Sunday, November 1, 2009

Crítica teatral: Días de vino y rosas

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Cuatro paredes

DÍAS DE VINO Y ROSAS, de J. P. Miller, en versión de Owen McAfferty. Adaptación de David Serrano. Dirección: Tamzin Townsend. Escenografía y vestuario: Rafael Garrigós. Iluminación: Felipe Ramos. Intérpretes: Carmelo Gómez y Silvia Abascal.

Escenario: Gran Teatro. Aforo: 644 personas (Agotadas las entradas) Fecha: 30 de octubre, 2009.

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Bernardo Romero

Huelva

Es cierto, como reconoce la propia directora, que sobre el escenario hay dos actores fantásticos. También, aunque algo menos que lo anterior, que es un texto importante y para disfrutar. En realidad Townsend está reconociendo que con esos mimbres ella está obligada a hacer una buena obra teatral; o lo que es lo mismo, actores y texto demandan una buena dirección. En esta adaptación de la obra de Miller, a la que dieron sobrada gloria y fama Jack Lemmon y Lee Remick, reconocemos esa correcta dirección. Todo promete.

En todo caso y al margen de lo anterior, meter entre cuatro paredes a dos actores es siempre complicado, pero si la obra ofrece un explícito crescendo escena a escena - ¿o habría que decir, plano a plano? – de lo complicado puede surgir una pieza inolvidable. Y decíamos que había actores. Una actriz por ejemplo, llamada Silvia Abascal, joven pero con una experiencia que demuestra en cada uno de sus perfectos movimientos, y por supuesto en su facilidad para cambiar de registro. En estos Días de vino y rosas, la actriz transita entre la inocente Sandra que espera el embarque hacia su sueño en la sala de espera del aeropuerto, y la homeless que arrastra su alcoholismo por las calles de lo que se transformó en su infierno. Desde luego la obra le brinda ocasiones para actuar, para lucirse. Silvia Abascal, las aprovecha todas, sin fisuras. Téngase en cuenta que nos encontramos de principio a fin con una trama en exceso previsible, pero que en todo caso y cuando se es buena actriz, permite ese lucimiento que toda profesional anhela, y en esta ocasión Abascal es capaz de dar vida a personajes complejos con una absoluta naturalidad, o lo que tiene más valor aún, la actriz es capaz de hacer complejos a sus personajes, que es virtud de minorías, exclusiva sólo de los grandes.

¿Hace falta insistir en lo de los dos grandes actores, o hablamos de Carmelo Gómez? Sería  volver a lo apuntado para la actriz. El actor juega con los espectadores desde el principio, la obra se lo permite y se lo exige. Da vida a un personaje aparentemente vacío, incluso simple, que va tomando fuerza en el desarrollo de la obra hasta alcanzar momentos realmente grandiosos. Está el monólogo ante la asociación de alcohólicos anónimos, por supuesto: es lo más aplaudido, pero está la resolución del personaje que decide regresar con todo su equipaje, dejando atrás sólo un peso imposible de cargar, el de la compañera perdida en el camino. Están esos momentos, pero sobre todo está la fenomenal compenetración de los dos actores, sus silencios, sus sonrisas cómplices y ese saber adaptarse al ritmo de una obra densa, dura, una intensa tragedia que discurre a cámara lenta, pero que se adivina, inevitable y quirúrgica descripción, desde que se levanta el telón hasta el momento en que los aplausos reconocen un trabajo bien hecho.

De modo y manera que Townsend ha metido entre cuatro paredes a dos actores, acompañados únicamente por botellas de licor y una música exactamente introducida. Clásicos versionados para cada ocasión que en esta obra como en muy pocas ocasiones, son tan utillería de escenario, como el peluche o el carrusel infantil que introducen, junto a un único y medido llanto, un tercer personaje en el corazón mismo del escenario y de la platea.

Días de vino y rosas, es la oportunidad de disfrutar de dos grandísimos actores, que dominan eso tan difícil de capturar, la naturalidad. Naturalidad y saber hacer que abren las tres paredes del escenario a esa otra que es el público, integrado en la obra gracias a la magistral interpretación de Abascal y Gómez. Cuatro paredes construidas para encerrar arte, mucho y agradecido arte.

Publicado en El Mundo - Huelva Noticias (1.11.09)

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Sunday, October 25, 2009

La N-435

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Los populares se manifiestan en Beas para exigir el desdoble de la N-435. Genial. Los socialistas, como es sobradamente conocido, para Huelva no piden absolutamente nada, y de exigir ya ni hablamos. Ellos, vírgenes laborales en su mayoría, están a lo que están, a conservar sus miserables privilegios de casta, de ahí que esta provincia, por ejemplo, tenga la cantidad mínima de toda España, e irrisoria por lo demás, de euros por persona en los reciéntemente aprobados Presupuestos Generales del Estado, esos que se dedican a certificar la crisis, más que a combatirla, a poner alambres y ñapas en la maquinaria que ha dejado de funcionar. Una barbaridad más de este personal indocumentado que nos gobierna.

