En junio, nuevo mercado
Al fin, después de treinta años de promesas, el nuevo mercado del Carmen va a ser una realidad. Casi doscientos pequeños empresarios, desde verduleros a pescaderos, carniceros, especieros o panaderos, podrán lucir sus mercadurías en un lugar digno, limpio y amplio, en un mercado que a algunos gustará más y a otros menos, pero que nadie podrá decir que no hacía falta, pues falta hacía y más que el mismo comer.
Es curioso que, según la ideología del interlocutor, el mercado sea más bonito o más feo. Si usted le pregunta a un fiel votante socialista qué le parece el nuevo mercado, le dirá directamente que es una porquería. Argumentos no le dará, pero la respuesta será contundente e incluso podrá ir ilustrada con un desafuero destinado al alcalde popular del Partido Popular. Pregunten por el contrario a un votante del Partido Popular y verán como se le ilumina la cara a pesar de que en su fueron interno las arquitecturas de vanguardia no le sean muy apetecibles. Qué maravilla de mercado, que bonito luce en la Avenida de la Ría y que edificio con más prestancia o cosas por el estilo le dirán. En fin. Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
El proyecto de Joaquín Aramburu, firmante también del nuevo estadio de fútbol, es luminoso y funcional, de líneas tan etéreas como vanguardistas, una gozada para la vista y, esperemos por que todavía no he podido ver su interior, cómodo para los que allí van a ir a trabajar y los que allí acudiremos a comprar y, por qué no, a disfrutar. Será cuestión de que se reproduzca allí el espectáculo de los puestos de pescado, de las montañas multicolor de la fruta y la verdura, de las carnes y las casquerías, unido todo ello al aroma de las especias en el interior y las flores a la entrada, del olor a pan caliente y a churros con café. Bastará todo eso para que se recupere el sabor del antiguo mercado de la barriada del Carmen. Y será suficiente porque aquellas cuatro paredes que albergan un mercado en precario, como el actual, no tienen sabor alguno, quienes tienen el sabor son los que tienen allí sus puestos de fruta y verdura, de pescados y de carnes, de ultramarinos y de pan, de lo que sea… Esos son el sabor y el olor del mercado del Carmen que estaba pidiendo a gritos la jubilación.
Con el aparcamiento ya a pleno rendimiento – algo caro – y con los últimos retoques en los puestos, falta tan sólo añadir algunos módulos exteriores, como el kiosco de prensa, otro dedicado a la venta de animales y los puestos de flores, que finalmente irán donde era más lógico que fueran, en la entrada principal, frente a Correos y a los pies de la Avenida de la Ría. Es por eso que a pesar de los inconvenientes de última hora, de los ajustes que cada cual deba hacer en su negocio, es muy probable que para junio, a fines de esta primavera –según Nieto, el presidente de la Asociación de Comerciantes, puede que incluso para finales de abril -, el Mercado del Carmen, nuevo, funcional y lujoso en su estructura y en su interior, esté ya a pleno rendimiento. Para entonces, la piqueta se encargará de derribar los cuatro tabiques y medio que constituían el viejo mercado, este edificio cuya caída a alguno le hará derramar una lágrima: Muchos recuerdos, muchos años y mucho vértigo al mirar atrás, se irán con estas viejas y precarias instalaciones.
El fin de este largo, demasiado largo, periplo de unas instalaciones insuficientes y obsoletas, a pesar de la remodelación que el Ayuntamiento de Huelva realizara nada más entrar Pedro Rodríguez a hacerse cargo del primer despacho municipal, está en todo caso cercano. Queda que la empresa constructora entregue la obra. A continuación, serán los propios comerciantes, quienes gracias a una serie de ayudas de la Junta de Andalucía y gestionadas por el Ayuntamiento, podrán hacer frente a algo más que un traslado, a toda una puesta a punto de instalaciones y equipamientos. Para entonces, y entonces sí, podremos todos, clientes y empresarios, disfrutar de esta nueva realidad de una Huelva que, digan lo que digan unos y otros, cambia. A mejor, claro está.
Es curioso que, según la ideología del interlocutor, el mercado sea más bonito o más feo. Si usted le pregunta a un fiel votante socialista qué le parece el nuevo mercado, le dirá directamente que es una porquería. Argumentos no le dará, pero la respuesta será contundente e incluso podrá ir ilustrada con un desafuero destinado al alcalde popular del Partido Popular. Pregunten por el contrario a un votante del Partido Popular y verán como se le ilumina la cara a pesar de que en su fueron interno las arquitecturas de vanguardia no le sean muy apetecibles. Qué maravilla de mercado, que bonito luce en la Avenida de la Ría y que edificio con más prestancia o cosas por el estilo le dirán. En fin. Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
El proyecto de Joaquín Aramburu, firmante también del nuevo estadio de fútbol, es luminoso y funcional, de líneas tan etéreas como vanguardistas, una gozada para la vista y, esperemos por que todavía no he podido ver su interior, cómodo para los que allí van a ir a trabajar y los que allí acudiremos a comprar y, por qué no, a disfrutar. Será cuestión de que se reproduzca allí el espectáculo de los puestos de pescado, de las montañas multicolor de la fruta y la verdura, de las carnes y las casquerías, unido todo ello al aroma de las especias en el interior y las flores a la entrada, del olor a pan caliente y a churros con café. Bastará todo eso para que se recupere el sabor del antiguo mercado de la barriada del Carmen. Y será suficiente porque aquellas cuatro paredes que albergan un mercado en precario, como el actual, no tienen sabor alguno, quienes tienen el sabor son los que tienen allí sus puestos de fruta y verdura, de pescados y de carnes, de ultramarinos y de pan, de lo que sea… Esos son el sabor y el olor del mercado del Carmen que estaba pidiendo a gritos la jubilación.
Con el aparcamiento ya a pleno rendimiento – algo caro – y con los últimos retoques en los puestos, falta tan sólo añadir algunos módulos exteriores, como el kiosco de prensa, otro dedicado a la venta de animales y los puestos de flores, que finalmente irán donde era más lógico que fueran, en la entrada principal, frente a Correos y a los pies de la Avenida de la Ría. Es por eso que a pesar de los inconvenientes de última hora, de los ajustes que cada cual deba hacer en su negocio, es muy probable que para junio, a fines de esta primavera –según Nieto, el presidente de la Asociación de Comerciantes, puede que incluso para finales de abril -, el Mercado del Carmen, nuevo, funcional y lujoso en su estructura y en su interior, esté ya a pleno rendimiento. Para entonces, la piqueta se encargará de derribar los cuatro tabiques y medio que constituían el viejo mercado, este edificio cuya caída a alguno le hará derramar una lágrima: Muchos recuerdos, muchos años y mucho vértigo al mirar atrás, se irán con estas viejas y precarias instalaciones.
El fin de este largo, demasiado largo, periplo de unas instalaciones insuficientes y obsoletas, a pesar de la remodelación que el Ayuntamiento de Huelva realizara nada más entrar Pedro Rodríguez a hacerse cargo del primer despacho municipal, está en todo caso cercano. Queda que la empresa constructora entregue la obra. A continuación, serán los propios comerciantes, quienes gracias a una serie de ayudas de la Junta de Andalucía y gestionadas por el Ayuntamiento, podrán hacer frente a algo más que un traslado, a toda una puesta a punto de instalaciones y equipamientos. Para entonces, y entonces sí, podremos todos, clientes y empresarios, disfrutar de esta nueva realidad de una Huelva que, digan lo que digan unos y otros, cambia. A mejor, claro está.
Posted by in 17:20:57