Algunos datos curiosos
Fue aquél tiempo precedido por manifestaciones que pondrían en evidencia que la ciudad estaba cambiando. Éramos entonces una minoría que fue capaz de sacar a la calle a alrededor de 20.000 personas en la mayor manifestación de la que Huelva había tenido noticia hasta entonces. Una manifestación que fue y sigue siendo silenciada por la prensa, sometida como es sabido, al poder económico y político hasta extremos que, en el caso onubense, ha llegado a alcanzar el ridículo más espantoso en innúmeras ocasiones.
Dos décadas después de aquello y con la industria química y básica onubense acatando, qué remedio, la legislación medioambiental europea, nos llega la noticia, feliz por supuesto, de que llegan a su fin las descontroladas acciones industriales de Foret y Fertiberia - esta última en retroceso y con la huida de Huelva preparada, con Argelia como destino para sus fases más contaminantes -.
El caso es que la Unión Europea va a iniciar un proceso sancionador contra el gobierno de España, absolutamente permisivo con los vertidos y manera de proceder de las industrias ubicadas en la onubense Avenida Montenegro, el Paseo de la Punta del Sebo para entendernos. En cuanto al servil gobierno andaluz, recuérdese como botón de muestra las declaraciones de una delegada onubense de ¡Medio Ambiente!, que llamó de todo menos bonitos a los miembros de Greenpeace que lo único que hicieron fue medir la radioactividad en las balsas de fosfoyesos de las marismas de Mendaña. Terrible.
Desconozco si la delegada provincial de Medio Ambiente sigue en su cargo. La verdad, no me interesa como los socialistas se reparten la tarta, los cargos y las prebendas, simplemente no reconozco, desde un punto de vista moral y ético, a este gobierno andaluz presidido por un señor con la cabeza absolutamente ida como el señor Chaves y un cortejo de arribistas y sinvergüenzas que le dan palmaditas en la espalda. Simplemente, no los reconozco. Un poco de insumisión, a estas alturas de la vida, viene bien.
Pero resulta curioso que una vez más, haya tenido que ser la Unión Europea la que le de un tirón de orejas a quienes al menos en Andalucía y en Huelva en particular, están sometidos al poder de la industria química y básica y no a los intereses de los ciudadanos a quienes, en teoría, representan. Ya les digo, insumisión.
Decía Chomsky que la propaganda era a la democracia lo que la cachiporra a la dictadura. Y razón no le faltaba. Opiniones como ésta que aqui se ha vertido, son imposibles de encontrar en una prensa que se dedica mayormente a sobrevivir con los dineros que le llegan de la administración y el capital que a informar con responsabilidad y libertad. Es lo que hay.