Y los populares, a manifestarse. Es de risa, la derecha a pie de carretera exigiendo que se ejecute de una vez esa promesa que es decana de las promesas electorales españolas, pues data de las primeras elecciones libres tras la muerte del dictador, de 1979 nada menos.

Resulta por lo tanto absurdo venir a decir ahora que esa infraestructura es absolutamente necesaria para el desarrollo de la provincia, para la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos también. Y resulta inútil decir que sería una excelente inversión para el Puerto de Huelva, por ejemplo, cuando desde la Autoridad Portuaria no se dice ni mú. También resulta absurdo decir que este desdoble, así como la conexión con Cádiz son vitales para la provincia, cuando se viene diciendo desde hace ya tanto tiempo, desde antes de la democracia incluso. Y ya decir que esto sí que es necesario y el aeropuerto ridículo que quieren hacer los socialistas una solemne gilipollez, pues tampoco debería ser necesario, a no ser por el hecho de que los populares en eso, en la estulticia electoralista del aeropuerto, están de acuerdo con los socialistas en gastar dineros públicos en unas instalaciones aeroportuarias que sobran y que además van a ser un gasto constante y sonante para las paupérrimas arcas provinciales. Estos del PP podrían ser un poco más listos y exigir, ya puestos, que se ejecute un tramo de autovía desde antes de entrar en el Aljarafe hasta el aeropuerto de San Pablo, lo cual pondría este aeropuerto a tres cuartos de hora, como mucho, de la capital onubense, distancia más que razonable y mucho menor que la que tienen los habitantes de cualquier otra ciudad hasta su aeropuerto. Esto sí que sería mejorar la calidad de vida y las infraestructuras de los onubenses, pero lo del aeropuerto, que ya nos lo vemos venir, es que no se sostiene, es de tontos… o de listos que sólo buscan el voto fácil. Un horror.

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Monday, October 19, 2009

Y si fuéramos somalíes

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Si fuéramos somalíes, muy probablemente, o usted querido lector, o aquí servidor, estaríamos muertos. Nos habría matado el hambre, la guerra o la enfermedad, qué más da, pero muertos, lo que se dice muertos, seguro que al menos uno de los dos, lo estaría. De eso puede estar usted seguro.

No debería ser menester remontarnos a esos tiempos que en la historia de occidente conocemos como el Medioevo, pues sería demasiado prolijo andar ahora relatando como los primitivos somalíes deberion largarse hacia el interior, hacia Etiopía o las llanuras abisinias, cuando el territorio empezó a ser ocupado por árabes ya islamizados. Podríamos empezar nuestra singladura somalí por los tiempos en que Otto von Bismarck reunió en Berlín a lo más granado de la diplomacia internacional, de las grandes potencias de la época, se entiende, para escuadra y cartabón en mano, iniciar el reparto, entre otros territorios, del ya para entonces cada día más conocido continente africano. De resultas de todo este tinglado colonial, y pasado el tiempo, ingleses e italianos deciden inventar un bonito país. Sí, en efecto, ese que podría haber sido nuestro país en lugar de España o Alemania, en lugar de Chile o la República Oriental del Uruguay: Somalia.

Pues bien, somos somalíes y no nos conformábamos, algunos, esa minoría que siempre anda dando por culo en un lugar y en otro, en todos afortunadamente, con la situación. De hecho en la década de los años sesenta los jóvenes somalíes, educados según la cultura occidental o, directamente, en Occidente, elegimos a uno de los nuestros, a Abdul Rashid Shermaque, para dirigir los destinos de la joven como su partido en el poder Somalia. Por poco tiempo, claro está.

A finales de esa década, otro jovencito con ganas de andar dirigiendo el cotarro, se pone al frente de un golpe militar y se sube al sillón del primer ministro. Es Mohammed Siad Barre, que decide alinearse con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (q.e.p.d.) hasta que Moscú decide, porque aquí todo el mundo decide lo que le interesa, obviamente, apoyar a Etiopía en la guerra que por aquél entonces le enfrentaba a nuestro país, que recuerden que es Somalia y que nosotros somos somalíes como el que más. Faltaría, también, más.

Hasta ahora todo bien. Bueno, lo de bien es un decir, porque para entonces Somalía está más tiesa que un tollo y al margen de subfusiles ametralladores, minas antipersona y otras barbaridades, la despensa está más vacía que el ojo de un tuerto. El ojo que le falta, se entiende. Pero hasta ahora todo iba todo lo bien, o mal, que podía ir en un país cuyas infraestructuras respondían a los intereses de dos metrópolis, Roma y Londón, y no al sentido común de un país que, ya que lo habían inventado, podrían haberlo desarrollado también. Vamos, digo yo. Pero, no.

