacete. El film de Enrique Rivero está en el camino de esa manera de entender y realizar un cine que va mucho más allá de ser una película más, una historia narrada con la ayuda de medios audiovisuales. “Parque Vía” es una película virtuosa por muchas razones, no sólo por la actuación de un protagonista en cuya vida se ha inspirado esta cinta, o por la fotografía tan extremadamente deliciosa, o por un tempo absolutamente sublimes, sino por lo que encierra la película en sí, por esa explicación, honda y profunda, de lo que sucede en la vida aparentemente insulsa de su protagonista. La película es una obra de arte, por lo tanto, en todo el sentido de la palabra, por la plasticidad lograda y por el discurso que encierra, fiel a estos tiempos, a estos ajetreados y convulsos tiempos en los que la tranquilidad y el discurrir lento y armonioso de la vida no deben confundirnos con aburrimiento, esa pregunta insistente de todos aquellos seres humanos, pocos, que se entrecruzan en la apacible vida de Beto (Norberto Coria), el protagonista.

Hacer de cada plano una pintura, de cada movimiento un escorzo barroco, de cada secuencia una novela romántica… Hacer una película que destila arte en todos sus encuadres, en todos y cada uno de sus momentos, eso es lo que ha logrado Enrique Rivero, otro realizador novel que se apunta al cine de auténtica calidad, al cine concebido como obra de arte. Narración y presentación, que no otra cosa es una obra de arte, un lienzo, un grabado, una escultura, un paso de danza, o una sinfonía inacabada como esta película que tiene además, como toda buena película debe tener, un final creíble, sorprendente, pero sobre todo razonado, lógico y hasta formal.

Es película para ver, para disfrutar y, también dados los antecedentes, para optar a un premio como viene haciendo en todos los festivales en los que se presenta. Un peliculón.

Posted by Bernardo Romero in 19:44:05
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