El caso es que en el norte a finales de los ochenta surge un nuevo grupo armado que quiere acabar con el Régimen de Barre. En poco tiempo, prácticamente todo el territorio somalí está en manos de este grupo que sólo un año después se va a convertir en dos. En dos grupos quiero decir. Armados, por supuesto. Son el Movimiento Patriótico Somalí y el Movimiento Nacional Somalí, que en 1991 empiezan a practicar el deporte con más licencias federativas de esta catástrofe en la que nos ha tocado vivir, Somalía.

Uno de estos grupos dominaba el norte del país, mientras el otro controlaba el sur, ¿pero quién había tomado las riendas de Mogadiscio, más o menos en el centro del país?… Efectivamente, lo ha acertado usted, otro grupo distinto, el Congreso Unido Somalí, que le dio una patada en el culo a Barre y se hizo con el control de la ciudad y poco más, pero que a todos los efectos eran la referencia para todos los países del mundo, muchos de los cuales aprovecharon la situación de caos que, esta sí que sí, dominaba el país, para negociar con el gobierno de Mogadiscio asuntos tan triviales como el poder tirar en sus costas los residuos tóxicos y nucleares que en nuestros países tan democráticos y tan lindos no queremos ver ni en pintura. Pero qué pasaba con el norte y con el sur: pues ya se pueden imaginar, un circo.

En el norte se crea un país nuevo que no reconoce ni la madre que lo parió y al que llaman Somalilandia, que suena a chiste, ya lo sé, pero es lo que hay. En el sur, aparece otro nuevo país o chiste llamado Jubalandia, y todavía a finales de los noventa surge otro más llamado Puntlandia, nombre derivado del nombre que egipcios y romanos dieron a estas tierras durante la Antigüedad Clásica, el país del Punt. Pero ni a uno ni al otro ni al de más allá, le reconoce nadie en el mundo. Para entonces, la miseria, esta sí, se ha apoderado de todo el país, del sur, del norte y del centro. Un desastre.

Y llegamos a este siglo y a este milenio con una Somalia federal. Como lo oyen, con dieciocho autonomías o algo parecido, aunque no con tanto poder decisión como aquí en España, pero para que se hagan una idea, un descontrol parecido en un país en el que de verdad de la buena, el que manda es el hambre. Y si no el hambre, sí la miseria. Como les venía diciendo, un desastre. Pero un desastre difícil de cuantificar, porque en pleno siglo XXI nadie es capaz de ponerse de acuerdo ni siquiera para conocer el número aproximado de somalíes que hay y poder poner en marcha una ayuda humanitaria que funcionara más o menos bien. En fin, repito, un desastre.

Instalado una especie de gobierno provisional federativo en Mogadiscio, se continúa con lo que los somalíes, usted y yo en este caso, han estado haciendo en el último medio siglo, es decir, a lo largo de toda su vida y la de sus padres y sus abuelos, la guerra. De hecho el país ahora, hace tres o cuatro años, estaba dividido tan sólo en dos, el territorio controlado por un galimatías de señores de la guerra agrupados en la rimbombante Alianza para la Restauración de la Paz y Contra el Terrorismo, muy propio; y las  milicias que sólo responden de sus actos ante los líderes religiosos musulmanes, que también están unidos en la Unión de Tribunales Islámicos. Hace poco más de tres años, en diciembre de 2006, los etiopes se lanzan al asalto de este país o lo que sea y arrinconan a los islamistas en el sur del territorio teóricamente somalí. Los mulahs, obviamente, que para eso están, declaran la guerra santa, la yihad. La guerra, el terror, la desolación y el más absoluto de los descontroles, continúan imparables, pero ¿qué hacenlos occidentales mientras tanto? Anda, pues que van a hacer, venir aquí a pescar, a tirar sus residuos y no vienen de turismo porque no está el horno para bollos, que si no, seguro que estaban tan ricamente tomando el solito en el cuerno de África, con los negritos bien retirados para que no estropeen su visión de otro paraíso más. El mar, el sol, una tumbona, un daikiri y una bandeja de fruta tropical. Ah, qué bonita es la vida. Para el que la vive, claro. En Somalia, la vida no se vive, se muere.

En la actualidad Somalia está en manos de facciones armadas, bandas de delincuentes o cómo ustedes nos quieran llamar, que reciben órdenes o bien del gobierno provisional de Somalia, formado por todos los anteriores territorios y partidas armadas; o bien de la Alianza para la Reliberación de Somalia, que está formada por todos los milicianos y líderes religiosos musulmanes que antes estaban en la Unión de Tribunales Islámicos y que no quisieron hacer como uno de sus líderes, Sharif Sheid Ahmed, que se pasó al gobierno de transición somalí, entre otras cosas para ser el nuevo jefe de estado.

Pues bien, si usted ha conseguido leer esto hasta aquí, dígame lo que haría si su pueblo está muertecito de hambre, pero de manera literal, si su país está absolutamente condenado a la miseria ya que no dispone apenas de infraestructuras, herencia de un pasado colonial y de una guerra que no cesa, y si las posibilidades de subsistencia al margen de tomar un fusil de asalto, tienden a cero. ¿Se iba a quedar viendo como las únicas redes que se calan en sus caladeros pertenecen a barcos extranjeros? ¿Se conformaría con ver cruzar mercantes y yates de placer frente a sus costas mientras sus hijos están desnutridos y tienen ante sí un panorama absolutamente desolador?

Ahora, sigan ustedes, occidentalitos de los cojones, llamando piratas a estos muertos de hambre. Continúen con su sinrazón cuando cortan con el mismo patrón a los hombres santos que asisten a los pobres, a los huérfanos y a las viudas y a los enfermos, mientras con la mano que les queda libre, cuando la tienen libre, llaman a la Yihad con rabia contenida y con la esperanza de que si no se consigue vencer, al menos el paraíso prometido puede que esté ahí, justo ahí, a tan sólo una milésima de segundo de distancia y al otro lado de la muerte.

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Friday, October 9, 2009

La canción del pez volador

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Ángela Lergo posa sobre el mar de sal de una de sus obras (foto: El Mundo - Huelva Noticias)

Científicos cultivados en las técnicas aeroespaciales y en el origen de la vida, se afanan en buscar un rastro de agua en el planeta rojo. Pero Marte se oculta a sus sabias miradas.

En el Museo Provincial de Bellas Artes de Huelva, Ángela Lergo muestra el agua en el hueco que dejó el corazón extraído de una mujer que en su último aliento insufla vida. Y la vida son peces voladores que se le escapan desde esas entrañas abiertas. Ave fénix, nacimiento, muerte y resurrección. Vida, al fin y al cabo.

Obtuvo la artista el pasado año una de las prestigiosas becas Vázquez Díaz y ahora ofrece el resultado de otro afán, distinto y distante al de aquellos científicos empecinados en el hallazgo de átomos de oxígeno ligados a pares de hidrógeno. Agua. Como la que encuentra a su alrededor Ángela Lergo desde que iniciara, hace ya años, un discurso en el que el agua juega un papel esencial. También agua como inicio de la vida, como elemento esencial, pero buscado y hallado felizmente con otras técnicas, más ligadas al alma, que tienen los artistas. En realidad, lo que la artista ejecuta, es una forma de desvelar sus sentimientos. Y allí están, junto a lo que ella descubrió, apaciblemente expuestos en la sala Siglo XXI del Museo Provincial que gestiona la Diputación Provincial de Huelva – convocante también de las antedichas becas –.

En la antesala y nada más penetrar en el espacio expositivo de la primera planta, nos encontramos con unos ángeles manifiestamente humanos, surgidos de líquidos que en otros tiempos estuvieron coloreados de azules casi negros, pero que en este por ahora último capítulo que nos ofrece Ángela Lergo de esta historia afortunadamente inacabable, como la propia vida, esa que resurge de sí misma desde el albor de los tiempos, se nos aparecen desde la nada. Figuras que emergen iluminadas con la pura idea de la ilusión, del agua dadora de vida; o quizás desde un espejo en el que se observan a sí mismas, superficie acuática que encierra todos los secretos del origen de la vida, esos secretos que algunos científicos andan empeñados en desvelarnos, sin mirar a su alrededor y descubrir que hasta los más inescrutables misterios se revelan al hombre gracias a la intercesión del alma, fugaz y leve instrumento que no alcanza siquiera y a pesar de su infinito poder, a tener forma, tamaño ni dimensión alguna. La vida, en suma, explicada a los niños.

En esta sala primera que antecede a la instalación principal, están también “todos los momentos vividos” que Lergo nos ofrece de una manera descarnada y aparentemente dulce y sencilla, pero dura y dirigida directamente a los sentidos. Allí, y rodeado de todas esas inquietantes figuras, la artista ha escrito un poema de Apolinaire, encendiéndolo de carmín sobre una superficie plana y transparente. Agua. De esta superficie emerge una de sus figuras casi humanas, transformada en bestia. Y de aquí, a unos metros tan solo, el espectador se enfrenta a un mar de sal del que emerge, siempre el nacimiento presente, el misterio de la vida desvelado: una hermosa y silenciosa canción con peces voladores y almas abiertas de par en par.

Una figura femenina yace apacible sobre el mar de sal. De su pecho abierto brotan peces voladores. He ahí el misterio en todo su esplendor. Por ahí se escapa la primera creación de los dioses, de todos los dioses. Peces voladores que emprenden un vuelo lírico y coral tras abandonar el corazón entregado generosamente por la Madre. De nuevo ave fénix que hace brotar su propia vida de su propia muerte. Amor con amor pagado.

Lejos de aquí, a distancias siderales, máquinas exentas de alma, acechan cualquier resquicio del planeta rojo en busca del origen de la vida. Agua. Agua que Ángela Lergo hace brotar con generosidad desde un corazón hondo como el principio de los tiempos. Y sobre la figura yacente, sobre un mar de sal, un coro de peces voladores inician la danza más ancestral y simple que existe. La vida como fluir eterno. La vida, siempre después de la muerte.

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Monday, June 29, 2009

Funcas: la jubilación, a los setenta

La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), recomienda llevar gradualmente la edad de jubilación a los setenta años, y además considerar los últimos veinticinco años cotizados para calcular la pensión que te queda cuando ya no puedes con el cuerpo.
Estando el gobierno regalando dineros a manos llenas, no es de extrañar que quienes curramos tengamos que apoquinar, pero que nos lo digan las Cajas de Ahorro, que llevan años prejubilando a su propio personal con cincuenta años y cosas así, para ahorrarse un dinero curioso, no es que nos sepa a cuerno quemao, es que es para cagarse en los muertos de todos los hijos de puta que primero prejubilan y luego nos dicen a los demás que curremos que hay que pagarles a los trabajadores que ellos se han quitado de enmedio.
La solidaridad empieza o debería empezar por uno mismo, así que en lugar de dar tanto dinero a tanto pobrecito que se quitaron de enmedio para en lugar de ganar tropecientos mil millones, ganar ni se sabe cuantos mil millones, pónganlos ustedes a currar de nuevo, a ver si tienen huevos, porque lo normal es que esta nómina realmente extensa de subvencionados por la gracia de las cajas (y de otros negocietes ayudados por los distintos gobiernos que nos han desgobernado), cuando oigan decir que se van a tener que poner a currar de nuevo, se van a partir de la risa y les dirán a los de la Funcas esta de los cojones, que santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Por eso es más fácil decir a los demás que sigan currando hasta los setenta, aunque se callen que es para pagar a prejubilados de cincuenta años que cuando te suena el despertador para ir a trabajar, ellos están preparando las cañas para irse a pescar y estar de vuelta a la hora de las cañas. Tócate los huevos.
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Saturday, June 27, 2009

El ecoCarrefour

Por fin una gran empresa que hace las cosas de manera inteligente. Se supone que con la decisión que acabamos de conocer, de hacer desaparecer las bolsas de plástico de sus centros comerciales de aquí a finales de año, conseguirá fidelizar a numerosos clientes, entre ellos por supuesto a mí, que abandono el Mercadona a pesar de tenerlo al lado de casa, pero colateralmente contribuirá de manera notable y eficiente a mejorar el medio ambiente de la mejor manera que se puede hacer, no contaminando.
Hasta ahora nos andaban contando el cuento de hadas de que el plástico hay que reciclarlo, que se puede recuperar, que si pitos y que si flautas, pero al fin y al cabo, el plástico se queda ahí, varios siglos, hasta que desaparece. Una barbaridad. Por eso lo mejor que se puede hacer es eliminar el uso del plástico, y muerto el perro, se acabó la rabia.
No voy a andar ahora dando cifras escandalosas de lo que supone el uso de bolsas de plástico de un solo uso en España (tercer consumidor europeo) y en el resto del mundo, sólo advertir que una estupidez tan enorme y que tanto mal está causando al planeta Tierra, no es posible que se esté cometiendo del modo en que lo está haciendo. Mientras Zapatero se da un baño de popularidad entre la militancia conservacionista más despistada con lo de Garoña, el Carrefour, miren ustedes por donde, está haciendo más por la mejora del medio ambiente que estos que pretenden cerrar nucleares para consumir más combustibles fósiles y, por lo tanto, provocar más contaminación y ser más dependientes aún del exterior. De cierto exterior.
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Monday, June 22, 2009

Vaya, vaya, aquí no hay playa


Una torre de almenara invertida en la soledad invernal de Matalascañas

Se acabó. Esto de construir a pie de playa podrá haber servido para que cuatro golfos apandadores hayan hecho fortuna, pero no para mantener en pie un sector fundamental en el entramado económico nacional. Hasta hace poco, las divisas que entraban por turismo, igualaban al gasto en combustibles fósiles, petróleo y gas natural. Ahora el gobierno de la nación nos desvela la reducción del turismo extranjero, que alcanza a casi un 12% y más que tendrá que bajar.
El sistema no funciona. Hasta ahora la Administración (local, regional y patria) han procurado apuntalar el binomio sol y playa construyendo a pie de playa y haciendo todo lo posible para que los precios se encarecieran en el litoral español, por ejemplo haciendo poco competitivos a los empresarios instalados en playas y pueblos costeros. ¿Cómo? Pues muy fácil, evitando que los visitantes llegaran a estos destinos turísticos a lo largo de todo el año y poniendo las bases para que tan sólo se acercaran a las playas en los congestionados meses de julio y agosto. De esta manera no hay negocio que aguante diez meses casi vacío y dos a rebosar en los que tienen que subir escandalosamente los precios para poder sobrevivir. Ha sido simple como un cubo y lo han conseguido. Cuando los objetivos son así de sencillos y de zafios, es fácil lograr alcanzarlos. Construían y construían, olvidaban las cuatro reglas que podrían haber convertido el litoral español en un Potosí, y conseguían lo que se habían propuesto.
En cierta ocasión pude oír espantado como todo un secretario general de los socialistas onubenses, un forastero que estuvo por aquí unos años buscándose la vida, animaba a construir y construir bajo el demagógico argumento de que todos los ciudadanos tenían derecho a veranear, razón por la cual había que construir más y más edificios, muchos bloques de apartamentos que ayudaran a masificar las playas en los meses de verano, enormes colonias de apartamentos baratos que ayudaran a castigar un litoral hoy absolutamente presionado por esa congestión estival derivada del simpático hecho de que las masas obreras y proletarias tuvieran su raquítico apartamento en la playa, y de paso que los cuatro amigotes del régimen, constructores de ocasión, se pusieran de grana y oro con el negociete, y de paso que el turismo español se fuera a tomar por culo.
Vamos a ser serios. Ustedes se imaginan a un turista con parné paseando por la calle Ancha de Punta Umbría a las nueve de la noche un saturday de agosto. O piensan que es posible que un guiri con yate de cuarenta metros aparezca por Islantilla a merendar y luego se suba al hoyo seis para patear viendo ondear las bragas colorás de la señora del apartamento de enfrente. Ustedes piensan que el modelo turístico del castigado y ya irrecuperable litoral onubense es el adecuado, o es fruto del ansia especuladora, del ganar a mansalva arramplando con todo lo arramplable, hasta el punto de convertir esto que era un diamante en bruto, en un erial poblado de apartamentos de dos habitaciones con trastero y aseo, caluroso e inhabitable en el que ahora campean cartelitos de se vende o se alquila con más moral que el Alcoyano.
Turismo interior, le llaman ahora a este deambular veraniego de las masas obreras y proletarias. Turismo interior a este modelo fundamentado en la práctica ausencia de salud mental, a esta catástrofe que sólo tiene un destino y además inevitable, ver como los negocios que allí se instalan siguen el mismo derrotero que les marcó el demagogo socialista mentado supra: la playa es para todos y al que no le guste, que no vaya. Y así, es. Aquellos que no gustan de hacer turismo en esta cataplasma calurosa y cara, se va tan campante a otros destinos más inteligentes, con el mismo calor y las mismas olitas, pero más barato y más competitivo, más cuidado y más limpio.
Antes, los proletarios, cuando queríamos, íbamos a la playa. Ahora, no. Ahora te cierran las posilibidades de irte al Cruce, a La Bota, a darte un chapuzón, negándote la posibilidad de aparcar o cobrándote un dineral por dejar el coche aparcado un rato donde hay aparcamientos, como en el asombroso caso de la Cuesta de Maneli. El caso es que o te compras un apartamento proletario construido por los amigos del lerenda, por quienes le dan palmaditas en la espalda o lo que no sea, con dos dormitorios y todo el calor del mundo, o te jodes y te quedas en tu casa, porque siempre ha habido clases y los proletarios no son todos igual de proletarios, los hay normales y corrientes, como usted o como yo, y tontos del haba capaces de dejarse engatusar por este socialismo de listos que se ha cargado el litoral onubense, hurtando de este modo y de paso una posilidad más de progreso para esta tierra.
Nos quedará el Polo Químico y Básico, la basura contaminante y cuatro jornales de mierda, y poco más. A eso nos han condenado. Desarrollo cero y turismo menos cero. Y lo malo es que en tiempos lo advertimos, aunque sólo consiguiéramos que nos condenaran al silencio y nos persiguieran como si fuéramos monstruos. Serán cabrones… Y todo para esto. Para esto que han conseguiro y esto que es lo que lo que hay. Playa para todos, nos decían. Y al final, playa para nadie. Que el asunto, listos más que listos, no era tener derecho a veranear en un apartamento de mierda, sino de construir un sector que habría traído riqueza, empleo y dineros para todos. Incluso para los proletarios a los que estos sinvergüenzas condenan hoy al paro o al empleo de peor calidad. Así que al final, hijos míos de mi alma, con la que habéis líado, que vaya, vaya, aquí lo que hay es mucho cemento y mucha cara, cara también de cemento pero armado. Lo que no hay, miren ustedes por donde, vaya, vaya, es playa, una puñetera playa como Dios y el sentido común, mandan.

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Saturday, June 20, 2009

Comentarios a este blog

Este blog es una mierda como muchos de vosotros ha comprobado en repetidas ocasiones. Yo mismo acabo de hacer dos comentarios a los comentarios de la entrada anterior, y no ha salido ninguna, ni como autor, ni como anónimo, ni como leche migá, así que me parece a mí que lo voy a cerrar, si es que se puede, porque con el de cocina tengo bastante y además es más divertido. En todo caso, voy a dejar este para contar aventuras pretéritas, memorias de un viejo tranquilo y apaciguado como voy siendo ya. Abrazos per tutti.
nota al margen: lo que quería comentar y no me dejaba el puto blog este de los cojones, es que me parece a mí, que ambos comentarios pueden que tenga razón, o al menos parte de razón. En Valencia y en Madrid, el voto realmente es también bastante conservador, en este caso conservador del pp que es quién manda por allí, y no del psoe, que es quién manda por aquí. Pero en fin, quienes deciden el resultado de unas elecciones en las que sí que nos jugamos el día a día, generales y municipales, es ese treinta por ciento que no ha ido a votar y que no tiene el deber de votar a ningún partido, sino que vota a quién le da la gana o, lo que es lo mismo, a quién le interesa en cada momento. Estas europeas, han visto como participaba fundamentalmente el voto militante o el de los acérrimos partidarios de esto o de aquello (y también el voto gamberro que termina en historietas como la de Zufre, donde han ganado los antitaurinos, je, je), pero ese treinta por ciento al que me refería más arriba, se quedó en su casa y cuando el telediario anunció que la ministra y el ministro iban a dar los resultados, cogió el mando a distancia y cambió de canal. Dos o tres veces, claro, hasta que encontraron un canal en el que no apareciera el jeto de Iznogud y la gallina Turuleta. Abrazos a ambos y a todo el que aparca por aquí de vez en cuando.
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Monday, June 8, 2009

Mapas, ejes e intersecciones

Se suele establecer un eje noroeste - sureste para explicar las desigualdades en España. Las regiones o zonas más pobres están situadas a Poniente de esta lína imaginaria, mientras que las zonas más ricas están a Levante. Si solapáramos el mapa electoral con el de la riqueza, veríamos sin sorpresa alguna, como coinciden las regiones más ricas con el azulón que se suele utilizar para representar las provincias en las que el PP se ha llevado de calle las elecciones, mientras que el tinte rojo se viene a ubicar sobre las regiones o zonas más desfavorecidas. No debería llamar la atención tampoco que el rincón suroeste peninsular, el más extremo de la media España pobretona y exenta de desarrollo, de infraestructuras, de trabajo no ya de calidad, sino de trabajo puro y simple, se haya tintado de rojo, una vez más, en estas últimas elecciones.
Ahora bien, se podría sostener que es lógico que los más desfavorecidos se echen en brazos de una izquierda que por estos lares mantiene un lenguaje y un tono absolutamente decimonónicos, pero es difícil de sostener cuando estamos viendo que en los periodos en los que la izquierda ha gobernado en España (en esta zona meridional, los socialistas llevan gobernando treinta años) estas regiones más pobres han sido significativamente desfavorecidas por el poder en lo que se refiere a inversión o o más elementalmente a la pura aplicación de políticas tendentes a desarrollar y mejorar las infraestructuras o la red industrial existente. Por lo tanto, el éxito que una y otra vez obtienen en las elecciones, habría que buscarlo en otras razones de índole puramente formativa, en razones que pasarían por estudiar las mentalidades de una sociedad arrinconada en formación y educación como en ningún otro lugar de España.
En Andalucía, y en concreto en Huelva, la provincia dónde más apoyos ha obtenido el Psoe en las últimas elecciones europeas (algo así como el 53% de los votos emitidos), los índices de analfabetismo cultural, los índices de lectura, o el consumo de libros, por poner algunos ejemplos a vuela pluma, son absolutamente escalofriantes. Estamos ante una población especialmente sensible al discurso simple y repetitivo con el que los socialistas inundan los hogares andaluces y onubenses, unos hogares presididos por un aparato televisor a todo volumen y donde los libros, esos elementos que nos hacen libres, campan por su ausencia. Si a esto añadimos el férreo control que los socialistas tienen de los medios de comunicación de masas, de las televisiones públicas y privadas, no es de extrañar que en los lugares más pobres y más retrasados en cuanto a formación y educación, arrasen en las elecciones. El tiempo, que todo lo cura, terminará arreglando este entuerto electoral, pero la mejora de los sistemas educativos también ayudarán a terminar con estas bolsas de marginalidad económica y electoral en el que se ha convertido Andalucía la Baja. Véase el mapa electoral, imagínense los ejes y busquen entre sus intersecciones los comportamientos electorales de los españoles.
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Sunday, May 24, 2009

Crítica teatral: La curva de la felicidad

Una teleserie enriquecida


LA CURVA DE LA FELICIDAD, de Eduardo Galán y Pedro Gómez, Dirección: Celso Cleto. Escenografía: Celso Cleto. Iluminación: Francisco Ruiz Ariza. Intérpretes: Pablo Carbonell, Antonio Vico, Josu Ormaetxe y Jesús Cisneros.

Escenario: Gran Teatro. Aforo: 644 personas (Lleno) Fecha: 23 de mayo, 2009.

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Bernardo Romero

Huelva

Lleva cinco años dando vueltas y con varios actores encabezando el cartel. De ellos, dos, Pedro Reyes y Pablo Carbonell, han sido capaces de tomar esta comedia blanca y al menos enriquecer los diálogos para hacer algo más digerible el resultado. Los autores deberán de estar dichosos y felices, pues al ex torero muerto lo dejaron en un desierto y acabó encontrando petróleo.

Cierto es que Pablo Carbonell, como si hubiera llegado la obra con otro onubense de la diáspora, Pedro Reyes, principiando el atractivo cartel, tenía claro que jugaba en casa. El público por aquí le quiere, como hemos comprobado en más de una ocasión, pues no son extrañas las vueltas del antiguo miembro del consejo de redacción y editorial de El Pelotazo (órgano oficial del movimiento richardperixta) a la que durante bastantes y movidos años fuera su casa, y ello exclusivamente gracias a los festivales de cine, que conste. Pero además de una demostración de amor hacia este personaje que ha hecho del antihéroe eternamente perdedor, simpático, natural y en el fondo feliz, toda una marca de la casa, la comedia se dejaba querer. Eso sí, ampliada y corregida por el hacer de quienes formaron un dúo, Pedro y Pablo, absolutamente prodigioso en unos años ochenta que les vieron partir ya definitivamente de su ciudad, Huelva. Geniales. Tanto, que así les fue. Divinamente. En la cresta de la ola están y en ella se mantienen desde hace años, eternamente jóvenes, demostrando un dominio de la tabla de surf que les hace cabalgar sobre la mar salada con sobrado arte y profesionalidad.

En esta comedia de situación, desde luego, Pablo Carbonell se mueve como Pedro por su casa, y cuando quiere se hace unas empanadas de morcilla absolutamente geniales. El público lo nota y, en consecuencia, se lo agradece. Miel sobre hojuelas. Cierto es también que en algunas ocasiones, y no pocas, el texto muestra ciertas debilidades que le llevan a un resultado poco creíble, sobre todo cuando se empeñan en definir lo que ya está viendo el público, que se supone no debe ser obligatoriamente tonto; aunque habrá de todo, como en la viña del Señor. Explicar lo obvio, dar cuenta de la razón del hilo argumental olvidando, aunque sea por unos instantes, que el público está metido en la historia, que la conoce y entiende por tanto, no debería formar parte ni del guión ni debería saltar por encima del sentido común del director. Una cosa es que los guionistas, o autores del texto pero más bien guionistas de este telecapítulo, necesiten autoafirmarse en lo que están escribiendo, y otra muy distinta que eso se deba conservar en cada una de las representaciones que se han llevado a cabo en los últimos cinco años.

La historia de “La curva de la felicidad”, por trivial y hasta por cotidiana, se sigue con absoluta normalidad, obviamente sin excesivo esfuerzo. Pero los actores, con Pablo Carbonell como cabeza (y no sólo barriga) evidente del reparto, incluso siguiendo el texto, son capaces de sobreponerse y dar todo un recital de lo que es interpretar y disfrutar en el envite. Que hay momentos en que no se sabe quién lo está pasando mejor, si el público o los actores. Y eso, quiérase o no, se agradece muy mucho. Eso, simplemente, te hace ver que estás viendo y disfrutando de una obra de teatro. Luego, podrá ser mejor o peor, más compleja o menos compleja, más rica en los textos o más simple que un búcaro, pero teatro, lo que se dice teatro, lo es. Y se disfruta con estos excelentes teatreros. Disfrutaron ellos y disfrutamos los demás. Nos reímos. Eso, al menos, es lo que nos queda.
Publicado en El Mundo - Huelva Noticias (25.05.09)

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